AURORA
Aveces todo empieza con pequeños cambios, pequeñas mentiras
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Cálix le hizo una seña a sus guardias y me soltaron- déjenla pasar -dijo él con tranquilidad.
Respire agitada y los mire de mala manera.
Él me hizo una seña para que me acercara, pase respirando profundamente. Él estaba sentado con el chico llamado kann y me el otro chico de cabello cobrizo, cada uno estaba a uno de sus costados, uno a su derecha el otro a su izquierda.
-Esto es una sorpresa- expresó kann.
Los mire a ambos pero mis ojos se encontraron con los de él, estaba sentado como un rey en su trono, sus ojos verdes estaba centrados en mi, sus tatuajes sobresalían de su camisa negra que estaba arremangada en sus brazos, tenía el cabello desordenado. Mirarlo me ponía nerviosa.
-¿Alex te envió? -pregunto el chico con cabello cobrizo.
Negué con la cabeza sin poder hablar.
-Esto es inesperado, ahora envía a su esposa a hacer negocios- se burlo kann.
Cuando no podia seguir evitando la mirada de Calix solo dije casi en un susurro -necesito hablar contigo.
Él no dejaba de mirarme, no sabía si lo estaba haciendo bien, en realidad no sabía lo que estaba haciendo.
-Exigente- replicó kann tenía su cabello perfectamente peinado, estaba vestido con un pantalón negro y camiseta verde, de los tres era el más informal.
-Talvez se canso de su casita de muñecas y busca diversion -dijo el chico de cabello cobrizo, estaba vestido de negro y sus ojos eran grises, tanto que hace un contraste extraño con su cabello.
Los tres eran intimidantes de diferentes maneras, tan seguros de sí mismos, muy hermosos de una manera tosca. Era raro ver su manera de ser tan de cerca, en mi mundo de vida de princesa encarcelado no solía ver hombres como ellos, sobre todo como él.
-Busquen que hacer en otro lugar- anuncio calix- déjenme a solas con ella.
Kann resoplo pero no dijo nada al igual que el otro chico; ellos tan solo nos dejaron solos. El aire se me hizo más difícil y tenia los pelos de punta, la música no paraba, las chicas seguían bailando y mi corazón se me quería salir del pecho, él se levantó y se paro frente a mi.
Cuando estuvo frente a mi pregunto -¿Que haces aquí Aurora? -sentía sus ojos mirando de arriba a abajo, desde mi peluca, hasta mi ropa.
Escuchar mi nombre en su boca se me hizo extraño pero su voz era ronca, profunda, como si estuviera acariando mi nombre en sus labios.
Alce la vista y me encontré con sus ojos, él era realmente alto, grande.
-Necesito hablar contigo- repetí con la poca convicción que me quedaba.
Parecía pensarlo por un momento.
-Bien, ve -ordeno señalando una puerta que estaba al final de su zona vip, su arma estaba en su mano, la metió en su espalda y yo solo camine a la guarida del lobo, con el lobo.
Mientras caminaba mi cabeza no paraba de pensar ¡estas loca aurora! como vas a hacer esto, vas a terminar muerta, o peor. Sentía su presencia detrás de mí espalda, era imposible no sentir su perfume y su cuerpo estaba lejos de mi y aun así estaba calentando mi espalda, mi pecho... me estaba volviendo loca; era más que el momento, me sentía asustada pero diferente; era una emoción que nunca había experimentado. Tal vez era el haber escapado por primera vez, estar lejos de todo y de todos.
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VENDER MI ALMA
RomanceDicen que el destino son la acumulaciones de nuestras decisiones, pero cuando creces como Aurora esa no es una realidad. Nunca había tomado una decisión significativa en su vida; desde su matrimonio forzado, hasta la "casa" o jaula donde pasaría en...
