Capítulo 18

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Jueves, 16 de marzo, 14:00 horas.

Jungkook se incorporó al tráfico con el teléfono móvil pegado a la oreja.

—¿Arin?

—Jungkook. —Arin parecía molesta—. Estoy hasta arriba de trabajo. ¿Es urgente?

—Han agredido a Hani. —A su lado, la chica miraba por la ventanilla y sacudía la cabeza.

—Dios mío. —El ruido de fondo cesó de repente—. ¿Cómo está?

—Han tenido que darle unos cuantos puntos. Voy a llevarla a casa. —Le horrorizaba la idea; detestaba tener que ver la cara que pondrían sus padres... de miedo y preocupación.

Lo culparían a él. No lo harían expresamente, pero Jung Hyun y él les habían prometido que a la chica no le ocurriría nada malo. Qué promesa tan estúpida.

—¿Puedes decirme si alguno de los chicos a los que denunció está libre?

Jungkook la oyó teclear.

—Solamente uno. Esta mañana han pagado la fianza de Na Jae Min. Es hijo de un juez. La situación es muy complicada. Jungkook.

—Me importa una mierda de quién sea hijo. Quiero una orden de registro.

—Jungkook... —Arin vaciló—. No tendrías que meterte en medio, no es cosa de tu departamento.

—Escucha, Arin, justo después de que Jimin trajera a Hani he recibido una llamada. Me han dicho que si no dejo de andar con quien ando, la próxima vez le harán más daño a mi hermana.

El pequeño grito ahogado de Arin interrumpió momentáneamente la conversación.

—Jung Hyun me ha contado lo del portero y la nota. ¿Quién te ha llamado era un hombre o una mujer?

—No lo sé. La voz estaba distorsionada.

Arin suspiró.

—De acuerdo. Trataré de conseguirte una orden de registro. Pero prométeme que irás con Kim.

—Claro, gracias. Tengo otra llamada. —Pulsó una tecla—. Jeon.

—Soy Kim. Los hemos encontrado.

Jungkook tardó un segundo en reaccionar.

—¿Los vídeos de Im? ¿Los habéis encontrado? ¿Todos?

—Es probable que se trate de una copia de seguridad. Están ordenados por años. Hay mujeres, hombres y.... niños. Dios. —Kim parecía muy afectado—. Nunca había visto una cosa así.

—Kim, los de...

—¿Los de Jimin? —preguntó, y comprendió lo que quería decir—. Le pediré a una compañera que los busque.

—Gracias. Ven a mi casa y te pondré al corriente. Tenemos mucho que hacer, y le he prometido a Jimin que esta noche lo acompañaría al velorio de Lee Dong Hae. —Se guardó el teléfono en el bolsillo y miró a Hani, que lo observaba atónita.

—¿Qué pasa?

—¿Vas a salir con Jimin esta noche?

—No es ninguna cita romántica, pero sí, voy a salir con él. ¿Por qué?

—Porque acabas de comportarte como si no pensaras volver a verlo en tu vida.

—Eso es ridículo, seguro que a él no le ha parecido eso.

—Pues yo creo que sí, Jungkook. Le he visto la cara cuando te marchabas. Él no tiene la culpa de nada y tú vas y te ofendes y te cabreas. Yo no sabía qué decirle. Se ha portado muy bien conmigo y a ti no se te ocurre otra cosa que cabrearte con él.

No puedes huir de miDonde viven las historias. Descúbrelo ahora