Cuando terminaron su jornada, Anya se despedia de su amiga y se dispuso a caminar hasta la parada del autobús escolar, pero una mano la sujeto:
~Dijiste que después de clases terminaríamos el trabajo, ¿Acaso lo olvidaste?~
Ella rememoro por un momento, tenía razón pero replicó:
~Es que como no me respondiste nada, no le di importancia~
~Tsk... Considerando tus notas deberías ser más responsable, ven, vamos~ la jalo del brazo
~¿Donde iremos?~ le pregunto al notar que el camino no era a la biblioteca
~le pedí al conserje que no cerrara nuestra aula para poder hacer el trabajo allí, más tranquilos... Hay muchos en la biblioteca y me distrae el ruido~ trato de excusarse pero Anya leyó en su mente que quería estar a solas con ella, sonrió con la mirada puesta en el suelo siguiéndole los pasos, sí, le gustaba, y le gustaba tanto sentenció, incluso cuando se comportaba como un idiota y era orgulloso y malo para dar excusas, le parecia adorable.
Cuando llegaron se pusieron de lleno a realizar su trabajo, el día anterior habían avanzado bastante por lo que no les faltaba mucho para terminarlo y aunque lo debían entregar la otra semana, ambos estaban de acuerdo en hacerlo lo antes posible para así estar desocupados a la hora de tener que hacer sus diligencias de imperiales.
Tras acabarlo, lo leyeron y revisaron juntos, a su parecer no tenía errores:
~Vaya, nos quedó bastante bien, ¿Quién lo diría? Hacemos un buen equipo, nos quedó perfecto~ dijo Anya alegremente
~¿Que esperabas?, soy lo más cercano a la perfección~ dijo él con arrogancia, ella río, luego dirigió su mirada hasta la ventana y dijo
~Nadie es perfecto, y en las imperfecciones yace lo fascinante de cada uno~
~¿Dices que no soy perfecto?~ pregunto aludido
~Creo estás llenos de imperfecciones, como todos, y eso te hace único, no son razones para avergonzarse, a mí me gustas tal y como eres~ lo miro profundamente, provocando su sonrojo, y para cuando se dió cuenta de lo que había dicho, aparto la mirada, más no se arrepintió, ni se avergonzó, por el contrario sonrió de lado, como satisfecha de alguna manera.
Él no supo cómo reaccionar ante sus palabras, se terminó por acercar acortando la distancia entre ellos y apoyo su cabeza sobre su hombro, ella le acaricio, minetras jugaba con sus cabellos.
Se mantuvieron así por un rato, el cálido momento se vió opacado por un aire de tristeza que embargo a Damián, sabía que él no podía ser aquel que ella decía que le gustaba, entonces, cerro los ojos y pensó:
~Si no me quisieras no te culparía, no tendría nada de malo, lo que está mal es que cuando me sonríes, me dices estás cosas o me acaricias de está manera me haces creer que sí...~
Al oír sus palabras Anya no sabía que hacer, no podía de la nada simplemente aclararle que eso no era cierto, y tampoco podía confesarsele, sabía perfectamente que no importa lo que sienta, él la rechazaría, porque era así, no era claro y se contradecía siempre, no sabía lo que quería, y decirle que le gusta solo haría peor las cosas porque terminarían distanciándose, en definitiva no era el momento... y es que no lo entendía, ella sabía que él se esforzaba tanto por obtener el aprecio de su familia, pero ¿no se daba cuenta?, buscaba la cura de sus heridas en quienes las provocaron, sus padres eran malvados, ella más que nadie lo sabía, pero no podía decírselo, al menos ahora se alegraba de saber que él no era como ellos, pero ¿y si con tal de complacerlos terminaba haciendo cosas malas?, después de todo, una vez que se graduarán seguro iba a relacionarse más con ellos, al igual que el primero a quien últimamente solo había visto pasar de lejos, ahora poseía una mirada perturbadora, sombría, sintió pena al pensar que el segundo también podría terminar así...
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Imposible | DamiAnya
Fiksi PenggemarLlega un momento donde nuestras emociones hacen vacilar nuestros pensamientos, haciéndonos dudar de nosotros mismos, adentrandonos en una batalla que parece interminable, que nos dificulta distinguir lo que es o no correcto. No me arrepentiría si m...
