No somos tan diferentes

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Llego a casa y aun las lágrimas salen de mis ojos. Maldito Dylan lo odio. Odio a todos. Pego un salto por el susto cuando la puerta de ascensor se abre y veo a mi tío Jack ahí.

−¿Alexa? -pregunta confundido

−Pensé que no había nadie en casa

−Bueno, ocurrió algo horrible -dice mientras intenta inspeccionar mi rostro y yo esconderlo

−¿Quién murió? -pregunto divertida

−Nadie murió, me han cambiado el horario de trabajo, tengo el turno de la noche

−Eso es terrible

−¿Alexa estas bien?

−Si

−Volviste a casa antes de la salida de la escuela

−Me dolía la cabeza

−Debiste traer a Matt contigo, solo busca una oportunidad para irse por ahí

−Diablos -me quejo− Olvide ese asunto

En realidad me había olvidado por completo de Matt y eso no es una mentira.

−Puedo ir por él y...

−Descuida, iré yo tú quédate, toma algo, nos vemos

Lo único que tomaré será una larga siesta. Bueno, ni tan larga pues no pasa mucho tiempo, o al menos así me parece, cuando alguien toca a la puerta de mi habitación. Ya es de noche lo sé por lo oscuro que está. Al no obtener respuesta de mi parte la puerta se abre.

−¿Alexa?

−Umm

Es mamá.

−Tus abuelos están subiendo el ascensor ¿Vienes ya?

−¿Y sí no?

Siento mi cama hundirse un poco cuando ella se sienta.

−¿Qué pasa cariño?

Me giro un poco para poder mirarla.

−Nada, solo no me siento con ánimos

−Vamos, seguro tus abuelos te animan además quiero una cena familiar antes de irme, tú padre y yo salimos mañana temprano

−¿Mañana? Pero pensé que aún faltaba tiempo

−¿Qué pasa? ¿No quieres que nos vayamos? -pregunta sonriendo

−No es eso -respondo− Es... no importa bajaré pronto ¿Si?

−Um de acuerdo Lexi -besa mi frente y luego desaparece por la puerta

Amo mi mamá y confío plenamente en ella pero si le hubiera contado lo de Dylan muy probablemente hubiese cancelado la cena y se hubiera lanzado a buscarlo y castrarlo. Como sea. Todavía no puedo creer que estuve todo este tiempo con él y me estuvo engañando. Me siento como una basura. No cabe duda, el amor da asco. Bajo a la sala y saludo a los abuelos.

−Pero mira que grande estas -me dice mi abuela

−Mamá, la viste la semana pasada

−Además no es cierto que esta grande ella aun es una niña -alega mi padre

−Oh Alex por favor, tu hija ya es una señorita

−Es mi niña -pelea él mientras me abraza por los hombros y deposita un beso en mi cabeza

Mis abuelos ríen.

−¿Dónde están Jackson y Matt? -pregunta mi abuelo haciéndome notar que efectivamente no están

La apuesta 2  ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora