Takemichi recobró la consciencia nuevamente, fue ligera y confusa. Hubo un dolor punzante en su nuca y en toda la extensión de su cuerpo como recordatorio de lo sucedido, pero el recuerdo de lo anterior todavía no lograba procesarlo del todo.
¿Cómo todo terminó de esta manera? Se preguntó, y así como aquella interrogante surgió, se le sumó otra serie más, hasta intensificar su dolor de cabeza. Escuchó leve risas al fondo, conversaciones difusas, y algunas exclamaciones provenientes de los cómplices de su secuestrador.
El azabache frunció el ceño al recordar al hombre de lentes con traje sofisticado, aquel que le habló con familiaridad, ¿Quién rayos era? No tenía idea, pero al parecer, él lo conocía.
No obtenía ninguna respuesta a sus dudas y era tan frustrante. En primer lugar, no encontraba razón para su secuestro, porque él no poseía nada de valor, y en segundo lugar, nadie vendría a su rescate.
No era especial para nadie, pierden su tiempo.
Y de nueva cuenta, regresaba ese pensamiento que tanto lo atormentaba.
— ¡Oi, Akkun! ¿Ya quieres dormirte? ¿¡O quieres más de mis puños para hacerlo!?
El bullicio se intensificó ante aquellas palabras, y Takemichi observó con claridad y horror lo que sucedía a lo lejos del gran lugar. Su amigo de la infancia, su única familia y alguien que siempre estuvo para él desde que tiene memoria se había convertido en el saco de boxeo para aquel grupo de delincuentes. El pelirrojo era sostenido por dos gorilas del montón desde sus hombros y brazos, manteniéndolo en pie aún si se veía que perdería el conocimiento con cada golpe y risa que transcurría, su rostro lleno de moretones y sangre seca mostraba una mirada de color brezo claro totalmente neutra.
Ante el breve momento en que los golpes cesaron, y Sora le preguntó aquello, Akkun escupió restos del líquido carmesí hacia un costado, desafiante, mostrando luego sus perlas ensangrentadas en una sonrisa arrogante. — Puedo seguir con esto toda la noche, solo espero que tú no te canses demasiado, zo-rra.
El mismo bullicio, se volvió en contra del delincuente, y al verse humillado por las palabras del pelirrojo, prosiguió con los golpes hacia el rostro y cuerpo del pelirrojo con más intensidad siendo motivado por las exclamaciones de sus compañeros, los cuales disfrutaban del espectáculo improvisado con suma euforia.
Takemichi no podía seguir viendo más, apartó la mirada impotente pero unas manos contrarias tomaron de ambos lados de su cabeza, obligándolo a seguir viendo lo que pasaba con su amigo sin compasión.
— Mira con atención, Hanagaki-kun. — el azabache intentó resistirse al agarre, pero el mismo se afianzó logrando lastimar un poco su cuello.— Observa como la basura que tu considerabas familia es golpeada, ¿No es gratificante?
— ¿Qué...? — musitó con fuerzo, su garganta rasposa no le era de ayuda en lo absoluto.
El contrario se mantuvo en silencio, uno en el cual al pasar los segundos le hacia tener un escalofrió del demonio en su espina dorsal. En eso en que intento tragar saliva para desatar el nudo que se formó en su garganta, sus hebras azabaches fueron jaladas hacia atrás, y el rostro del castaño lo analizó con sus orbes vacíos para así soltarlo con fuerza.
Ahora que se daba cuenta, ya no se encontraba en el suelo como cuando despertó la primera vez, estaba atado en una silla de manera con sus brazos amarrados detrás de su espalda y con cada movimiento de forcejeo que daba su piel le irritaba.
— Tráiganlo aquí.
Y ante aquella orden, los golpes se detuvieron abruptamente junto al escándalo. El grupo de delincuentes que conformaba los hombres de Kisaki avanzaron con el cuerpo del pelirrojo hacia ellos, para así, en un parpadeo terminar atado como el azabache a su costado.
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Llamada Entrante | MiTake
Fanfiction➳ AU / Capítulos cortos. - ¿Saldrías conmigo, Takemitchy~? - Este número es solo para alquilar DVD's, Mikey-kun.
