CAPITULO ONCE

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—Hoy es un hermoso día como para no ir a clases — le digo a Amelia acostado boca arriba, mirando el techo de mi cuarto.

—Dylan, por favor, levántate y arréglate que vamos tarde — me dice Amelia sentada en la esquina de mi cama — Por favor, no te lo vuelvo a decir. Levántate.

—Es que... no quiero. ¿Para qué vamos a ir a clases? — me volteo y me tapo con la almohada.

—Hoy tenemos nuestro último examen de esta semana. ¡Ánimos, Dylan! — Amelia trata de quitarme la sábana, pero no puede.

—Ya me levanto, pero dime una sola razón para ir a clases hoy.

—Pues... tenemos examen y también después de clases vamos para la academia.

—No me gustó la primera razón que me diste — me levanto al fin y me voy directo al baño.

—Vamos, Dylan, menos mal que tenemos clases a las 10:30 am con historia. ¿Estudiaste?

—¡Siii! — le grito desde dentro del baño. Lo bueno de esta casa es que tengo mi propio baño en el cuarto.

Salgo de ducharme y le hago una seña para que salga del cuarto para vestirme. Apenas sale, comienzo a buscar mi uniforme. Ya puesto, me pongo un poco de perfume para oler rico y me peino. Salgo de mi habitación y bajo las escaleras directo a la cocina para desayunar.

—Buenos días, ya estoy listo para irnos — les digo a mi madre y a Amelia, que me estaba esperando.

Le doy un beso en la mejilla a mi madre y tomo mi desayuno, mientras Amelia aguarda en el sillón.

—¿Ya comiste? ¿Nos podemos ir? — me dice.

—Amelia, cálmate. La clase es a las 10:30 am y apenas son las 8:40 am; todavía nos queda bastante tiempo.

—Pero dale rápido, es que te tardas mucho.

—Ya comí. Me voy a lavar los dientes y bajo para irnos.

—Está bien, pero te apuras, que tenemos que pasar a buscar a Alex.

—A veces odio ser el único del grupo que tiene auto — le digo entre risas.

Paso por el baño, regreso a mi cuarto por las llaves del auto y bajo rápido. Me despido de mi madre y salgo a subirme al vehículo.

—¡Amelia, vamos! ¿No era que estabas muy apurada, pues?

Enciendo el carro mientras espero que salga de la casa. Ya montada a mi lado, arranco para ir por Alex.

Después de casi media hora esperando a que Alex terminara de arreglarse, seguimos nuestro camino a la escuela. Al llegar, nos bajamos rápidamente y fuimos directo al salón. La profesora de historia aún no había llegado y eran las 10:00 am, así que nos quedaba tiempo suficiente para organizarnos.

—¿Estudiaron? — nos pregunta Amelia.

—Sí, claro que sí — dice Alex.

—Estamos más que preparados. Y no me vas a salir a última hora con que cuál es la respuesta, Alex — lo miro mientras él organiza sus cosas.

—Claro que no, esta vez sí estudié.

—Más te vale.

—Tranquilo... — me pone una mano sobre el hombro — Confía en mí — me lo dice con una sonrisa de punta a punta y me guiña un ojo.

—No me digas que tienes "herramientas misteriosas" guardadas — le digo sospechando.

—Calladito te ves más bonito.

El amor de Dylan #1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora