Anya estaba asustada, no entendía lo que estaba pasando, miro su mano que estaba sobre la de ella, era tan grande en comparación a la suya, luego devolvió la vista a sus ojos.
~¿Q-qué...~ no alcanzo a terminar cuando su dedo índice se poso sobre sus labios haciéndole el gesto de que callara
~Guarda silencio~ dijo en su mente, y con los ojos miro hacia el conductor que era cercano a su madre para luego devolver la vista a ella y continúo
~Sé que ayudas a mi padre con tu... "poder", yo quisiera algo no muy distinto, como sabes me está llendo bastante bien con mi carrera política, pero estoy seguro que con tu ayuda me iría muchísimo mejor... Has de saber que en todo esto siempre hay quienes buscan, perjudicarte, solo quiero asegurarme de quienes me puedo fiar y de quienes no, ¿me ayudarías?~
Anya seguía sin comprender nada, ¿Sus padres no lo sabían?, ¿Debía hacerlo a escondidas de ellos?, Si se enteraban que el primero lo sabía, ella corría peligro ¿no?, pero tampoco era como si pudiera negarse, ¿verdad?, agachó la mirada para pensar en todo eso, quería también que él le explicará mejor la situación pero solo guardo silencio y ella tampoco se atrevió a preguntar ya que antes le había dicho que se callara...
~¿Lo harás?~ interrumpió él
Y ella sintiendose acorralada solo asintió con la cabeza
~¡Magnífico!, Eres increíble, te lo agradezco muchísimo...~
~¡Hemos llegado señorita!~ dijo el chófer
~Adiós, nos veremos muy pronto~ se despidió Demetrius
Anya no dijo nada, se bajó en silencio y cerró la puerta, vio como el auto avanzaba y suspiró, ¿En qué se estaba metiendo? Se preguntó, ya no tenía a su fiel amigo para que le diera alguna visión de que podría pasar... El primero no era malo ¿verdad?, Siempre fue amable con ella, es solo que hace tiempo que no hablaba con él y su mirada... Se había vuelto aterradora, tal vez solo estaba cansado, o quizás envolverse en todo ese mundo lo había cambiado, después de todo ella sabía mejor que nadie lo sucia que era la política, había oído de todo durante estos años... Llegó hasta la puerta así que solo entro hasta su hogar, donde su amada la familia la recibía con cariño
~¡Bienvenida!~ se acercó Yor para abrazarla
~¿Tarde de nuevo?~
~Si... A los imperiales no nos dan descanso~ se quejó
~Que bueno que hice hamburguesas entonces~ presumió Loid
~¡Yey! ¡Que delicia!~
Se sentaron juntos a cenar, amaba compartir esos momentos con sus padres, la comida de su Pa era la mejor para subirle el ánimo, y hacerla aunque sea por un momento, olvidar el caos que sentía que se le avecinaba, cualquiera de sus cenas juntos en familia sentía que podía ser la última.
Al día siguiente, parecía distraída, más de lo usual, y por más que trataba de prestar atención, simplemente se perdía en sus pensamientos, había tantas cosas dándole vueltas, era verdad que gracias a ella su padre había frustrado los suficientes planes de los Desmond como para que últimamente se comportarán más tranquilos, casi resignados a que nada de lo que tramaban salía como ellos lo esperaban, evito que desabastecieran al país, la inflación que planearon junto a grandes empresarios para perjudicar al gobierno opositor, e incluso el intento de golpe de estado que quisieron dar junto a las fuerzas militares de Ostania, y todo eso para tratar de imponer su ideología capitalista a Westalis y al resto del mundo, haber participado en frustrar esos planes la alegraba de sobremanera, gracias a eso la paz mundial se mantenía... Pero por otro lado estaba agotada, se sentía tan usada por esa familia despreciable, incluso ahora el primer hijo quería utilizarla para su beneficio... Inevitablemente se preguntó si su padre también la hubiera usado si se enteraba de su poder, era una probabilidad. Si bien es cierto que en muchas ocasiones se había beneficiado de su habilidad, habían días, como estos en los que odiaba tenerla, tenía que seguir lidiando con su vida como estudiante, imperial, y doble agente, pero en este momento solo quería sentarse sobre el sofá con una frazada encima, comer maní y mirar la televisión por horas...
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Imposible | DamiAnya
FanfictionLlega un momento donde nuestras emociones hacen vacilar nuestros pensamientos, haciéndonos dudar de nosotros mismos, adentrandonos en una batalla que parece interminable, que nos dificulta distinguir lo que es o no correcto. No me arrepentiría si m...
