Me encuentro rodeada de fotografías en mi apartamento, tratando de tejer una conexión entre las tres víctimas, unir los puntos que me ayuden a entender este laberinto de misterio. La habitación está llena de sus rostros, sus vidas congeladas en papel, una instantánea que se rompió en pedazos.
Samantha, Thais y Casandra.
Los tres nombres están garabateados en mi pizarra, conectados por líneas torcidas que representan los débiles hilos de información que he logrado reunir. La única constante es el nombre de Marco Renaldi, el presunto asesino. Pero las pruebas son tan esquivas como una sombra en la noche, y hasta ahora, solo le he podido conectar con Samantha.
Alexander Hidalgo, está atado a Casandra y a Samantha, al igual que Mario Renaldi.
Pero ninguno está conectado con Thais.
En mi escritorio, un mapa de la ciudad se extiende, marcado con ubicaciones donde las tres fueron halladas sin vida. Estaban colocadas a cincuenta metros cada una.
Tengo la sensación de que estamos dentro de un tablero de ajedrez, con cada movimiento cuidadosamente planeado por alguien que se esconde en las sombras.
Es hora de rastrear los pasos de Thais en sus últimas semanas. Cualquier vínculo entre las tres víctimas puede ser la llave para romper este enigma mortal.
Agarro mi abrigo y mi bolso, lista para adentrarme en el mundo de Thais y desentrañar sus secretos. El frío viento del invierno me golpea el rostro mientras me salgo por la puerta, y la cierro con determinación.
Llego frente al bloque de apartamentos donde vive y, después de inspirar profundamente, pulso el timbre.
Un hombre alto, aparentemente de la misma edad que Thais, abre la puerta. Supongo rápidamente que es Roger, su novio.
—Tú debes de ser Nina, ¿verdad? — Asiento y él se aparta para dejarme pasar.
—Sí, gracias por recibirme — murmuro cuando entro al piso. Es un lugar acogedor.
Roger me señala un sofá y toma asiento frente a mí en una butaca. Su mirada es expectante, como si estuviera ansioso por mis preguntas.
—¿Cómo era Thais en las semanas previas a su desaparición? ¿Notaste algún cambio en su comportamiento? — pregunto, intentando sonar lo más profesional posible y sin perder tiempo.
Él frunce el ceño, reflexivo.
—No, era la misma Thais de siempre — responde.
—¿Reconoces a alguno de ellos? —digo, sacando de mi libreta tres fotografías.
Marco, Mario y Alexander.
Roger las mira un poco por encima y frunce el ceño cogiendo la de Marco.
—¿Es el asesino de Samantha Hidalgo, no? —cuestiona. Asiento un poco mientras él mira fijamente la fotografía, pero finalmente acaba negando con la cabeza y me la devuelve. —No me suena ninguno. De hecho, sé que Marco Renaldi no es. —Informa. Frunzo el ceño sin entender a qué se refiere. —Encontraron una huella. —Procede a explicarme cuando ve mi cara.
La noticia me sorprende tanto que me deja sin habla.
¿Una huella? ¿Del asesino?
—La encontraron en el guardapelo que llevaba Thais. Creen que el asesino la cogió de allí para someterla. La cotejaron con las de Marco Renaldi y el resultado fue que no coincidían, lo que indica que él no estuvo involucrado. —Detalla.
A mi mente llega la voz de Gabriel: "Está husmeando en el pasado de los Renaldi, por lo que de momento podemos estar tranquilos, pero no debemos bajar la guardia".
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Inocente
RomanceNina, una periodista intrépida, se adentra en el misterioso caso de Marco Renaldi, el principal sospechoso en el asesinato de Samantha Hidalgo. Lo que descubre la hará dudar de todo lo que creía saber. En su búsqueda de la verdad, Nina se ve atrapad...
