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Cuando Peter terminó de contarles todo lo que había pasado a Erik y Charles, el hermano mayor tuvo que abrir la ventana y sacar la cabeza para respirar.

Quizás lo hacía para enfriarse, porque salir a matar al imbécil que había lastimado a Peter no era una opción, si no quería terminar él también en la cárcel. O al menos eso es lo que pensó Charles.

- ¡Tendremos que hacerle un monumento a Logan! - Él exclamó con buen humor, tratando de calmar los ánimos.

Erik por su parte no repuso palabra.

- Sí... la verdad, si no hubiera sido por él... no quiero imaginar en qué situación estaría. - Peter agregó con una débil sonrisa.

Se lo veía pálido, cansado, y ahora que tenía puesto su pijama y estaba dentro de su cama, Charles pensó que parecía mucho más pequeño de lo que era.

No estaba seguro de por qué, pero Peter despertaba su instinto protector.

- Descansa. Mañana hablaremos con más detenimiento. - Erik ordenó con seriedad, y dejó un beso en la frente de su hermano.
- Si necesitas algo, nos avisas.

Peter asintió con una sonrisa cansada, y Charles se apresuró a despedirse también.

Lo mejor sería que Peter durmiera y calmara el estrés de todo lo que le había pasado.

* * *

- ¡Juro que buscaría a ese sujeto, y le rompería el cuello con mis propias manos! - Erik exclamó furioso minutos después, dentro de su estudio.

Charles dejó escapar un suspiro.

- Si lo hicieras, no podrías criar a tu hija, ni conocer a tu sobrina. Así que imagina que lo matas libremente, pero no lo vuelvas realidad. ¿Está claro?

Erik resopló y se cruzó de brazos.

Hablando de niños, parecía uno en medio de un berrinche.

- Mira, Erik. Entiendo tu enojo. Yo odio la violencia, pero no me molestaría golpearlo hasta el cansancio. Sin embargo, ese tipo ahora está donde debe estar. Y gracias a Logan, tu hermano está perfectamente bien, dadas las circunstancias. - Esta vez intentó con más suavidad.

- Eso es lo que más rabia me da. ¿Qué hacía ese estúpido en el parque? ¿Acaso lo acosa por la calle? - Erik bramó furioso.

Charles dejó escapar otro suspiro, porque golpearlo no era una opción.

- ¿Qué importa que hacía? Salvó a tu hermano de que algo malo le sucediese. ¿No puedes agradecerlo y ya?

Erik se volteó, dándole la espalda.

- ¡Te estás comportando como un niño enfurruñado! Deja de agarrártelas con Logan, cuando sabes perfectamente que tu enojo es porque tú no estuviste ahí y él sí.

Erik volvió a girar rápidamente y en dos segundos, lo tuvo apresado contra la pared.

- ¿Te dije que me alteras los nervios? - El hombre replicó con furia.

Charles ignoró su excitación. No era momento para ello.

- Te alteras porque odias la verdad. ¡Ya te lo he dicho!

Los ojos de Erik relampaguearon con un brillo extraño, que hizo a Charles estremecerse.

¿Por qué ese hombre tenía que ser tan sanguíneo?

- A veces me gustaría meter mi lengua en tu boca, y callarte con un beso. - Erik murmuró con malicia a pocos centímetros de sus labios.

Charles quiso replicar, pero decidió que lo mejor era actuar.
Tomando a Erik del cuello de su camiseta, lo atrajo hacia sí, besándolo con furia.

Mi chance eres túDonde viven las historias. Descúbrelo ahora