Gol +18

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Mi cuerpo chocó contra la puerta cuando los labios de Ferran encontraron los míos.

Los sentí salados por las pocas lágrimas que habían resbalado por mis mejillas.

A él pareció no importarle.

Y lo hizo.

Hizo que desapareciera el dolor que estaba sintiendo.

El desprecio.

Todo.

Me fundí en sus labios y en él.

No separó su boca de la mía en ningún momento, ni siquiera cuando me levantó y yo enrosqué mis piernas en su cintura y él caminó conmigo hasta dejarme sentada en la mesa del salón.

Mis piernas abiertas y él encajado en medio de ellas.

Sus manos acariciaban mis piernas, hasta mis caderas y volvían a bajar de nuevo.

Y su boca, joder.

Nuestras lenguas estaban teniendo una batalla sin control alguno.

Envolví mis manos en su cuello, tirando más de él hacia mi.

Soltó un gemido contra mi boca y mi cuerpo se estremeció.

- Ferri.. -murmuré entre sus labios.

Ahora mismo, le necesitaba.

Más.

Necesitaba más.

Mi teléfono empezó a sonar y escuché como Ferran gruñía.

Me separé para mirar quien era, esperando que fuese Harry o alguien así, pero era Xavi.

- Mierda. -murmuré.

Ferran volvió a soltar un quejido y se separó de mi, pasándome mi teléfono.

- ¿Si? -contesté con la voz entrecortada y la respiración acelerada.

Mierda.

- Jude, mañana al llegar a Barcelona, Pedri, Ansu y Gavi tienen que grabar un video con unos chicos, ¿podrás pasarte? claro que sí, eres la mejor, nos vemos después. -y colgó.

Solté una risita.

Ferran se pasaba las manos por la cara.

- Volvamos con los demás. -habló.

- Si, vamos. -me bajé de la mesa arreglándome algo el pelo.

- ¿Estás mejor? -preguntó abriendo la puerta.

- Perfecta. -admití.

Era verdad, ellos me hacían sentir bien, todos ellos.

Llegamos a la habitación de los chicos y todos nos miraron.

- ¿Y la comida? -preguntó Ansu.

- No hemos encontrado nada. -contestó Ferran sentándose.

Balde estaba en el que antes era mi sitio así que me quedé de pie mirándolos.

- Jude. -la voz de Pedri llamó mi atención.

Lo miré y me hizo una señal para que me acercara.

Caminé hacia él y lo miré, esperando a que hablase.

Pero no lo hizo.

Pasó un brazo por mi cintura y tiró de mi hacia abajo, sentándome en su regazo.

Mi espalda estaba contra su pecho y mi culo bueno, en un sitio más específico.

Me puse nerviosa, pero nadie dijo nada, ellos seguían con su conversación jugando.

- Tienes los labios rojos, cariño. -susurró en mi cuello y un escalofrío me recorrió.

¿Amor? - Pedri, Ferran y GaviHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora