AURORA
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Puedes pedir los tres deseos de la lámpara mágica, pero quizás solo sea una trampa del genio
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Todo era un desastre, sabía que había perdido la cordura. Mi mano sangraba pero no estaba llorando, ya no me quedaban lágrimas, al menos en este momento. No quería estar encerrada, no quería dar vueltas en un sótano por muy lindo que fuera.
Había sido secuestrada, cortada, encerrada y estaba sola, completamente sola.
Estaba tan confundida cuando desperté en ese habitación vacía que el pánico había invadido todo mi cuerpo y luego lo vi en esa habitación con sus hermanos; los cuales eran unos demonios, sobre todo Hades que me había cortado sin pensarlo dos veces y calix estaba tan... tan informal a como lo había visto antes. No pensé que me ayudaría sobre todo no de esa manera, no sabía como estaba mi nana, mi hermano o tati. Estaba incomunicada y me estaba volviendo loca.
Escuché el ascensor sonar y me puse nerviosa.
Cortarme frente a la cámara había sido un movimiento desesperado, lo sabía, pero estaba enloqueciendo. Sabía que él me estaba mirando y escuchando o al menos esperaba que fuese así, tenía que hacer que me sacara de su departamento.
Alguien me dijo por el intercomunicador que él vendría, desde ese momento solo apreté la herida con un paño de la cocina evitando manchar mi ropa y el piso. Sentía dolor en mi brazo, en mi mano y en mi cabeza.
Tenía puesto un jeans y una camisa de calix negra a demás de unas sapatillas que me habían dejado mientras dormía. No había querido ponerme nada de lo que me habían dejado de ropa aparte de los jeans y sapatos por que todo era rosa y de princesa... Y no sabia de quien podía ser la ropa. Era algo estúpido, pero me sentí más cómoda con su ropa.
Cuando el ascensor se detuvo lo vi entrar.
-Viniste -dije casi sin aliento.
-Querías que lo hiciera, por lo visto- respondió mirando el desastre a mi alredeor y fijándose en la sangre de mi muñeca.
Se acercó y suspiro.
-¿Podrías dejar de sangrar en mi presencia? -inquirió algo molesto.
Lo mire a los ojos por un momento antes de no soportar su mirada.
-Bueno la primera vez no fue mi culpa- replique en mi defensa.
Él quito el paño y la sangre había parado.
Gruño molesto. Me tomó la mandíbula con la mano, me sentía pequeña delante de él y tenía puesta su camisa que olía a Calix, almizcle y cigarrillos.
-No vuelvas a lastimarte para llamar mi atención, ¿he sido claro? -advirtió sin soltarme la cara.
-No tenía como llamarte.
-Entonces esperas a que pueda venir- replicó.
Me aleje de su toque y de su mirada- no puedo estar acá encerrada esperando que tu puedas venir a ver si estoy viva.
-¿Que quieres Aurora?, te hice una pregunta y cuando hago una pregunta espero una respuesta y sobre todo quiero la verdad- dio un paso hacia mi y yo retrocedí.
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VENDER MI ALMA
RomanceDicen que el destino son la acumulaciones de nuestras decisiones, pero cuando creces como Aurora esa no es una realidad. Nunca había tomado una decisión significativa en su vida; desde su matrimonio forzado, hasta la "casa" o jaula donde pasaría en...
