JUEVES
Desperté sintiendo los primeros rayos de luz acariciando mi cara, al mirar de reojo el despertador, aún faltaban unos minutos para que sonara, ahora era yo quien observaba a mi hermana dormir con tanta tranquilidad.
Cuidadosamente me levanté de la cama evitando hacer movimientos bruscos, me metí a bañar y al salir ella ya no estaba en mi cuarto.
Al estar sola una vez vestida, volví a mi escritorio a intentar escribir otra carta, que independientemente del gran revuelo que tuve no dejaba de ser un lindo y romántico detalle.
Esta vez más relajada y con mayor confianza, tomé una hoja de mi ya reducido material escolar. Esta vez había elegido una hoja color púrpura en la cuál escribí:
"Luz, ¿Irías al Grom conmigo?"
y enseguida de esto puse mi nombre.
Había abandonado toda idea de perfumar la carta, añadirle corazones o cualquier cosa que la hiciera ver más obvia de lo que ya era, decidí seguir el consejo de Emira y que fuera ella quien decida de qué modo tomar mi invitación.
Al bajar a la cocina, mi hermana ya tenía listo el desayuno y Edric era quien estaba sirviendo, luego de que ella le contará emocionada que finalmente asistiré a la fiesta del Grom, mi hermano justo después de despeinar mi cabello me felicitó.
-Entonces... ¿Invitarás a Luz?- dijo mi hermano apenas se sentó en la mesa.
-Sí, pero por favor te ruego que no intervengas.
-Tranquila, Mittens, lo mantendré vigilado (me guiño)
-Está bien, chicos... Solo no quiero sentirme más presionada, esto por sí solo me es un poco difícil.
-Nosotros te apoyamos, hermanita, ¿Quieres que haga un par de ilusiones para que practiques?
-Ed, te agradezco pero quiero hacer esto sola.
Una vez que llegamos a la escuela y tras revisar en el espejo del baño que no tuviera nada pegado en la espalda o dibujado en la cara, debía apresurarme, después de mucho pensar opté por dejar la nota en su casillero.
Cuando estaba a escasos metros de alcanzar mi objetivo, alguien chocó conmigo haciéndome caer.
-Hey, fíjate por donde caminas imbe...- al mirar al frente supe inmediatamente que choqué con la única persona que trataba de evitar. -Oh, Hola luz... Y compañía (Gus y Willow me saludaron de vuelta) lamento eso, no quise ser grosera.-
-No hay problema, déjame ayudarte.- dijo extendiendo su mano para ayudar a levantarme.
-Ah y no olvides tu papel.- (le arrebate la hoja en cuanto vi que la tenía) -Wow, veo que tienes manos rápidas.
-No es eso... solo… es algo privado.- inmediatamente me sentí tan tonta, a fin de cuentas la hoja es para ella. -Escucha, Luz yo… *suenan las bocinas*
-Atención jóvenes estudiantes, les habla su director (el fuerte sonido de las bocinas interrumpió el breve momento en el que me armé de valor) es una pena para mí informarles que durante el partido de ayer la capitana de equipo, la señorita Hieron sufrió un percance impidiéndole competir mañana. Debido a esta situación será necesario nombrar a una nueva reina Grom, lo cual me complace informarles que se trata de la señorita... AMITY BLIGHT.
Al a penas escuchar mi nombre siendo anunciado, sentí mi cuerpo entero paralizarse de la impresión.
-¡YUJU!- Gritó Luz a mi lado emocionada. -¡Amity, felicitaciones! ...Amity, ¿Estas bien? ¿Amity?- me preguntaba mientras movía su mano cerca de mí cara sacándome del shock. Cuando volví en mí, instintivamente salí de la escuela prácticamente huyendo, necesitaba refugiarme en mi casa, más específicamente en mi habitación, conforme me acercaba sentí las primeras lágrimas recorrer mi rostro, haciéndome sentir aún más avergonzada de quien pudiera verme en ese estado… Al menos todas esas horas jugando Grudby sirvieron para algo adicional, había llegado antes de lo que creía a mi casa.
Una vez que me recosté en mi cama, me puse a llorar incesantemente, justo cuando creí que mi suerte estaba cambiando a bien me pasa esto.
Había una buena razón por la que no quería ser seleccionada, sabía que enfrentar al Grom significa enfrentar tus mayores miedos, y los míos desde hace días me atormentan en mis pensamientos.
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QUERIDA MADRE
FanficAMITY BLIGHT A quién desde pequeña se le enseñó que sólo a través del sobre esfuerzo y la obediencia se llegaba a la perfección, que la crueldad era sinónimo de competitividad, y que mantener las apariencias lo era todo. Pasó su vida tratando de cum...
