Secretos del mar (Winter/Huntlow) 3/3

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—¿Te has dormido? —preguntó la sirena.

—Ojalá —murmuró él, aunque tampoco sabía cuánto tiempo había pasado.

—Te he traído esto. —Hunter se sentó. No sabía qué esperaba ver, pero desde luego no una cola de sirena falsa.

La observó desde todos los ángulos, completamente absorbido por su color dorado, las escamas, las aletas. No tenía ni idea de dónde había salido aquello, pero empezó a intuir que la tecnología de aquellas sirenas era tan o incluso más sofisticada que la humana.

—Quizá te sea más cómodo ponértela en el agua.

Hunter le hizo caso. Sintió cómo la cola se ajustaba a sus piernas. Probó a nadar de un lado a otro de la cueva y tuvo que detenerse con las manos antes de estamparse contra la pared.

—¿Estás bien?

—Sí, sí, solo estoy... Esto es increíble —balbuceó Hunter acercándose con cuidado. Tenía que acostumbrarse a nadar con eso puesto.

—Toma. —Willow le dio una diminuta caja—. Son lentillas para ver debajo del agua. —Hunter, en ese punto, había dejado de cuestionarse cosas, aunque algo dentro de él se moría de ganas por saber más y más. Se puso las lentillas y al segundo sintió los dedos de Willow frotándole la frente.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó haciendo el amago de separarse. Willow lo sujetó y lo mantuvo cerca mientras le ponía aquella cosa pastosa por toda la cara.

—Es para que puedas respirar.

—¿Debajo del agua? —Willow asintió, concentrada—. ¿Lo has hecho tú? —ella volvió a asentir. Hunter apretó los labios para no seguir haciendo preguntas, aunque se dio cuenta de que si no hacía preguntas y la miraba sin más, empezaba a sentir calor en las orejas.

—Ya está. —Willow se apartó por fin para su alivio, y Hunter metió la cabeza bajo el agua. Mantuvo la respiración. —Puedes respirar tranquilo, ¿sabes? —Hunter asintió, pero no tomó aire.

Willow fingió un suspiro desesperado y luego lo arrastró un poco más hondo. Pronto, los pulmones de Hunter comenzaron a luchar por tomar aire y él quiso regresar a la superficie, pero Willow lo sujetó por el brazo con fuerza. El científico la miró con el pánico en los ojos.

—¡Respira, Hunter! —le dijo. Hunter ya no podía aguantar más, el corazón le latía con fuerza y sus pulmones le golpeaban el pecho. Willow hizo que la mirase a los ojos—. Respira.

Hunter se quedó paralizado, cerró los ojos y tomó aire. No pasó nada. Seguía vivo, no le había entrado agua en los pulmones. Era como respirar aire, pero bajo el agua. Abrió un ojo muy despacio y se encontró la sonrisa de Willow más cerca de lo que había esperado. Se alejó un poco.

—¿Ves? Estás bien, vamos, tengo muchas cosas que enseñarte y eso no dura para siempre.

Willow recogió la bolsa y lo invitó a seguirla. Hunter fue tras ella observando cada mínimo detalle con el que se cruzaban. Hizo en voz alta todas las preguntas que se le pasaban por la cabeza, y Willow las respondía con calma.

La sirena le enseñó recovecos con los que nunca habría conseguido dar solo, y había pasado mucho tiempo investigando aquella zona. Le enseñó plantaciones de coral, bancos de peces, colonias de esponjas y estrellas de mar.

Después de un largo rato, se acercaron al comienzo de un rompeolas. La corriente había dejado de ser agresiva y el sol se filtraba a través del agua. Hunter notó como relucían sus colas, la verdadera y la falsa.

—Deberías volver, el efecto se acabará pronto. —Hunter se quitó la cola y la metió en la bolsa con cuidado junto al resto de las cosas. Se la fue a devolver a Willow, pero ella la rechazó—. Quédatelo.

—Pero...

—¿Necesitas algo para continuar tu investigación, ¿no? —Hunter parpadeó muy despacio. Willow sonrió—. Nos vemos, Hunter.

—Willow, espera —consiguió decir—. Me... ha gustado mucho conocerte... gracias por salvarme... y por todo esto. —La sirena soltó una suave risa.

—Puedes buscarme en la cueva la próxima vez. Está justo debajo del faro, seguro que eres capaz de encontrarla. —Hunter la vio alejarse. Miró la bolsa llena de objetos imposibles y apretó los labios en una sonrisa antes de regresar a la superficie, decidido a solicitar una estancia más larga y un laboratorio en condiciones.

The Owl House (One Shots e Historias Cortas)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora