A Charles le pareció surrealista tener a Erik y Wanda en el living de su casa.
La niña lo miraba con interés, aunque era evidente que se sentía algo cohibida por no estar en su casa.
Erik... Bueno, Charles intentaba mirarlo lo menos posible. Aunque podía sentir perfectamente su mirada clavada en él.
- ¿Cómo has estado, cariño? - Charles preguntó con dulzura a Wanda, intentando ignorar el ambiente incómodo que los rodeaba. Quizás no había sido tan buena idea invitarlos a su casa.
- Estoy bien. Pero te he extrañado muchísimo... - Ella replicó con tristeza, y Charles sintió que su corazón se estrujaba de dolor.
- Ven aquí, déjame darte un abrazo. - Abrió los brazos, y a los pocos segundos la niña se refugió en ellos. Su mirada y la de Erik se cruzaron justo en ese momento, y un destello de tristeza asomó fugazmente en el rostro de él.
Charles sabía que estaba triste por la tristeza de su hija, pero en el fondo sintió que el enojo bullía dentro de él.
¿Quién era el responsable de que la niña estuviese así?
- ¿Cómo va el colegio? ¿Sigues siendo la pequeña inteligente de la clase?
Wanda asintió, mirándolo con cariño.
- Me ha ido bien. Aunque le he dicho a papá que si no vuelves a casa, comenzaré a desaprobar mis exámenes.
La amenaza de la niña lo hizo irremediablemente reír. Erik también sonrió discretamente, aunque recuperó la compostura enseguida.
Lo mejor sería evadir esa declaración.
- ¿Y has visto a tu tío Peter? Ya no falta mucho para que nazca tu prima. ¿Estás contenta con ello?
El resto de la conversación fluyó con naturalidad. Tal como había fluido su relación con esa familia desde el comienzo.
Wanda le contó sobre su prima, y lo feliz que estaba de que estuviese por nacer. Le habló de sus amigas de la escuela. Le habló de sus recientes clases de dibujo.
Charles sintió que la congoja se disipó de su pecho todo el rato que compartió con la niña.
Hasta que tuvieron que despedirse.
Cuando la niña comenzó a llorar en silencio, Charles sintió que se desmoronaba.
Amaba demasiado a Wanda, y odiaba demasiado ser el causante de su sufrimiento.
- No llores, mi amor. Si tu padre está de acuerdo, podemos vernos otro día. - Intentó consolarla, rodeándola entre sus brazos.
Erik lo miró fijamente, con esos ojos que lo habían cautivado meses atrás, y asintió ante sus palabras.
- Así es, hija. Coordinemos otro día con Charles y podrás visitarlo de nuevo. - Erik le habló con dulzura, acariciándole el cabello, y Charles sintió un pequeño aguijonazo de culpa por estar ocultándole a su hijo. Erik parecía amar ser padre.
- ¡Esto es tu culpa! - Wanda arremetió furiosa contra Erik. - ¡Si no fuera por ti, Charles aún estaría en casa con nosotros! ¡Te odio! - La niña giró el picaporte de la puerta, y salió del departamento hecha una pequeña bola de furia.
Charles sintió pena ante la expresión de sufrimiento en el rostro de Erik. Era cierto que él no estaba más allí a causa de él, pero tampoco es como si pudiera forzar las cosas.
- Ya se le pasará. Tiene que acostumbrarse... - Charles se encontró consolándolo con esas palabras.
Los pasos de la niña se sentían en el pasillo al otro lado de la puerta, así que no se había alejado demasiado.
- Eso creo... - Erik respondió con una leve sonrisa, y se acercó más a él. - ¿Cómo estás tú?
La proximidad de su cuerpo, y la ternura en su voz hicieron que Charles deseara volver a sentirse a salvo entre sus brazos.
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Mi chance eres tú
FanfictionCuando Charles fue enviado a entrevistar a Erik Lenhsherr "a como diese lugar", no imaginó el giro espectacular que aquello acarrearía para su rutinaria vida. Y es que, ¿en qué cabeza hubiese cabido esperar que el taciturno, hosco y absurdamente fam...
