Capítulo 10: ¡Mis queridos próximos suegros!

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—¿Así que quieres estar con mi hijo?

Pregunta Hiromi entrando a la sala. Pasan segundos para que deje el té y se siente frente a nosotros. Yo asiento tomando la taza.

—¿Y por qué?

—¡Porque Akaashi es lo más bonito que me ha pasado! —Respondo claramente, revolviendo—. Y porque lo amo con todo mi corazón, señor...

Él me mira con una sonrisa divertida y luego miró rápidamente a mi chico, quién tapa su rostro avergonzado.

—Keiji, ¿tu madre sabe algo de esto?

—No...

—¿Eso significa que me acepta?

—Eso significa que tendrás que hablar con ella —Él responde tranquilo—. No es que no te acepte, pero me preocupan más las notas de mi hijo que su relación contigo.

—L-lo entiendo y-

—No quiero que Keiji se distraiga o baje su rendimiento por tener pareja, seas tú o seas cualquiera, me importa más él que nadie —Sigue explicando y yo asiento—. Supongo pueden estar juntos, porque somos exigentes pero no dictadores, aunque aún así tendrían que hablar con Kenjiro, mi esposa y madre de él, para saber qué piensa ella sobre esto.

Akaashi suspira.

—Tampoco creo que se interponga, niños —Se cruza de piernas, revolviendo su té—. Pero probablemente les ponga condiciones.

—Pero, papá, no es un contrato... —Akaashi responde con pesar. Yo hago una mueca.

—Lo sé. Y seguramente no serán condiciones de no salir nunca ni que Bokuto no pueda quedarse a dormir aquí, pero probablemente te diga algunas cosas.

—¡O sea que usted sí me acepta!

Hiromi me mira confundido. Yo le sonrío todavía más.

Y Akaashi quiere morirse.

Lo que resta de la tarde se basa en yo intentando hablar con mi próximo suegro mientras que él intenta librarse de mí y mi energía. Este hombre ya me quiere, yo lo sé, solo que al igual que Akaashi, le cuesta demostrar sus sentimientos. Sí, sí.

Cuando llega la madre de Akaashi, es cuando me siento más nervioso que antes. Ella me mira y saluda cortés, dándome cuenta que sus ojos son lo que mi chico ha heredado de ella, porque son igual de extraños que los de Akaashi. Su cabello es desordenado y largo, con ondas y un flequillo. Parece una empresaria.

Y el papá de Akaashi, por alguna razón, parece un escritor cliché salido de película. Delgado, mirada tranquila y filosa y una polera negra que se ajusta a su cuello. Esta familia grita Akaashi en todos sus sentidos.

—Él es Bokuto Kotaro, el chico que quiere salir con nuestro hijo.

Parados frente a mí, me miran. Él tiene la mirada divertida, ella, en cambio, es seria. E intimidante.

—¿Cómo sé que no serás una distracción para mi hijo?

—Bueno... ya debería saberlo. Hace un año gusta de mí y sus notas siguen siendo igual de altas que siempre.

Respondo sincero, encogiéndome de hombros. Hiromi tapa su boca riendo bajito y se dirige a los sofás, donde mi chico está sentado mirándonos. Ella ahora tiene sus ojos curiosos en mí.

—¿A qué año vas?

—Tercero.

—¿Y qué quieres estudiar?

—Bueno, no lo sé. Solo sé que quiero ser jugador profesional de vóley.

—¿Cómo era tu nombre?

—Kotaro. Bokuto Kotaro.

Solo asiente y termina yéndose a la cocina.

Yo me giro y miro confundido a Haromi y a Akaashi.

—¿Me aceptó?

—C-creo que sí...

—¿Haromi-san?

—Supongo.

—Eso es un sí.

—No. Es un supongo.

Yo le hice un gesto y Akaashi se levantó rápidamente, caminando hacia mí. Yo abrí mis brazos para recibir un abrazo de su parte, emocionado.

Pero solo me gano que tome mi muñeca y tire de mi hacia las escaleras.

—Vamos a mi cuarto.

—Dejen la puerta entreabierta. Gracias.

Cuando llegamos a su habitación, lo miro confundido. Pero creo entender todo cuando se tira sobre mí y me besa.

Nonsense | BokuakaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora