CAPITULO QUINCE - LA PERSONA INDICADA

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Amelia

Sé que en algún momento llegará alguien que de verdad me valore. He pasado por tantas cosas... Además, ¿quién iba a pensar que ese chico lindo, alto y de ojos claros llamado Albert terminaría no siendo el indicado? Me di cuenta de que no era así; de que, a pesar de ser una chica entregada, atenta, detallista y cariñosa, me hicieron la misma jugada de siempre.

Aun así, no puedo asumir que todos los hombres son iguales. Porque no lo son. Cuando hablé con Albert el día del baile de graduación, entendí lo mucho que lo quise en su momento, pero también me di cuenta de que jamás podría estar con alguien de su clase. He reflexionado mucho. Ya no soy la misma de antes; he cambiado y me he vuelto más fuerte.

Espero que Maxwell no sea igual al resto, aunque prefiero ir con calma y no ilusionarme antes de tiempo. Hemos estado hablando, hemos salido y todo fluye muy bien. Se nota la conexión entre ambos. Anoche hablé con Clarisa y me contó que estuvo conversando con él, y él le admitió que sí está muy interesado en mí. Había un pequeño detalle que me confundía y me hacía sobre pensar, pero intenté no darle tantas vueltas.

Hoy me puse un vestido largo hasta las rodillas, blanco con manchas verdes y ligeros toques rosados. Me queda divino. Lo combiné con unos zapatos blancos y una cartera pequeña a juego.

Tomo mi teléfono para llamar a Dylan y saber si ya está listo.

Llamada a: Dylansito

—Dime, Ame — me responde al otro lado de la línea.

—¿Estás listo?

—Sí, ya voy a buscar a Alex. Paso por ti en unos veinte minutos más o menos.

—Está bien, te espero.

Fin de la llamada

Me termino de retocar el maquillaje, salgo de mi habitación y camino por el pasillo hacia la entrada. Al cabo de un rato escucho un auto estacionarse afuera. Asomo la mirada por la ventana y confirmo que es el carro de Dylan. Me miro por quinta vez en el espejo de la consola, tomo mis cosas y salgo.

—Apúrate, que vamos tarde — me apura Alex desde el asiento trasero.

—Ya voy, ya voy — me río.

Cierro la puerta de mi casa y me subo al auto en el asiento del copiloto, junto a Dylan. Es raro sentarme aquí; casi siempre es Alex quien ocupa el frente y yo voy atrás, pero hoy se dio así.

—Te ves hermosa, Amelia — me elogia Dylan al verme.

—Gracias. Ustedes dos también se ven muy guapos.

—¿Listos para la feria de hoy? — nos pregunta Dylan encendiendo el motor.

Al llegar a la feria, el ambiente lucía espectacular: luces por todos lados, música y muchísima gente. Caminamos un rato hasta que nos encontramos con Emmanuel. Se me hizo raro verlo solo, ya que casi siempre anda pegado con Patrick y Fabricio.

—¡Hey, chicos! — nos saluda alegre.

Cinco minutos más tarde aparece Fabricio.

—Hola, Amelia. Te ves divina — me dice con una sonrisa sincera.

—Holaaa, gracias — le respondo saludándolo con un beso en la mejilla y un abrazo cálido.

Pasamos la primera parte de la noche entre risas, hablando de mil locuras, subiéndonos a algunos juegos mecánicos y bailando un poco. (Todavía no sé por qué se me ocurrió la maravillosa idea de ponerme un vestido para venir a una feria, pero bueno).

En eso, mi teléfono empieza a sonar en la cartera. Al revisar la pantalla veo que es Maxwell, así que contesto de inmediato.

Llamada entrante: Maxwell

El amor de Dylan #1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora