FINAL EXTRA +18

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Los echaba tanto de menos.

Era el último partido en el que estaría junto al PSG.

Y habían perdido contra el Barça.

Me acababa de despedir del equipo y estaba secándome las lágrimas cuando Xavi apareció a mi lado en la grada.

- Bienvenida a cada, Jude. -me abrazó.

- Me alegro por la victoria, Xavi. -le aseguré.

- Tu corazón siempre ha sido culé. -me revolvió el pelo.

- Tienes razón. -me reí.

- Tengo las llaves de tu piso nuevo y tu coche está aparcado abajo, ve a descansar y mañana ya te encargas de saludar al equipo entero, que se mueren por verte. -me dio las llaves y las apreté en mi palma.

Mi casa.

Por fin.

Los esfuerzos habían valido la pena y no podía estar más orgullosa de mi misma.

Me despedí de Xavi y decidí dejar para mañana ver a los chicos aunque me moría por verlos.

Pero estaba agotada del viaje y necesitaba descansar para mañana.

Me metí en el coche y arranqué hacia mi nueva dirección.

Al llegar me temblaba la mano al intentar abrir la puerta, pero después de unos cuantos intentos la conseguí abrir y ahogué un gritito de ilusión al ver que Xavi había amueblado la casa.

Le debía una enorme por eso.

Entré dejando las maletas por ahí tiradas y lo primero que hice fue ir al baño a darme una ducha y ponerme algo cómodo.

Me puse una camiseta ancha y ropa interior limpia.

Fui al salón y encendí la tele, sentándome en el sofá.

Mi teléfono vibró con un mensaje y lo cogí.

"¿Hoy tienes insomnio, cariño?"

Sonreí al ver el mensaje.

"Casa nuevo, viejos hábitos"

Contesté.

Esperé la respuesta, pero no llegó ningún otro mensaje.

Tres golpecitos en la puerta de la entrada sonaron y me alarmé.

Eran las tantas de la noche y nadie sabía que yo vivía ahí a parte de Xavi.

Me levanté envuelta en la manta del sofá, toda agobiada pensando quien podría estar ahí.

- ¿Quién es? -pregunté con la oreja pegada a la puerta.

Escuché unas risitas.

Y las reconocí.

- Princesa, hace frío fuera.

Fue la única respuesta que necesité para abrir la puerta de par en par y lanzarme a los primeros brazos que me atrapasen.

Gavi era el que estaba más cerca y envolví mi cuerpo encima de él.

Los tres caminaron hacia dentro conmigo enredada en la cadera de Gavi.

Yo lloraba.

Las lágrimas empapaban mi cara y el hombro de Gavi.

Gavi me sentó en el sofá y los tres se sentaron conmigo.

Pedri a mi derecha y Ferran a mi izquierda.

Gavi se levantó y se arrodilló delante de mi, cogiendo mis manos.

- Cariño, sentimos haberte asustado pero no podíamos esperar a verte mañana. -habló Pedri besando mi cabeza.

¿Amor? - Pedri, Ferran y GaviHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora