Desde temprana edad, Sakura ha sido un absoluto desastre. El colmo llegó a sus 21 años, cuando decidió dedicarse a estafar hombres mayores mediante una Sugar App.
Advertencias: contenido 🔞, TCA, mención a enfermedades mentales y suicidio.
Le tuve que cortar las uñas a Aoda, cosa que odia, pero no tuve elección.
Una vez liberado de las hilachas colgantes de la cortina, me di cuenta de queSakura y Sayuri llevaban un buen rato desaparecidas, por lo que decidí buscarlas.
Estaban en mi habitación, al entrar vi a mi sobrina revisando mis cosas y a mi novia sentada en el piso, sosteniendo algo en sus manos. No pude distinguir lo que era pues cuando entré, inmediatamente lo ocultó. Se puso nerviosa, la conozco lo suficiente como para saberlo, ¿qué ocurría?
—¿Está todo bien? —pregunté.
—Sasuke... —Su voz era débil. La conozco muy bien, ella quería llorar. No me miró directamente, ocultaba su rostro bajo el cabello— Sí, lo siento pero surgió una emergencia y debo irme.
—Pero... —No me dio tiempo. Sin siquiera despedirse, sin siquiera mirarme, se fue, más bien parecía huir, de mi hogar.
——————
Sakura
Todas estas imágenes en mi mente. Estas escenas que viven con libertad en mi mente no son recuerdos de mis sueños... son memorias reales, de mis vivencias.
Estoy casi segura de ello.
Si ese es el caso, quiere decir que yo... No, por favor, no... No quiero que sea verdad, quiero seguir creyendo que todo es un producto de mi imaginación, quiero creer que todo esto simplemente lo soñé, todo es casualidad. Me arrepiento mucho de querer recuperar la memoria, en verdad...
Si esto resulta ser cierto... mierda, ¡bendita fui por haber olvidado!
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Sakura entró desesperada a su casa. Era sábado por la tarde, Tsunade probablemente se encontraba en su cita semanal con Orochimaru, así que solo se hallaba Katsuyu allí.
La pelirrosa debía comprobar que todo fuera cierto, y para ello, necesitaba tranquilidad, si no, estaba segura de que sufriría un colapso nervioso.
Una vez sentada en su cama y acariciando el lomo de la gatita blanca acostada a su lado, se armó de valor y abrió la bandeja de entrada de su correo electrónico.
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Hace mucho tiempo que le llegaban correos de este tipo. Al inicio pensó que simplemente era spam, pero un día, de curiosidad decidió buscar qué era Corazón de Azúcar, y todo se sentía familiar. Como si ella hubiese sido parte...
Luego comenzaron los deja vu. De pronto podía estar sirviendo café, cuando sin quererlo una imagen aparecía en su mente. Más que una imagen, eran como episodios de una serie que se repetían constantemente. Una serie que no recordaba haber visto, pero que se sentía natural.
Lo consultó con su médica, quien la trataba desde aquel accidente automovilístico.
La doctora le dijo que era bastante probable que de a poco los recuerdos que su mente reprimió, estuviesen volviendo. Solo debía darle tiempo a su cerebro, y con algo de suerte, recordaría la mayoría de sucesos.
Y así ella estaba más tranquila. Bueno, no del todo...
Algunas escenas aleatorias que le llegaban en los momentos más inoportunos, no eran del todo... "agradables", por así decirlo. Eran momentos extraños, como si se tratase de una doble de sí misma, porque no, esa mujer no era ella. Ya no lo era.
A veces iba en el metro cuando aparecía la imagen de una Sakura drogándose en una fiesta; estaba limpiando unas mesas en la cafetería cuando se vio así misma pagando una costosa cena en un restaurante al que había invitado a su amiga Ino, con dinero robado u obtenido mediante estafas; mientras se bañaba, la idea de un hombre pelirrojo por el que su corazón se aceleró.
Y así estuvo mucho tiempo, ninguno de los recuerdos tenía sentido alguno (salvo tal vez, aquellos en donde estaba en fiestas consumiendo sustancias ilícitas, los episodios bulímicos en los que incluso terminaba desmayada, o peleas con su madre por lo irresponsable que esta era... pero eso es harina de otro costal, se supone que todo estaba superado) ¿realmente le pertenecían a ella?
Eso creyó, hasta que...
Conoció a Sasuke Uchiha.
Él también se sentía curiosamente familiar, pero de una forma diferente. Él se sentía de una forma correcta.
"¿Será que éramos cercanos antes del accidente y yo lo olvidé?" pensó. Pero descartó enseguida la idea pues Sasuke no parecía conocerla. Actuaba como alguien recién llegado a su vida.
Luego ocurrió que soñó con él. Ambos estaban en una protesta por el medio ambiente y debían correr de la policía.
Se despertó muy desorientada, por algunos segundos no sabía la hora, el día o dónde estaba; más tenía algo claro: todo lo que creía estar recordando eran meramente sueños que tenía al dormir.
Debían serlo, y es que las escenas esporádicas que le llegaban no parecían ser reales.
Ella no se imaginaba viviendo de aquel modo, y cuando preguntaba por aquellos años perdidos gracias al accidente, nunca nadie le explicaba con lujo de detalle. Es como si hubiesen robado piezas y el puzle no calzara.
Por eso, cuando tuvo ese sueño con Sasuke, el hombre que acababa de conocer, la escapatoria para su agonía fue creer que todo, absolutamente todos los "recuerdos reprimidos" eran simplemente sueños que su loca mente creaba mientras dormía.
Se volvió algo común entonces, el soñar con el azabache que le quitaba el aliento.
Era divertido verse junto a él en situaciones random.
A veces en cenas elegantes, a veces en un auto y, en ocasiones, las cosas se ponían un poco más húmedas...
A medida que lo veía más a menudo en el café, los sueños se incrementaban, eso le gustaba.
Él le gustaba.
Todo parecía ir perfecto entre ellos, y sus sueños se volvían más y más maravillosos.
Se sentía como adolescente, pues fantaseaba tanto con Sasuke que simplemente parecía enamorada, ¿lo estaba o solo eran sus sueños que la hacían sentir así? Porque claro, un sueño no es la realidad.
Pero... cuando soñó con una subasta y un anillo Tiffany diseñado en platino con diamantes y una brillante esmeralda redonda en su centro...
"A veces me asusta lo detallados que pueden llegar a ser mis sueños" le dijo a Temari mientras alimentaban a los patos del estanque.
"¿Por qué?" Le preguntó la rubia.
"Bueno... no sé qué tan a menudo, o normal, sea soñar con un anillo del que incluso sepas la marca y materiales con los que fue fabricado"
"Tal vez solo son sueños lúcidos, es bastante común"
Sí, eso debía ser.
Pero cuando Sayuri le entregó exactamente la misma sortija con la que había soñado...