CAPITULO CINCO

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—Me estoy muriendo... — se quejó Alex con la voz ahogada por una almohada que tenía aplastada firmemente encima de su cabeza.

Ayer, después de la fiesta, nos quedamos a dormir en su casa. Amelia también se vino con nosotros porque el plan original era pasar la noche hablando de lo que pasó ayer. Todo estuvo excelente, las luces, la música y, por supuesto, las personas son geniales. Fue una noche loca para nosotros, pero la realidad nos golpeó en la cara al despertar, nos tenemos que poner a practicar porque nos quedan escasos dos días para el último reto.

—Ayer fue una noche de locura — les digo, sentándome en el borde del colchón mientras me frotabas los ojos — ¿Ustedes bebieron?

—Parece que Alex sí lo hizo, jaja — dice Amelia burlándose, apareciendo por la puerta del cuarto perfectamente arreglada.

—No. Claro que no lo hice. ¿De verdad ustedes son capaces de pensar eso de mí? — nos dice Alex, apartando la almohada solo un segundo para mirarnos antes de ponerse la sábana encima otra vez.

—Sí. Es que... Mírate, Alex, parece que estuviste bebiendo toda la noche, en vez de parecer que estuviste bailando toda la noche. Además, yo creo que sí lo hiciste porque te vi sospechosamente cerca de donde estaban las bebidas — le digo dándole un almohadazo.

—Bueno, no me crean pues... — dice dramáticamente desde su cueva de cobijas.

Al final, nos levantamos y nos arreglamos. Después de terminar de desayunar, fuimos para una cancha que estaba cerca de la casa de Alex para practicar el baile del último reto. Cuando llegamos, vimos que la cancha estaba sola; mejor para nosotros, así podemos practicar sin que nadie nos esté mirando y con total libertad.

Amelia fue la primera en pasar al centro. Conectó su teléfono y comenzó a sonar su pista, Levitating de Dua lipa. Empezó a mover sus brazos, después todo su cuerpo lentamente; cuando terminó de bailar, comenzó la canción de Alex, Guaya de Don Omar. Él se movía lentamente como un robot, pero esos pasos sí le salían geniales. Amelia eligió música pop en inglés, mientras que Alex reggaetón; ellos se saben mover muy bien con ese tipo de géneros.

Cuando terminó de bailar, empezó a sonar la pista que yo voy a bailar, que es Tremor de Dimitri Vegas, Like Mike & Martin Garrix. Esa música electrónica es con la que yo más me destaco y donde puedo liberar toda mi potencia. Empiezo a bailar, sentía cómo mi cuerpo comenzó a fluir con la música, pero desde lejos veo algo extraño que me borra la sonrisa.

Cuando lo noto le pongo pausa a la música. Veo de lejos a Albert, Vivian y Jorge parados cerca de la esquina. ¿Qué estarán haciendo por estos lados? Eso se ve muy, pero muy sospechoso.

—¡Chicos!, miren — les digo. Amelia y Alex observaron de inmediato para donde les estaba señalando.

—Vaya, vaya. Mira eso nada más — dice Amelia cruzándose de brazos con fastidio.

—Por casualidad de la vida están pasando por aquí. Muy rara vez ellos pasan por este sector — dice Alex cruzándose de brazos.

—¿Andas muy pendiente de por dónde caminan ellos, Alex? — dice Amelia alzando una ceja.

—Porque Dyland y yo nos la pasamos juntos en la tarde noche metidos en esta cancha jugando básquet. Por eso sé perfectamente que es muy raro que los vea por aquí — dice él defendiéndose.

—Pero no se mueven — les digo, viéndolos fijos a la distancia.

—Como que creen que no nos damos cuenta de lo que están haciendo. Pero con tal de que no agarren ninguna de nuestras canciones... Tan solo imagínate eso, Dyland. Sería el colmo — me dice Alex.

El amor de Dylan #1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora