Aurora
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Todo comienzo de guerra empieza después de un día muy soleado
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-Hola- saludé llegando al lado de mi hermano. Estaba haciendo frío, pero un poco de sol resplandecia en estos días de nieve.
-Hola pequeña- respondió girandose para verme.
-¿Pasa algo?
-Todo acá es tan diferente- empezo a decir mirando a su alrededor -ellos son todos... muy extraños.
-Lo son- estuve de acuerdo- pero son mi familia ahora.
-Lo siento -me dijo con media sonrisa- crei tanto en las palabras de nuestro padre que realmente pensé que estaba haciendo lo correcto.
-No tenemos que...
-Se que me perdonaste, pero yo aun no puedo. Eres mi hermana y ¿como no pude ver el daño que estabas sufriendo?. Bueno.... en realidad lo vi, una y otra vez, cada golpe de Alex y simplemente lo dejé pasar porque pensé que mejoraría, que si era perfecto para nuestros padres yo podría sacarte de ahí en algún momento, porque si lo hacía antes me alejarían de ti y fui egoísta, un mal hermano para ti y me arrepiento.
Tomo un respiro -eres la persona más valiente que he conocido, buscaste tu libertad sin importarte nada, arriesgaste tu vida porque la que tenias antes era solo un infierno y ahora tienes el respaldo de todos ellos. Se que me matarían sin dudarlo, por ti, incluso ahora- dio un paso en mi dirección y uno de los de seguridad no dejo de mirarlo mientras acariciaba su arma con disimulo. Los conocía a todos, ese era Dex, tenía la cabeza rapada y tatuada, siempre me sonreía y me ayudaba a alimentar a los perros. Él era quien me cuidaba en el jardín, tenia uno como él en cada lugar de la casa y más que presa, me sentía segura porque sabía que si le dijera que le disparara a mi hermano él lo harían sin dudar.
-No te guardo rencor- respondí- nunca lo hice y tenias razón en el algo, ese día en el jardín cuando me dijiste que sí yo amara a Alex las cosas serian diferentes qué yo vería esa vida de seguridad y armas muy distinta, como la veo ahora. Pero no sólo se trataba de amarlo, sino de quien era el. Nunca lo quise, quería la idea de un matrimonio feliz al que estaba condenada y ahora se lo que se siente hacer cualquier cosa por alguien.
-Te perdono y te creo cuando dices que estas acá por mi, pero escúchame con atención. Si que estés acá de alguna manera no sólo es para hacerme daño a mi sino a Calix, aunque seas mi hermano te voy a hacer daño.- El quiso hablar pero levanté mi mano para detenerlo- él me pertenece tanto como yo le pertenezco y sería capaz de matar por él como él lo haría y lo ha hecho por mi.
-Lo amas -afirmo mi hermano.
-Él es mio- respondí - y si te atreves a hacerle daño, olvidaré que eres mi hermano -asegure con tranquilidad.
No le respondí sobre mis sentimientos, porque eran palabras que solo le quería decir a Calix. La primera vez que se lo dijera a alguien, sería cuando tuviera el valor de hacerlo.
-Te has convertido en una mujer muy fuerte. Estoy orgulloso de estar aterrado de ti en este momento- río y aclaró-mi intención no es hacerte daño de ninguna manera y espero demostrartelo con el tiempo.
Se acercó del todo y puso sus manos en mis mejillas como cuando era pequeña.
Sonreí al recordarlo y él hizo lo mismo.
Siempre en invierno mi hermano tenía las manos cálidas y yo solía correr hasta él y decirle "Adam mejillas y nariz" y él suspiraba con molestia, rodaba los ojos pero ponía sus manos en mi mejillas y al final apretaba mi nariz con cariño. Cada vez era lo mismo.
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VENDER MI ALMA
RomansaDicen que el destino son la acumulaciones de nuestras decisiones, pero cuando creces como Aurora esa no es una realidad. Nunca había tomado una decisión significativa en su vida; desde su matrimonio forzado, hasta la "casa" o jaula donde pasaría en...
