Vestuarios

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Abrí los ojos lentamente, adaptándolos a la luz.

Gavi estaba tumbado a mi lado, sus besos ahora en mi estómago.

- ¿Qué hora es? -murmuré totalmente dormida.

- Llegamos casi quince minutos tarde ya. -murmuró super tranquilo.

Me levanté de golpe, saltando de la cama.

- ¡¿Cómo?! -grité cogiendo mi ropa a toda velocidad.

Gavi soltó una carcajada.

Él ya estaba vestido.

- Los chicos se han ido ya, y yo me he dormido, da gracias que he venido a mirar si seguías aquí. -dijo levantándose también.

- ¡Me cago en la puta! -grité cogiendo mis cosas mientras corría por la habitación.

Volvió a soltar una carcajada.

- No pasa nada, tu coche está abajo, llegaremos bien. -sonrió llegando a la puerta, a mi lado.

Cogí mi teléfono.

- Oh dios, tengo unas veinte llamadas perdidas. -vi las llamadas de Pedri y las de Xavi.

Tenía el maldito teléfono en silencio.

Genial.

Gavi seguía riéndose.

Cogí uno de los cojines de la cama y se lo estampé en la cabeza.

- ¡Jude! -gritó con una carcajada.

Salí corriendo de la habitación con Gavi persiguiéndome detrás.

Me atrapó justo al llegar a la puerta de la calle y mi espalda chocó contra ella.

- No es justo, tu eres futbolista. -me quejé.

- Te has levantado muy quejica hoy. -sonrió.

- ¡Es que llego tarde a mi trabajo! -grité moviendo las manos.

- Y yo. -dijo tan tranquilo.

Solté un gruñido y abrí la puerta, Gavi me seguía por detrás.

Mi coche estaba abajo, aparcado, limpio y arreglado.

Solté un gritito de la emoción al verlo ahí y corrí a subirme.

Gavi se subió de copiloto y arranqué a toda velocidad.

- Tenemos que pasar primero por los vestuarios, tengo que coger mis botas. -dijo cuando llegamos.

- Vamos rápido. -le insté a correr y corrimos los dos por los pasillos directos a los vestuarios.

Los demás ya estaban en el campo corriendo y entrenando.

Llegamos a los vestuarios y Gavi se sentó en uno de los banquillos mientras se ponía las botas y yo me movía por ahí.

Aún quedaban unas dos horas de entrenamiento, así que íbamos bien.

Bueno, mas o menos.

Gavi se levantó y fue directo a la puerta, conmigo detrás.

Pero choqué contra su espalda cuando no salio.

- ¿Gavi? -pregunté sin entender porque no había abierto.

- No se abre la puerta. -murmuró.

Empezó a empujarla y a golpearla, pero no se abrió.

- No me jodas, por favor. -murmuré.

Gavi se giró.

- Estamos encerrados. -dijo Gavi.

- ¡No me jodas! -grité muy obvia.

¿Amor? - Pedri, Ferran y GaviHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora