A la mañana siguiente Jimin reía mientras escuchaba como sus amigos se volvían locos por la supuesta salida que tendrían el mismo día más tarde, el itinerario estaba sumamente sencillo, asistirían al casino menos transitado en zona roja y estarían escoltados por sus guardaespaldas. Todo estaba fríamente calculado, el único problema era que no contaban con la autorización del jefe.
Por el contrario, Taehyung no había podido conciliar el sueño, las palabras de Seokjin aún retumbaban en su mente. Era definitivo que no se sentía tranquilo. Había algo en Jimin, algo que parecía esconder muy bien, tanto, que ni él mismo podía adivinar.
Con la bata de pijama cubriendo su tonificado cuerpo y sujetándose por su cintura, Tae ingreso a la cocina, provocando que la bulla al interior se apagara al instante.
— ¿Y ustedes que se traen entre manos? — preguntó con clara curiosidad.
Seokjin solo se limitó a levantar sus hombros y señalar con la cabeza a los demás integrantes quienes se miraron entre sí con claro nerviosismo.
— Nosotros... Bueno yo — explicó Jungkook — estaba pensando que sería buena idea salir a festejar la llegada de Jimin.
— ¿Pensaste? — cuestionó el jefe — pues piensa mejor porque es una idea estúpida y sobretodo arriesgada.
— Iríamos al casino, no es tan transitado y podríamos ir escoltados — interrumpió Hoseok.
Taehyung tomó un yogurt del refrigerador y antes de partir hasta su gran oficina volteó una última vez en dirección al comedor.
— Dije que no — retiró la mirada y emprendió su camino — y en esta casa no es no.
Jimin estaba decepcionado pero no sorprendido, desde que llegó a la mansión pudo percatar que el dueño tenía un carácter un tanto peculiar. Sin embargo, ese no iba a ser impedimento para Jungkook quién convenció al rubio de hablar con el castaño para que los dejase salir.
Más tarde, Taehyung se sobresaltó al escuchar el ruido de la puerta siendo tocada, soltó un suspiro de frustración y su mirada se posó sobre la entrada del lugar.
— Adelante — respondió a la par que el más bajo ingresaba a la habitación.
— ¿Pasa algo? — volvió a hablar el jefe.
— De verdad no quiero sonar insistente — continuó — pero... salir a festejar me hace mucha ilusión, realmente no tiene que ser por mucho tiempo. Mi padre jamás me dejaba salir y...
Padre, de nuevo el rubio volvía a mencionarlo.
— No — interrumpió antes de que pudiera terminar.
Taehyung inmediatamente alzó su mirada desconcertada y se topó con los orbes cristalinos del contrario a la par que un leve sollozo se hizo presente dentro de la habitación.
— E-está bien, de igual f-forma no estoy acostumbrado a t-tener libertad — mencionó el más bajo entre hipidos y sollozos.
— Lo que menos quiero es que pienses que te estoy privando de tu libertad — dijo mientras apoyaba sus codos sobre el escritorio — eres libre de irte cuando lo desees.
— P-pero yo no me q-quiero ir — sollozó — s-solo quiero salir c-con mis amigos.
— Vayan — contestó Tae al mismo tiempo que soltaba un suspiro — hagan lo que quieran y no vuelvan tarde.
Sorpresivamente el llanto del rubio paró al instante mientras una sonrisa socarrona creció en su rostro.
— Grazie Vante — chilló emocionado para posteriormente acercarse y tomar el rostro del más alto logrando así chocar sus labios. Por supuesto que Taehyung no se negó.
— Antes de salir hacia el casino dile a Jungkook que pase a mi oficina — fue lo último que le ordenó a Jimin antes de que este saliera por la gran puerta sin mirar atrás.
Tae se estaba volviendo adicto a esos labios.
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PECCATORI || Vmin
FanfictionLa identidad de Vante es una incógnita para la policía de Seúl, el jefe criminal más sigiloso en la última década, nacido en Italia y con descendencia Coreana regresa a su país con el propósito de abarcar las zonas más adineradas de Seúl y poner en...
