Capítulo 21: Una difícil decisión

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Todos los presentes estaban asombrados y asustados por la transformación del guardián de la princesa Yan Li.

Los ojos del rey demonio estaban rojos de la ira. Con delicadeza apartó a Yan Li, que se había desmayado por las heridas que se había hecho por intentar salvarlo. Song Qi Yue empezó a analizar a sus posibles víctimas. Su mirada cayó en la cara de Tian Bai. Con un gesto de la mano derecha, mandó a volar lejos a ese hombre celestial. El príncipe de los cielos cayó gravemente herido.

-¿Fuiste tú quién hizo derramar las lágrimas a Yan Li? -Preguntó mientras volvía a levantar la mano. -¿Fuiste tú quién la ha lastimado?

El príncipe Tian Bai apenas se podía levantar por las heridas que sufría. De pronto, de la nada el cielo se iluminó y varios guerreros celestiales bajaron a proteger a Tian Bai.

Los soldados humanos rodearon al rey demonio.

-¡No queremos hacer daño a nuestra princesa! -Exclamó uno de ellos. -¡Devolvédnosla!

-¡Song Qi Yue, ríndete! -Gritó la mano derecha de Tian Bai. -Devuélvenos a la princesa y te prometemos un juicio justo.

El rey demonio lo miró y sonrió cínicamente. De un gesto y con la fuerza que tenía, mandó a volar a todos los celestiales y humanos de su alrededor.

-¿Quién osa hablarme de esa manera? -Lo siguió con la mirada mientras ese celestial se levantaba y se transportó a pisarle la mano. -Un celestial que no es digno de mí no debería abrir la boca.

Los humanos que quedaban quisieron aprovechar para salvar a la princesa, pero el fuego que la rodeaba se hizo más fuerte, causando heridas de quemadura a los que se acercaban.

Yan Li empezó a abrir los ojos por el ruido de fuera. Vio con dificultad la silueta de Song Qi Yue que iba caminando en dirección a su padre y la consorte. Yan Li se puso nerviosa, pero apenas podía moverse.

Song Qi Yue cogió del cuello a la reina consorte. El emperador de los humanos desenvainó su espada y la puso sobre el cuello del rey demonio, pero éste lo mandó a volar.

-Mi asunto no es con vos majestad... -Sin dirigirle la palabra mientras tenía a la reina en sus manos. -En cambio tengo unos asuntos pendientes con ella.

La consorte estaba temblando de miedo. Nada había salido como lo tenía planeado. ¿Cómo escaparía de la furia de ese demonio?

-¡Soltad a mi esposa, canalla! -Gritaba el emperador Feng.

-¿Es que vos amáis poco a vuestra hija? -Preguntó el rey demonio.

-No entiendo que tiene que ver Yan Li en ésto.

-Esta mujer junto a ese celestial serán responsables de la muerte de vuestra hija... -Dijo mientras apretaba el cuello de la mujer del emperador y la miraba a los ojos. -No permitiré que hagáis más daño a Yan Li.

El emperador estaba confuso, no entendía ninguna palabra de lo que decía, en su interior esa posibilidad existía, pero no podía creerlo.

A lo lejos, la voz de Yan Li se escuchó.

-¡Song Qi Yue, basta ya! -Gritó ella desesperada. -Yue gēge, vuelve conmigo...

Yan Li, a pesar de sus dolencias, empezó a caminar hacia él. El aura demoniaca que la protegía iba a su alrededor, como si fuera una burbuja donde ella estaba encerrada.

Yan Li se dio cuenta que Song Qi Yue estaba poseído por la rabia que tenía en contra de la gente que la había hecho daño y que sin querer la mataría. Aunque en ese momento no cayó en lo raro de esas palabras, su prioridad era sacarlo con vida de ahí.

Cuando la luz conoce a la oscuridadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora