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- Oh, es un placer conocerte, Charles. ¡Soy Peter! - El joven se presentó sonriente, mientras estrechaba su mano.

- ¡El gusto es mío! - Respondió con amabilidad, mientras Erik ayudaba al joven a entrar su valija.

¿Habría estado de viaje?

¿Y cuántos miembros más vivirían allí y no conocería?

Esperaba que no muchos...

- ¡Tío! - Wanda exclamó feliz, mientras corría hacia el joven.

Peter la rodeó entre sus brazos con cariño.
- ¿Cómo ha estado mi brujita preferida?

- Muy bien, aunque te he extrañado. ¿Por qué no me hiciste volar como siempre? - Ella reclamó ofendida, y Charles notó que el joven titubeaba algo nervioso.

- Lo siento, brujita. Me duele la cintura y no quiero hacer un sobreesfuerzo. Cuando me sienta mejor, te haré volar de nuevo. - Le explicó, revolviendo el cabello de la niña.

Erik lo observó reprobatoriamente.

- Mejor ni preguntaré porque te duele... -

Peter largó una carcajada, y Charles notó como padre e hija adoraban a ese chico.

Parecían más vivos que de costumbre.

Quizás fuera el alma de la casa, pensó un poco enternecido.

- ¿Y tú, Charles? ¿Aún no te has vuelto loco? - El joven preguntó divertido, mientras se desparramaba en el sofá del living.

Para ser hermanos, era completamente opuesto a Erik.

- Aún no... pero quizás suceda pronto. - Respondió con sinceridad, mientras miraba de reojo a su nuevo "jefe".

Peter estalló en otra ruidosa carcajada.

- Me caes bien. - Sentenció divertido.

Charles rogó porque ese joven lograse sacar el lado más amable de Erik.

* * *

Sin embargo, no fue así...

- ¡Basta Erik! ¡Tienes que aceptar que Logan es mi novio! ¡Hace cinco años estamos juntos! - Unos días después, Peter estalló colérico.

- ¡Pues no me gusta nada! Además aún eres joven como para estar en una relación tan seria. - Erik replicó igual o más enfurecido que su hermano menor.

Charles observó todo en silencio, mientras doblaba unas camisetas.
No podía creer que estuviese siendo el esclavo de ese monstruo, sólo para obtener una estúpida entrevista con él. Se sentía un idiota.

Sin contar que el "clima laboral" del día estaba siendo insoportable.

- ¡Tengo veinticinco años, Erik! Deja de tratarme como si tuviera la edad de Wanda! - Peter volvió a rebatir, alzando aún más el tono y Charles decidió que ya había tenido suficiente.

- Disculpen... - Se acercó a ellos, hablando lo más apacible que pudo. Los dos hermanos voltearon hacia él con el ceño fruncido, y notó que eran exactamente iguales cuando estaban enojados.

- ¿Qué? - Erik respondió malhumorado, como si su sola presencia lo alterase aún más.

Algo que por supuesto era mutuo.

Charles odiaba a Erik Lenhsherr.
Pero Peter le caía bien...

- ¿Acaso les parece bien discutir como si fueran dos niños? - Los reprendió, molesto, mirando principalmente al monstruo mayor.

Mi chance eres túDonde viven las historias. Descúbrelo ahora