🏆🧡 Finalista Watty 2023
Un gato, una noche, una eliminatoria de futbol, dos latinos en Europa, un matrimonio arreglado... ¿Qué podría salir mal?
Marcos y Carla son vecinos en un edificio de Barcelona en el Barrio de Gràcia.
Carla es Argentina, vi...
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Carla se levantó un poco tarde y relajada, era sábado, día libre, por lo que no tenía apuro alguno. Luego de desayunar tranquila y ordenar un poco la casa salió hacia el mercado.
Estaba a punto de bajar dentro del ascensor cuando una mano detuvo la puerta. Era Marcos seguido por la rubia. Sintió su estómago vibrar, sin saber si eran nervios o mariposas. Seguro lo primero.
—Buen día —dijo Marcos subiendo.
—La tipa de los gatitos —mencionó la rubia en tono bajo, pero no tanto como para que Carla escuchara.
—Buen día —contestó con fastidio.
Los segundos que tardó en bajar el ascensor fueron bastante tensos. La rubia trató de jalar a Marcos hacia ella por su camiseta para besarlo, pero este se soltó de su agarre. No quería incomodar a Carla en un sitio tan pequeño.
—Otra noche de fiesta —pronunció Carla por lo bajo y se arrepintió en el mismo momento en que emitió aquellas palabras, pero no pudo evitarlas.
—Mi vida está un poco desordenada, últimamente —contestó Marcos sonriendo—. Mañana hay partido... ¿Lo vas a ver? Si no me matas cuando ganemos podríamos verlo juntos.
—No tienen chance... —dijo Carla sonriendo.
—¿Partido de qué? —preguntó la rubia sin entender nada.
—Semifinal Copa América —contestó Marcos sin dejar de mirar fijo a Carla. La rubia estaba claramente demás en ese ascensor.
—Nos vemos... —se despidió Carla con un suspiro de alivio cuando el ascensor llegó a la planta baja y prácticamente huyó del lugar.
Marcos se despidió de Marcia, «la rubia» como la llamaba Carla, en la puerta del edificio. Le parecía una linda chica, divertida, pero solo eso: Diversión. No quería que se tomara atribuciones ni que sus encuentros tuvieran una frecuencia que la confundieran. Ella insistió en que pasaran la tarde juntos, pero él le dijo que no, que sería mejor así. La rubia salió del edificio refunfuñando molesta. Marcos volvió a subir al ascensor hacia su apartamento. Recordó el momento tenso con Carla, le fastidió un poco que lo viera con la rubia... no sabía bien por qué. Pero al mismo tiempo le divirtió notar que la vecina reaccionaba molesta.
Carla llegó al mercado para comprar algunas cosas porque ya no tenía nada en su heladera. A la tarde llegaría Hugo y necesitaría café. Sintió que apretaba sus manos con fuerza en el carro de compras. Le molestaron los nudillos. Estaba nerviosa por la charla con Hugo, no le parecía muy correcto encontrarse solos en su apartamento, pero no quedaba otra opción. Debía acostumbrarse a la situación si quería seguir viviendo en la ciudad que cada vez sentía más suya. «Fer mans i mànigues», pensó y suspiró, tratando de relajarse, aflojando sus manos del agarre.