Capítulo 8: Un adiós inesperado

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Desde que Xiao Zhan rescató a Yan Li, se decidió que todos los cumpleaños de la pequeña siempre se celebrarían. Y así transcurrieron con normalidad hasta que ella cumplió los 15 años. El ahora rey de los demonios había decidido cumplir con su promesa de alejarse poco a poco de ella para no ponerla en peligro.

Feng Yan Li estaba muy triste porque él se había alejado poco a poco de ella y no entendía bien el porqué. A partir de ese entonces, Xiao Zhan se dejaba ver cada X tiempo, alguna vez por varios meses.

Como estaba muy deprimida, decidió salir sola al reino de los mortales. Supo que era hora de conocer su mundo natal. Siempre llevaba su rostro cubierto con un velo para que nadie le reconociera de otra vida.

En la cueva, Luo Su se enteró que la no tan pequeña Yan Li había salido sin permiso.

-¿Cómo es posible que la hayáis dejado salir? -Gritó enfadada.

-Creímos que erais vos... -Dijo una persona. -Llevaba vuestras ropas...

Ella levantó la mano y los castigó. Al poco tiempo se escucharon unos pasos que se dirigían expresamente a donde la mujer de lila estaba.

-¿Por qué la cueva está en tanto movimiento? -Era Qing Fei que acaba de llegar.

-Mi señora... -Se inclinó Luo Su. -La pequeña Yan Li se ha escapado.

Qin Fei suspiró con resignación mientras analizaba las cosas.

-Vaya, esta niña siempre metiéndose en problemas. -Movió la cabeza en forma de negación. -Iré a buscarla.

Luo Su asintió antes de levantarse, pero Qin Fei la detuvo.

-No le digas nada a mi gē, no se tiene que enterar de estas cosas.

La mujer de lila volvió a decir que 'sí' con la cabeza. Por nada del mundo dejaría que su señor se enterara que la pequeña de sus ojos se hubiese ido. Sin embargo, ella no tenía ni idea de que Song Qi Yue (Xiao Zhan) ya estaba enterado de todo.

¿Cómo era esto posible? Bien; según la leyenda que os conté al principio y según la novela de Nía, el rey de los demonios le regalaría a la princesa de los humanos una pulsera de piedra lunar. Ésta, era un regalo que venía en par, es decir, eran dos pulseras que se complementaban entre sí. Feng Yan Li tenía una y por supuesto, Song Qi Yue poseía la otra. La pulsera del rey de los demonios actuaba como un localizador, es decir, él sabía en donde estaba ella y si corría peligro.

Xiao Zhan al conocer esto de antemano, decidió confeccionar dos pulseras y regalar a la pequeña Yan Li una de ellas mucho antes de tiempo. Él ya había alterado varias cosas desde que transmigró a ese mundo, ¿qué daño podría hacer si adelantaba un hecho que terminaría sucediendo?

-Esta niña, siempre haciendo las cosas más difíciles. -Negó con la cabeza nuestro actor favorito mientras miraba su pulsera. -Espero que no te metas en problemas. -Dijo mientras pensaba en la pequeña Yan Li.

Xiao Zhan estaba de viaje recorriendo los diferentes reinos y entrenando para convertirse en un ser poderoso. No es que él fuera una persona interesada en ello, sino al contrario, era un alma muy pacífica. No obstante, desde que llegó a ese mundo aprendió que si él no era lo suficientemente fuerte y poderoso, podrían hacerle daño y a los suyos también.

-Mi señor, ¿qué vamos hacer? -Preguntó uno de los súbditos del rey demonio.

-Vamos a vigilar a Yan Li de cerca, no quiero que le pase nada. -Comentó Xiao Zhan y le indicó que debían partir.

Obviamente no él estaba solo, tenía unas cuantas personas de su secta que lo cuidaban. A Xiao Zhan eso no le gustaba nada, pero era lo que procedía en esos tiempos por lo que se tuvo que resignar. Además, siendo actor en su mundo, siempre estaba rodeado de su staff.

Cuando la luz conoce a la oscuridadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora