XVI | Desilusión

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El día amaneció despejado, aún quedaban vestigios del verano que estaba llegando a su fin, el sol apuntaba sin piedad la ventana de la habitación de Damián.

Había solicitado por teléfono poder ir este fin de semana a casa, y para su sorpresa fue concedido, le dijo a sus amigos que quería descansar, pero su cabeza estaba lejos de esa idea, lo que quería era saber una cosa.

Se levantó apresurado cuando escuchó que su hermano bajaba a desayunar, bajo las escaleras rápido pero desde allí hasta el comedor fue a paso lento y con la mirada fija en el suelo, temiendo de lo que podía suceder, se sentó en el puesto que le seguía al de su hermano:

~Damián, ¡Qué sorpresa verte aquí!, ¿Los imperiales ya no son lo que eran antes?, Yo no tenía tiempo alguno para venir a relajarme a casa~

~Estoy muy lejos de estar relajado, menos en esta casa~ soltó serio mientras una empleada le acercaba una taza de té y un plato con un aperitivo

Demetrius siguió comiendo, se quejó de que su café se enfrió y solicito que le trajeran otro.

~¿Qué fuiste a hacer en la academia el otro día?~ pregunto con los ojos cerrados mientras sorbia de la taza

~¿No te lo dijeron?, Fui a buscar a Anya, tu compañera, por cierto, dime, ¿Sigues llevandote mal con ella?~

~¿Por qué?, ¿Por qué fuiste hasta allá a buscarla?, ¿No estás bastante ocupado con tu trabajo?, ¿Dónde fueron?~

Demetrius sonrió de lado, parecía interesado, ¿Recién se daba cuenta de que algo extraño rodeaba a esa mujer?, ¿O era su complejo de cierta rivalidad que tenía con ella?, Ya no era ningún niño, pero seguía comportándose como tal.

~Ya te lo había dicho, deberías tratarla mejor... Después de todo tendrás que soportarla por el resto de tu vida~ soltó con indiferencia

Damián reaccionó exaltado, salto de su silla quedando de pie y golpeando la mesa con ambas manos, estaba cansado de rodeos y de no entender lo que hablaban:

~¿A qué te refieres?, ¡Se claro!~ exigío

~Pedí su mano, voy a casarme con ella~ lo miro serio cuando terminó de limpiar las comisuras de su boca

Damián palideció:

~¿Qué?, ¿Cómo?, ¿Por qué?, ¿Por qué ella?~ lo tomo de las solapas de su chaqueta con desesperación

Demetrius sonrió:

~Sigues siendo tan idiota como siempre, no te das cuenta de nada, no tienes idea de quién es ella...~

¿Cómo podía ser?, Ella no solo le mintió, si no que al día siguiente se atrevió a besarlo, jugaba con él y con sus sentimientos, mientras a su vez se comprometía con su hermano, ¿Por eso estaban sus madres allí?, ¿O eso también era una mentira?, Pensaba agitado

Demetrius en tanto, había terminado de comer, se soltó de su agarre y se paró de la mesa, importandole poco dejarlo allí así, evidentemente no se tomó bien la noticia, por eso era bueno decírselo desde ahora, para que se vaya haciendo de la idea y así evitar que haga un escándalo en el futuro.

Damián se sintió humillado, derrotado, patético, ella se había burlado de él, y su hermano le terminaba de arrebatar lo único que había deseado en su vida.

Sintió sus piernas flaquear, no pudiendo estar de pie, se puso de cuclillas en el suelo y se cubrió los ojos con una de sus manos, uno de los empleados se acercó para preguntarle si estaba bien, pero la respuesta era evidente, no lo estaba, casi pudo escuchar cuando su corazón se partió en pedazos, ¿Qué buscaba?, ¿Su apellido?, ¿Ese había sido su plan desde el principio?, ¿Conquistar a cualquiera de los hermanos con tal de ser parte de su fortuna?, ¿Y cuando pareció ser desinteresada?, ¿Todo era parte de su actuación?, Lo había engañado y él como un idiota había caído por completo.
El empleado volvió a preguntar si estaba bien, y está vez le toco por la espalda, pero ante su toque reaccionó de forma violenta, se puso de pie para ir a su habitación:

Imposible | DamiAnyaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora