Capítulo 28: Misterios ocultos

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Feng Jiang se acercó a su hija con la espada desenvainada y la cogió del brazo. Hubo una resistencia en ella que se rehusaba marcharse.

-Yan Li, ahora tenemos que irnos... -Dijo él con autoridad.

-Padre, yo no puedo irme. -Objetó ella. -Yo he de estar con él.

-No puedes ayudarle si sigues aquí, él se distraerá y podría morir... -Sentenció mientras la arrastraba.

-¡Song Qi Yue! -Gritó la reina consorte.

Mientras ella era arrastrada por su padre, los dos monarcas del inframundo habían empezado a entablar una batalla. Los hombres de Song San atacaron ferozmente a los guerreros de Song Qi Yue. Era una batalla sangrienta. El Gran Demonio tenía en su corazón a su esposa, pero sabía que era primordial que ella estuviera a salvo. En un descuido, Song San le hirió en el brazo.

-¡Vaya, el Gran Demonio Song Qi Yue está distraído! -Comentó con sarcasmo. -La pelea es aquí... -Le hizo que le mirara. -Tranquilo, aún no te mataré. Primero dejaré que veas morir a tu reino y a la mujer que te ha llevado a la ruina.

La ira de Song Qi Yue se desató al imaginarse a su contrincante poniéndole la mano encima a su esposa y a su reino. El cielo se nubló mientras empezaba la transformación en el ser original de su cuerpo. Mientras ésto pasaba, la ahora Song Yan Li llegó con su padre a una especie de pasaje secreto donde estaban los pequeños niños a quienes ayudó, Yuan y Mei. Habían dos guardianes que protegían el lugar. Uno de ellos estaba ya ahí y la otra había traído a los niños.

-¡Majestad! -Ambos se pusieron de rodillas al ver a Yan Li. -Pasad por favor.

El emperador de los humanos quiso dejar a Yan Li dentro de aquella cámara, pero no calculó que ella fuera más lista que él y lo encerrara con los demás.

-Li shijie... -Le decían los niños a la reina consorte. -No nos dejes...

Ella se quitó un poco de ropa y sonrió al verlos.

-Mis niños, padre... -Luego miró a los guardianes. -Amigos, gracias por estar aquí. Ni hagáis ruido... Os prometo que volveré.

Una voz dulce y muy parecida a la suya le habló.

-Sé que te duele dejarlos, pero nuestro marido nos necesita. -Era la esencia de Yan Li.

Nía Ponce, en el cuerpo de Yan Li asintió y fue fuera a cerrar la puerta de la cámara.

-Yan Li, presta atención... vas a cortarte un poco el dedo y vas a escribir un símbolo de protección.

Ella hizo caso a su voz interior. Era un sigilo para cuidar a las personas que estaban ahí. Después de ello la esencia de la verdadera Yan Li la condujo hasta una especie de trance donde ambas se vieron nuevamente.

-Bienvenida Nía...Es un placer verte nuevamente.

-Es la primera vez que nos vemos así.

-Eso no importa.  Ahora todo depende de nosotras.

-¿Cómo?

-Es hora de que nos volvamos una sola persona. Ya no escucharás mi voz, o me verás. Solo sabrás que somos una, nuestras almas ya se contectarán para ser un solo ser.

Nía no tenía nada que perder por lo que aceptó, unos momentos de tensión y por fin ambas mujeres podrían ser una sola.

-Es hora de buscar ayuda... -Salió corriendo a buscar a los hombres que aún le eran leales a Song Qi Yue.

Hablando de éste, tanto él como su primo menor se habían transformado en dos grandes demonios zorros completos y luchaban ferozmente por ser el vencedor. Luo Su había salido en busca de la reina consorte para llevarla ante su señor. ¿Qué cojones había pasado para que ella cambiara tanto?

Cuando la luz conoce a la oscuridadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora