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Regresó a Corea:

Desperté confundido y por alguna razón dormía en el sofá de la sala. Mire a todas partes y me encontraba solo, aún tenía la bolsa de papas a un lado y la televisión encendida.

Fue un sueño...

Un terrible sueño...

— ¿Despertaste?

Me sobresalté al escuchar una voz detrás de mi, me extrañe, pues Ken no tiene ese tono de voz tan grave.

Me voltee y me tope con quién no quería tomarme nunca jamás.

Namjoon estaba sentado detrás del mueble, mirándome fijamente con su mirada fría y sin expresión, pero seductora y atrayente.

Tragué grueso, no fue un sueño... Desgraciadamente.

— Al fin. Bueno, hay que irnos — dijo revisando su reloj de muñeca.

Yo aún adormecido fruncí el ceño.

— ¿A dónde? — pregunte aún dormido.

— No es obvio. Nos iremos a Corea — respondió con total calma.

Allí toda mi flojera y sueño se habían esfumado al oír sus palabras y en un intento de levantarme, caí de culo.

— ¿Q...Que? — Emití rezando en mi cabeza que hubiera escuchado mal.

— No hay tiempo para hablar, ahora ve a cambiarte, el avión parte en unas horas — informó neutro registrando algo en su teléfono.

Sentí morirme, había deseado que ésto fuera una horrible pesadilla. Solo de pensar que volvería allá me ponía los pelos de punta.

Corea siempre fue mi hogar y es muy hermosa, admito que extraño varios lugares del, pero...

Yo había peleado con mis padres y me había ido de casa, sin haberles dado disculpas, aunque no se lo merecían y aunque yo estaba muy enojado con ellos... Eran mis padres, y ese día les había dicho muchas cosas, hirientes. Ahora que volvería... ¿Con que cara vería a mis padres? De seguro estaban muy molestos conmigo.

— ¡Jin! — salí de mis pensamientos y mire su cara toda molesta y no era de exageración decir que le salía humo por las orejas — ¡no te quedes allí tirado y vete a cambiar! Mi vuelo sale a las cinco y no lo quiero perder! — reclamo.

-—¿A las cinco? ¿Pero que hora es? — inquirí, aún no estaba del todo despierto, solo quería irme a mi cama y hacerme bolita.

— Son las tres de la mañana — respondió cortante — ¡Ahora mueve ese lindo trasero y apresúrate! — exclamó.

— Está bien, está bien... Pero primero me iré a cepillar y darme una ducha y- espera, ¿¡Acaso dijiste mi lindo trasero!? — inquirí ya levantado y en la puerta de mi cuarto.

-—No importa, solo apresúrate, no tengo todo el día — reclamo gruñendo. Yo rodé los ojos y bufé para dirigirme a mi baño.

Sin muchos ánimos empecé a lavarme los dientes, hice mis necesidades y me metí en la ducha. La agua caliente relajaba cada músculo en mi y me moje el cabello, quería estar más así pero el Don gruñón de seguro me sacará del baño a la fuerza.

Matrimonio Por Contrato (Namjin) ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora