La chica del teatro (Lumity)

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Amity soltó un discreto resoplido delante de la puerta. "Piensa en los créditos, piensa en los créditos." Era un mantra que llevaba repitiéndose a sí misma toda la semana. Le faltaban algunas horas para completar, y el teatro parecía la actividad menos aburrida de todas las posibilidades. Desde luego no iba a meterse a las clases de dibujo.

Abrió la puerta y el barullo la alcanzó como una ola de dos metros. Allí había al menos veinte personas, sin contar al profesor, yendo y viniendo, comunicándose a voz en grito de una punta a otra del aula, saltando, cantando y bailando. Era un caos. El profesor estaba hablando con una chica de su curso.

—Oh, genial —murmuró para sí. La conocía. Todo el mundo la conocía, incluso sus padres, y le habían dicho explícitamente que se mantuviera alejada de esa lianta. El profe la vio, sonrió y le dijo algo a Luz antes de llamar la atención de todo el mundo. Amity estuvo a punto de colocarse en el extremo contrario del medio círculo que se estaba formando para huir de Luz, hasta que se dio cuenta de que se dirigía hacia ella, en concreto.

—¡Hola! Soy Luz, Luz Noceda, eres Amity, ¿no? vamos a la misma clase de ciencias.

—Lo sé. —Amity trató de ser lo más evasiva posible con su respuesta, pero Luz no se dio por aludida.

—El profe me ha pedido que te explique como funciona todo esto, si es que no lo sabes ya, claro. ¿Te apetece un tour rápido? —Amity la miró, indecisa, y luego al profesor. Lo que le estaba diciendo al grupo parecía ser importante—. No te preocupes por eso, ya me lo ha explicado, te lo puedo contar cuando acabemos.

Amity no estaba segura de qué hacer, si su madre estuviera allí, probablemente la habría sacado a rastras y la habría metido a empujones en la clase de dibujo, pero en aquel lugar había algo que le resultaba acogedor y le invitaba a quedarse. Si no se lo decía, cabía la oportunidad de que se enterase a final de curso, cuando representasen la obra final, y entonces ya sería demasiado tarde para sacarla. Acabó por encogerse de hombros.

—Está bien, vamos. —La explosión de la chica la sobresaltó.

—¡Genial! —Luz la agarró por el brazo y tiró de ella. Amity estuvo a punto de intentar zafarse en un acto reflejo, pero Luz continuó hablando—. Aquí ponemos los instrumentos cuando se los robamos a los de la clase de música.

—¡Oye! —dijo alguien, Luz rió.

—Bueno, los pedimos prestados, pero tú me entiendes. En este tablón ponemos los carteles publicitarios, los papeles asignados y notas importantes. El año pasado también se colgaron declaraciones de amor públicas, ¿te lo puedes creer? —Amity rió también, un poco cohibida.

—Ja, ja, sí, qué locura...

—¡Oh! Ahí tenemos el aderezo y los decorados. Mira. —Luz abrió uno de los armarios y se puso un sombrero como de bruja—. Dos veces me he detenido en Tanabrack. Sin embargo, siempre he mantenido mi lealtad hacia ti, Azura —recitó. Los ojos de Amity se abrieron como platos.

—¿Acabas de citar Azura? —preguntó. Luz la miró con la misma expresión.

—Pues... sí. —Luz la agarró por las manos y Amity pudo sentir cada milímetro de su cara poniéndose roja—. ¿Tú también la conoces? —Amity asintió.

—Es mi saga favorita de libros.

—¡La mía también! No me lo puedo creer. ¡Casi nadie la conoce!

—¿Verdad? Es la primera vez que me encuentro con una fan de Azura. —Los ojos de Luz se iluminaron con una idea.

—¿Quieres escribir el guion conmigo? Lo podemos hacer de Azura. ¡Una adaptación teatral!

—¿De qué estás hablando?

—Oh, es que la primera actividad es escribir un guion de teatro. Es lo que el profesor estaba explicando. Puede ser individual o por grupos, pero créeme, un guion es mejor que lo escriban dos personas como mucho. Tenemos como un mes, te puedo pasar el resto de detalles por mensaje. Oh, no estás en el grupo, ¿verdad? Te puedo meter si quieres. —Amity seguía a duras penas el monólogo de la chica. Le dio su teléfono de forma casi automática y solo procesó la información cuando le llegó un mensaje de Luz "hola! ✨🧙🏾‍♀️"—. ¿Entonces qué?

—¿Qué de qué? —preguntó Amity, algo confusa.

—El guion. ¿Quieres que lo hagamos juntas?

—Ah, bueno, vale. Sí.

—¡Genial! Podemos quedar hoy mismo. ¿Te veo en mi casa a las seis? —Amity asintió y Luz sonrió—. Te pasaré la ubicación, venga, vamos a empezar con el calentamiento.

Luz agarró a Amity de la mano y tiró de ella hacia el resto del grupo. Amity intentó no reírse.

Su madre no podía descubrir que adoraba esa clase.

The Owl House (One Shots e Historias Cortas)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora