XIII | Sentimientos

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El roce de sus rodillas la hizo estremecerse, de pronto Damián se soltó de su agarre y dejo caer su cuerpo sobre la silla inclinándose hacía atrás, miro hacia el techo que los cubría y cerró los ojos, ella casi sintió frío al separar sus manos, también se enderezó y lo examinó cuidadosamente.

Sus labios gruesos, ¿Cómo se sentirá dar un beso?, ¿Él habrá dado alguno?, No le extrañaría para nada ya que siempre está rodeado de mujeres, pero de haberlo hecho la afortunada no dejaria de presumirlo... Probablemente no lo había hecho, aún así lo había oído en sus pensamientos desear probar los suyos, estaba deseando que se atreviera y la besara...

¿Desde cuándo se le marcaba tanto la manzana de Adán en su garganta?, Tal vez era como lo decían, y a los hombres se les marcaba cuando mordían del fruto prohibido aunque sea con sus pensamientos, ¿Damián también pensaba en esas cosas?, Ella había evitado hacerlo al estar rodeada de lo mismo una y otra vez por parte de otros, pero ahora, al tenerlo tan cerca, resultaba una ironía que la escuela se llamará Edén, porque en este momento sintió que sería expulsada del paraíso por lo que pensaba hacer.

Era la primera vez que se sentía así, no sabía desde cuándo comenzó, si fue por algo que dijo o hizo, pero de pronto se estaba conociendo más así misma a través de los sentimientos que florecían con cada momento que pasaba a su lado, y eso era algo que la hizo sentir bien. No sabía si aquello lo volvería a sentir de la misma manera o por alguien más, pero por ahora era imposible negarlo, el desbalance del amor y odio que la hacía quebrarse, también la hacía sentir viva, no temía romperse en mil pedazos si era él quien la fracturara, por primera vez quería sentir, sentirlo todo.

~¿Podrías responder a mi pregunta?, Es sobre el misterioso sabor que esconden tus labios, y es que, por alguna razón me siento tentada a probarlos para despejar está duda que me tortura en tu presencia pero sobre todo en tu ausencia~ pensaba, era verdad, ya había pensado en ello antes pero no había querido prestarle atención, no hasta ahora que de pronto dejaba aflorar sus deseos más ocultos.

Él por su parte, sentía su estómago revólverse, un amargo sentimiento lo embargo, no quería soltarla pero por alguna razón sintió que no era correcto estar así con ella, si seguían mirándose de esa manera no podría controlarse y terminaría por exponer sus sentimientos, aquellos que no tenía la certeza de si eran correspondidos o no, normalmente pensaba que no, pero cuando se dejaba tomar así la mano, cuando lo miraba de esa forma, algo lo hacía creer que si, y no sabía si era realmente lo que estaba pasando o era su mente targiversando las cosas a su conveniencia, a sus anhelos. Miro hacia el techo para tratar de calmar a su corazón agitado, pero sintió el roce de su pierna e inevitablemente miro hacia allí, sus calcetas le llegaban hasta un poco más arriba de sus rodillas, y tras ellas vio una parte de su muslo desnudo antes de llegar a su falda, levanto la vista y la encontró tan sonrojada, se escondió entre un mechón de su cabello, ¿Podía ser?, ¿Acaso estaba nerviosa?, Quería verla, quería ver su rostro, se acercó y puso su cabello tras su oreja, y dejo su mano sobre su mejilla, su expresión era hermosa, una que solo en sus sueños más escondidos había imaginado, la inspeccionó con detalle, como para guardarla en su cabeza, él había provocado esa facción en su rostro, ¿Podía besarla?, ¿Ella le correspondería?, Pero... ¿Y si lo rechazaba?, Terminaría todo esto para siempre, no sabía si atreverse a cruzar esa delgada línea, entre tener todo lo que deseaba o atreverse a perderlo para siempre.

~Y es que entre tantos labios que te desean, mi consejo debería ser que escojas unos que te merezcan, pero con todo lo que ofreces, nadie podría ser digno, y si tuvieras que escoger entre tantos miserables, seré egoísta al pedirte que me escojas a mi~ pensaba

Fue ella quien terminó por acortar su distancia y sellar sus labios con un beso, aquello lo tomo por sorpresa, disipó cualquier duda que quedara en su mente, sus labios eran suaves y dulces, mejor de lo que imaginó, cerró sus ojos para sentir como tocaban sus almas, embarcándose a un viaje hacia donde se encontrará su amor, y con ambas manos tomo sus mejillas, dejando que el calor los invadiera por completo, poco a poco fue abriendo su boca para dejar espacio a su lengua que quería devorarla, y ella se abría paso para ser consumida, chocaron sus dientes torpemente, pero la intensidad que había sobre ambos, les hizo ignorarlo, los dos sentían que sus corazones podían explotar de lo extremamente acelerados que latían, sus respiraciones agitadas que los hacían respirar con dificultad, pero nada de eso importaba.

Imposible | DamiAnyaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora