🥀09

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Jimin estaría mintiendo si dijera que no se sentía nervioso, en realidad su corazón estaba latiendo aceleradamente e incluso más que cuando escapó de su casa. El pensamiento inminente de que el castaño se enojaría bastante y lo correría de su mansión no se esfumaba y era constante.

Al terminar su desayuno caminó indeciso hacia la habitación en dónde el jefe lo estaba esperando. Le temblaba todo y se sentía inquieto, al llegar dio dos toques llenos de nerviosismo y esperó.

— Adelante — contestó una voz grave al otro lado de la puerta.

Con el alma en un hilo decidió abrirla e ingresar al interior de la gran habitación.

— Cierra la puerta, Jimin.

El contrario ni siquiera levantó su mirada cuando el rubio entró.

A pesar del silencio que reinó y el evidente nerviosismo que lo invadía, Jimin decidió intervenir.

— Me dijeron que me mandó a llamar. — Dijo a la par que paseaba su vacilante mirada por el interior. — ¿Está enojado?

— Acércate. — demandó Tae justo al momento que alzó su mirada y la conectó con la del rubio.

Era la segunda vez después de su reencuentro en la que sus miradas se encontraban y los dos podrían afirmar que se sintió justo como la primera.
Jimin se acercó a pasos temerosos pero firmes hasta el escritorio dónde se encontraba el contrario, trató de descifrar su mirada pero falló en el intento.

— ¿Me dirá si está enojado? — preguntó Jimin haciendo muy notable su inquietud.

Cosquilleo fue lo que el castaño sintió al percatar la fragancia que se volvió más profunda cuando el más bajo se acercó hasta él.

— Te llamé porque tengo muchas dudas y es evidente. — aclaró su garganta — no quiero abrumarte con preguntas pero necesito saber, ¿Cómo llegaste a mi casa?

— De verdad no quisiera traerle problemas a Jungkook. — respondió Jimin tomando asiento al frente del escritorio — Vivía en una casa muy estricta, jamás había salido solo. Escapé de mi casa y no tenía a dónde ir, por eso lo llamé.

— ¿Sabes quién soy? — cuestionó con total seriedad.

— ¿Te refieres a lo que te dedicas? ¿O...?

— Sabes muy bien a lo que me refiero — interrumpió el más alto.

— Si.

Jimin no sabía si había hecho bien en decirle la verdad, tal vez Vante no recordaba nada de aquella noche y entonces el rubio podría quedar como un estúpido. Estaba tan inmerso en su pensamiento que no se percató cuando el castaño se levantó de su lugar. Sentir el aliento con olor a tabaco chocar contra su odio lo saco del trance en el que estaba.

— Traté de olvidarte justo como me lo pediste — murmuró Tae contra el oído del contrario.

— ¿Yo te pedí eso? — cuestionó Jimin acompañado de una sonrisa cargada de confianza. — No lo recuerdo — volvió a hablar y en cuestión de segundos giró su rostro para quedar a escasos centímetros del castaño.

Sus miradas rápidamente se encontraron provocando que el aire se atascara en el interior de ambos.

— Lo insinuaste. — las palabras del jefe se deslizaron con facilidad por sus labios.

Jimin casi suelta un gruñido cuando el más alto se alejó de él.

— ¿Pudiste hacerlo? — preguntó el rubio apoyando sus codos sobre el escritorio.

Taehyung no se había planteado esa pregunta, en realidad jamás había pensado en eso, se quedó callado mientras caminaba hacia el gran ventanal que se encontraba justo en medio de la habitación. De pronto el ruido de una silla arrastrándose se hizo presente y cuando menos esperó Jimin se encontraba frente suyo con una sonrisa ladina que derrochaba lujuria.

— No le des tantas vueltas al asunto, si hubieras podido no lo pensarías tanto— soltó con determinación.

Una ligera sonrisa nació en los labios de Taehyung e hizo que se acercara más hasta quedar a centímetros de su rostro. Su mirada recorrió todas sus facciones hasta terminar en sus pomposos labios y detenerse ahí.

— Antes que nada quisiera preguntarte... — espetó, su mirada seguía sujeta en los mismos labios rosados. — ¿Estás dispuesto a descubrirlo?

Tras recibir la pregunta, Jimin relamió sus labios y una notoria sonrisa se postró en ellos.
Estiró su rostro hasta que sus narices pudieron rozarse a la par que Taehyung tomaba su cintura y lo atraía más hacia el.

— Al final del día a todos les termina gustando.

Los labios de Tae se entreabrieron dispuestos a contestar las insinuaciones del contrario sin embargo, algunas voces al exterior se escucharon.

Jimin se separó y caminó hasta la puerta para tomar la manija y salir de la habitación pero no sin antes voltear a ver al castaño.

— Ciao Vante.

PECCATORI || Vmin Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora