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- Sabes, yo también soy un experto en música. – Dijo Rindou mientras la miraba de reojo, pasar tiempo juntos en aquella sala con el piano se había vuelto una costumbre para ambos.

Giró su rostro para mirarlo directamente – ¿En serio?, ¿y qué realizas? – Se notaba la curiosidad en ella.

- No quiero presumir, pero soy un gran DJ. – Comentó con una gran sonrisa en su rostro – Me gusta hacerlo en las fiestas. –

- ¿Hacerlo? – Preguntó con cierta confusión.

- Me refiero a producir... ya sabes. – La miraba con sus ojos entrecerrados.

Una risita salió por parte de ella – Lo sé, solo te estaba molestando. – Le dio un leve empujón con su hombro.

- A veces me pones nervioso con tus preguntas. – Fingió tener un escalofrío – Como sea, ¿sales a fiestas en las noches? –

- ¿Por qué saldría de noche?, soy menor de edad y tampoco conozco mucho esta ciudad como para salir en horarios inapropiados. – Tocaba una melodía suave, tanto que podría dormir al contrario.

- Y si te la enseñara, ¿saldrías? – Sus propuestas eran cada vez más serias.

Volvió a mirarlo con una sonrisita – ¿Qué me vas a enseñar? –

- Ay, por favor. – Desordenaba su cabello – Se supone que soy yo quien deba hacer esas preguntas en segundo sentido. – Tomó la mano de la chica, deteniéndola en su toque.

- Es culpa tuya... desde que comencé a juntarme contigo me volví un poquito más extrovertida. – Entrecerró los ojos, sin quitar la sonrisa de su rostro.

La miró por unos segundos en silencio – Pero solo conmigo. –

Sintió confusión al escucharlo – ¿Solo contigo?, ¿a qué te refieres? – Sin quererlo, sus uñas comenzaron a rasguñar y dañar sus dedos.

- A que solo eres así conmigo... solo hablas conmigo, solo a mí me dejas entrar contigo aquí, ¿no tienes amigas? –

Llevó una mano a su pecho – Auch, casi logras dañarme con tus palabras. – Volvió a tocar las teclas del piano.

- Me expresé mal... lo que trato de decir, es que me llama la atención el hecho de que seas tan reservada, tan aislada... incluso conmigo lo eres algunas veces. –

Agachó un poco su cabeza y formó una sonrisa fingida – ¿Y eso te molesta?, el hecho de que sea reservada y parezca la rarita de la academia, ¿te molesta? – Lo miró de reojo.

Negó con un rostro más relajado – Me haces querer protegerte. – Cruzó su brazo por el hombro de la chica – Haces que mis ganas de venir a clases sean únicamente para escucharte tocar todos los días. – Le desordenó el cabello.

- Oye... – Se quejó mientras arreglaba su cabello. Al verlo sonreír, no pudo aguantar sus ganas de hacerlo también – Llegué hace poco a esta academia, cuando ya todos tenían su grupo de amistades formados... es difícil agregarte a uno cuando eres la nueva, así que tampoco intento hacerlo. – Lo miró con un brillo en sus ojos – Pero contigo... tenemos traumas compartidos, así que tenemos más conexión que ellos. –

- Tienes razón. – Relajó su cuerpo y se levantó de aquel banco. Estiró su mano hacia ella, invitándola a levantarse – Ven, presentémonos como corresponde. –

Tomó su mano entre risas – Creí que ya nos conocíamos, un poco... pero lo hacíamos. – Se ubicaron frente a frente.

- ¿Qué cosas hacíamos? – Ambos rieron – Espero que lleguemos a ser muy cercanos, encantado de conocerte, soy Haitani Rindou. – Acercó la mano de ella hasta sus labios y besó en el dorso.

ᴇɴᴄʜᴀɴᴛᴇᴅ   ~    ʀɪɴᴅᴏᴜ ʜᴀɪᴛᴀɴɪDonde viven las historias. Descúbrelo ahora