ACTO DE AMOR PARTE II

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Con fin de seguir con su siguiente misión, y tratar de rescatar a los aldeanos de las garras de los demonios y averiguar los planes de Meliodas y los que quedan de los Diez Mandamientos, avanzaban con tranquilidad entre caminos y senderos vertiginosos en el sombrero de Jabalí sobre la mama Hawk.

Y aunque en la temporada en la que se encontraban, el clima era fresco y bastante acogedor, sentía un abrazador calor recorriendo en su interior, avivada por la época de emparejamiento.

Y para un hada que hasta hace poco tenia pareja, el fuego resultaba imposible de manejar, pues le ardía el alma por su ausencia.

Se sentía mal tanto física como emocional, con un gran estrés y una desesperación aun tratara de aparentar, atrapado entre la necesidad y el duelo, el cuerpo le pesaba como una condena y el alma como una herida abierta, llegando a pensar que morir seria la única forma de silenciar aquel sufrimiento... Porque para él, sin su mujer, su alma gemela, la vida ya no valía la pena.

Pero había hecho una promesa, había jurado protegerla hasta el final, aún cuando ese final lo termine por romper.

Se encontraba en una pequeña habitación solo para él en el tercer piso de la taberna, observaba el manto oscuro de la noche, con la ventana abierta, tratando de refrescarse con la brisa nocturna, la puerta se abrió con cautela haciendo rechinar las mullidas bisagras, y fue entonces cuando su amigo entró.

King: Hola Helbram ¿Te encuentra bien? - Preguntó en voz baja, aunque ambos sabían que la respuesta no podía serlo.

Helbram: No te preocupes amigo, estoy bien - Respondió con una calma forzada que no tenia en ese momento - Pero tu deberías estar con Diane en este momento.

King: Ehh bueno yo, je je je je, quería ver como te encontrabas - Rio con nerviosismo.

Helbram: Estoy bien, de verdad, anda ve.

King: Hermano me preocupas, no te ves muy bien, hasta tienes fiebre - Dijo preocupado tocando su frente.

Helbram: Es normal, ya se me pasará, solo será estos días de calor - Pero su voz lo traicionaba.

King: No quiero que te consumas.

Helbram: No lo hare, aunque te confieso que es difícil sin ella, no voy a morir por eso.

King: Claro que no morirás por su falta, aunque sea difícil para ti en estos momentos.

Helbram: ¿Lo ves? Tu mismo lo dijiste - Dijo con una calma que dolía mas que el reproche - Ahora ve con tu amada, y consiéntela como se merece.

King: Si necesitas algo, no dudes en llamarme - Ultimó retirándose de la habitación.

Le tenia envidia, pero de la buena, de esa que no nace del rencor, sino del anhelo silencioso, porque añoraba a su pareja con una devoción intacta y el lazo que aun se resistía a la distancia y al tiempo, incluso cuando no era él a quien esperaba.

Y el pensar que ella tal vez esta con él, mientras que él sufre por su ausencia, esa idea es una herida silenciosa, no solo porque duele los celos, sino por la injusticia que parece encerrar dos corazones descompensados, uno avanzando quizá por necesidad o cansancio, y el otro detenido, fiel al recuerdo, aprendiendo a respirar sin ella, sufriendo porque ya no la tiene y porque aún la ama.

Y eso pesa mas cuando cuando se imagina que ella ya no mira atrás hacia su dirección y que sus manos podrían estar en otro lugar, en otra piel, mientras que la suyas ya hacen vacías.

Desea estar con ella... Pero ella ya no quiere estar con él, y en ese desajuste se rompe algo que no hace ruido, por que no es falta de amor lo que los separa, es la dirección distinta del corazón.

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⏰ Última actualización: Feb 17 ⏰

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