AURORA
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Decisiones, decisiones. Como elegir la vida que sueñas si nisiquiera sabes quien eres
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Respire agitada, los nudillos de las manos me dolían, mi pecho estaba ardiendo en busca de aire y sentía el sabor metálico de la sangre en mi boca.
Había pasado una semana de entrenamiento con Nina y cada día me había arrepentido. Aunque también me sentía tan diferente, tan viva.
Mi entrenamiento siempre empezaba a las 5 am; corriendo tan rápido que me sentía morir, luego eran ejercicios de fuerza, defensa personal. Las únicas palabras que escuchaba de Nina era para decirme lo que tenía que hacer o lo mal que lo estaba a haciendo.
Él ejercicio me había ayudado a llevar los días más rápido, sobre todo porque tenía una sensación de intranquilidad constante; no había hablado con Tati, mi nana o incluso mi hermano. No sabía que había pasado después de que mi padre había quemado el club de Calix, a quien a penas había visto desde ese día; apreté mis manos con fuerza aún no podía pensar en las manos de ese hombre, amputadas, sus gritos me solían despertar en mis sueños. Entendía que casi me mataba, pero no era por él... era la crudeza del momento.
Negué en mi mente y regrese a la realidad.
Me limpie la sangre de las manos y miré a Nina quien estaba recibiendo a nuevos reclutas en la parte de entrenamiento. Si subía de nivel Nina me enseñaría a disparar y eso me tenía tan emocionada como aterrada.
Nina estaba sin un rasguño o magulladuras, su piel morena resplandecía con el sol y su cabello estaba rizado y suelto por toda su espalda. A mi parecía que me había pasado un auto por encima y ella a penas tenía un cabello fuera de lugar. Sabía que la idea de entrenarme no le gustaba, me miraba como si fuera un mal que tenía que soportar; sabía que lo hacía más porque se sentía rebajada por las palabras de Calix ese día mas que por el hecho de querer ayudarme, de cualquier forma lo hacía de la mejor manera, había aprendido mucho en solo una semana.
Estaba por subir a darme un baño cuando me asuste con la presencia de Hades a mi lado.
-Vamos debes hablar con tu hermano- ordenó sin más.
Lo seguí hasta uno de los despachos que había en la casa, suponía que era de él, era más sombrío y frío que el de Calix.
Un lugar amplio con una ventana que cubria toda una pared, todo era entre blanco y negro, muy mínimalista, una amplia biblioteca, un enorme mapa de Rusia en una de las paredes. Su escritorio estaba a un lado, su mesa de vidrio trasparente realzaba la frieldad del lugar. Deje de vagar mis ojos por el lugar y me encontré con la mirada de kann, quien estaba sentado en una elagante silla giratoria a un lado de la mesa.
Estar con ellos dos a solos no parecía la mejor idea.
-La señora Greta esta en casa con sus hijos en Chicago, esta bajo nuestra protección hasta ser enviada a Australia por un tiempo mientras arreglamos todo- explico Hades, abrí mis ojos como platos, Greta era el nombre de mi nana, el alivio lleno mi pecho.
-Y tu amiga -continuo sentándose al borde de la mesa- Tatiana esta bien, no podrás hablar con ella porque esta bastante vigilada; su familia al parecer ha hecho un trato con tu padre así que es imposible que hables con ella, pero esta viva si eso te basta- termino de decir.
Kann se levantó y solto un suspiro.
¿Porque no estaba Calix acá? me pregunte, ¿pensaba que yo habia provocado todo con ese hombre?. Era estúpido estar preocupada por eso, pero no podía pensar el porqué me dejaría estar con sus hermanos, que era claro que querían pasar una daga por mi cuello.
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VENDER MI ALMA
RomanceDicen que el destino son la acumulaciones de nuestras decisiones, pero cuando creces como Aurora esa no es una realidad. Nunca había tomado una decisión significativa en su vida; desde su matrimonio forzado, hasta la "casa" o jaula donde pasaría en...
