Creo que es la primera vez que disfruto plenamente de la compañía de Marco, incluso he podido olvidarme un poco de que está acusado de asesinato.
La visita de la policía y el hecho de que sé que no mató aquella mujer parece ser que me ha tranquilizado un poco.
—Me duelen los pies. —Me rio mientras me abrocho el cinturón de seguridad una vez en el coche después de terminar de cenar.
Marco se ríe mientras me cierra la puerta y lo rodea, antes de sentarse en su lugar.
—A ver dame. —Se inclina sobre mi asiento y me desabrocha los tacones antes de coger mis piernas y ponerlas sobre las suyas.
Suelto un chillido sorprendida.
—¡Marco!—Me rio mientras veo como conduce con una sola mano, mientras mantiene su mano sobre una de mis piernas.
—Mejor así, ¿no? —Cuestiona dándome un solo vistazo con una sonrisa mientras devuelve su mirada a la carretera.
Sonrío mientras apoyo la cabeza en el asiento, mirándole de perfil.
Creo que desde que le conozco a él tampoco le había visto tan distendido, y totalmente desconectado de todo lo que son asesinatos y del asesino en serie del pueblo.
—No has acabado la historia sobre tu secretaria. —Me río señalándole acusadoramente, por la historia que me había empezado a contar y que se ha quedado a medias cuando hemos pedido la cuenta. —¿Descubriste al final si estaba liada con el de márquetin o no?
Él suelta una carcajada.
—No, resulta que estaba liada con el de relaciones publicas. —Dice. Suelta una risa que acompaño.
—¡No te creo! ¿Después de todas las indirectas que se mandaron durante la cena de navidad, resulta que lo entendiste mal? —Me rio.
—¡Sí! —Se ríe él tampoco sin poder creérselo. —Me los encontré liados en el baño un día por casualidad. —Explica. Abro los ojos intentando no soltar una carcajada. No sé que haría si mi jefe me pillara liándome con alguien en el baño. Sin duda que me moriría.
Su móvil suena interrumpiendo el momento.
Lo descuelga con el manos libres.
—¿Qué pasa, Mario? —Cuestiona con la mirada fija al frente.
—¿Dónde estás? —Cuestiona él al otro lado de la línea.
—Volviendo a casa. —Contesta Marco.
—¿Y Nina? —Pregunta Mario.
—Aquí a mi lado. —Mario hace un ruidito de aceptación.
—Bien, voy a salir. —Dice antes de colgar. Miro a Marco con las cejas arqueadas ante tan extraño comportamiento.
Él se encoge de hombros sintiendo mi mirada.
—Mi hermano es un poco extraño. —Sonríe quitándole un poco de hierro al asunto.
—¿Un poco? —Me río, él también sonríe.
—Sí, pero solo nos tenemos a nosotros dos, nos debemos cuidar. —Me dice.
—¿Dónde están vuestros padres? —Cuestiono y no sé si debería de tocar el tema, sobre todo ahora que veo como Marco borra la sonrisa.
—Prefiero no tocar el tema, no es algo agradable y hemos pasado una buena velada, ¿no? —Me dedica un segundo una mirada antes de devolverla a la oscura carretera que lleva a su casa y al pueblo.
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Inocente
RomanceNina, una periodista intrépida, se adentra en el misterioso caso de Marco Renaldi, el principal sospechoso en el asesinato de Samantha Hidalgo. Lo que descubre la hará dudar de todo lo que creía saber. En su búsqueda de la verdad, Nina se ve atrapad...
