AURORA
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La princesa prometida se ha convertido en una ladrona
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Salí del despacho de Calix en cuanto Leo entró. Al parecer tenían cosas que discutir y en realidad agradecí su llegada. Estaba nerviosa y algo delirante, ¿había tomando una buena decisión?. Sabía la respuesta a la pregunta de mi cabeza, absolutamente no, como todas mis decisiones de un tipo para acá.
Llegué a mi habitación agitada, me quedé con solo la camiseta, ropa interior y me acosté en la cama. Me hormigueba la espalda, aunque él no me había tocado. Estaba mal toda la situación, sobre todo sentirme así por alguien como Calix, era deseo, lo sabia y era tonto ocultarlo de mi misma, me sentía caliente y excitada cada vez que estaba a solas con él y cuando no era así lo buscaba en la habitación para sentirme de esa manera.
Pero sabía que no era por él precisamente, era más por el hecho de estar rodeada de alguien tan diferente, esa era mi resolución. Solo me sentía sola, en un ámbito algo ambiguo ya que casi nunca me encontraba sola.
Rodé en la cama y quedé boca arriba, miré al techo y solté un suspiro, cerré los ojos y me propuse dormir. Mi vida había tomado un camino bastante extraño y peligroso, el quedarme...pensé por un momento. Ya estaba hecho, así que solo tenía que seguir adelante.
Un enorme y sombrío bosque verde apareció delante de mis ojos, no pude evitar quedarme dormida.
Pasaron algunos días entre el entrenamiento con Nina y mis cortas platicas con Carlos. Mi cuerpo estaba más fuerte, sentía mis músculos con más atención y mi cabello había sido retocado por Carlos; quien una mañana había descubierto mis días de estudios cuando llegué a la cocina y con lenguaje de señas, le pregunté si podía pintarme, él estaba sorprendido, pero feliz, así que acepto.
Había estado aprendiendo con mucho empeño, quería poder comunicarme con él porque me agradaba y tambien de manera egoísta era mi manera de no estar tan sola. Nina me entrenaba la mayor parte del día pero a penas cruzaba palabras conmigo y solían ser frases cortas y precisas. Los hermanos de Calix siempre parecían ocupados y tampoco me apetecía estar cerca de ellos y Calix... Bueno era complicado estar cerca de él sin sentir una enorme confusión.
Estaba a caminando hacia el gran salón que se encontraba en la mansión. Había sido llamada y al parecer era una reunión porque en cuanto entré todos los ojos se posaron en mi. Nina estaba jugando con un cuchillo, Kann estaba frente a ella en el sofá negro y Hades estaba junto a Calix en una enorme mesa de cristal.
-Empecemos, esto debe salir bien -anuncio Calix presidiendo la reunión.
Su camisa de vestir negra estaba arremangada en sus brazos, con sus tatuajes a la vista. Tenía su cabello desordenado como de costumbre. Sentí un vacío en el estómago y tragué.
-Dudo que sea perfecto si ella está involucrada- espeto Nina.
La mire y rodé los ojos sin poder contenerme.
-Ella estará trabajando con nosotros- explicó Calix con voz neutra.
-¿Haciendo que? -replicó ella.
-Lo que yo necesite que haga- replico Calix endureciendo el tono, Nina guardo silencio.
La habitación se quedó en silencio, la postura de Calix era relajada aunque su tono no lo había sido, desprendía seguridad.
-Si ya esta metida en esto, solo sigamos, tengo cosas que hacer -dijo Hades con aprensión en su voz, podía notar que no le hacía ninguna gracia el tenerme en esta situación pero no discutiria con su hermano.
-Continuemos- Calix suspiro y puso unos planos desplegados por la mesa, todos se acercaron y él me hizo una seña con la mano para que hiciera lo mismo. Me acerque y quede entre Nina y Kann, con una distancia prudente.
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VENDER MI ALMA
RomanceDicen que el destino son la acumulaciones de nuestras decisiones, pero cuando creces como Aurora esa no es una realidad. Nunca había tomado una decisión significativa en su vida; desde su matrimonio forzado, hasta la "casa" o jaula donde pasaría en...
