Capitulo 23

39 2 0
                                        

Preparé mi cámara y algunos dulces para el picnic de hoy.

El sol brillaba y el viento era cálido por lo que deseaba disfrutar el último fin de semana de las vacaciones de primavera.

-¿Está lista?

-Ya casi termino, espérame un momento por favor.

Mientras la esperaba me detuve a observar las flores y entre ellas me llamó la atención las camelias; se han vuelto el símbolo de nuestra promesa.

Hablamos cada noche desde que se fue y al parecer se ha adaptado bien a la universidad, es una chica alegre, divertida e inteligente así que no es difícil para ella hacer amigos.

-Perdon por hacerlo esperar.

Asentí y le ayude con la canasta que se veía pesada.

-La tienda... ¿Estará cerrada?

-No, mi papá vendrá en media hora para terminar el trabajo de hoy.

Me sonrió dulcemente y caminamos juntos hacia el parque en dónde siempre realizamos nuestro picnic de primavera.

Es algo que hemos hecho desde que nos conocimos por primera vez en la preparatoria; es su época favorita.

Llegamos al pequeño parque no muy lejos del complejo de apartamentos y ubicamos la sombra de un enorme árbol de Cerezo en flor, colocamos el mantel y nos acomodamos, ella se retiro el sombrero que protegía su rostro del sol ya que su piel es sensible a la luz directa.

-¡Me encanta este lugar!

Suspiro y se sirvió un vaso de soda, observaba todo alrededor con entusiasmo.

-Cuando... Terminemos de almorzar me gustaría que fuéramos al templo a rezar.

Asentí y tome un sorbo de té con un poco de mochi.

-Tomioka, deseo pedirle algo.

Su rostro reflejaba seriedad por lo que la escuché atentamente y me entregó un ramo de flores pequeñas y azules.

-Estan... Hermosas muchas gracias pero no las reconozco ¿Cuál es su nombre?

Se sonrojó y desvío la mirada pero en su mirada se observaba determinación.

-Se llaman no me olvides.

-Interesante me gustan mucho.

Las coloqué a un lado y observé los pétalos que viajaban con el viento; ella se filtró en mis pensamientos.

-¿Tomioka? ¿Está bien?

-No es nada perdón por no escucharte.

-Esta bien solo le pregunté si deseaba comer ya o esperar más tarde.

Le sonreí y le ayude a retirar todo de la canasta, mientras comíamos hablamos de su familia y de la mía así como de sus planes a futuro.

-Yo... Quiero que nos dirijamos por nuestros nombres.

-Por mi está bien pero a qué viene esta petición.

-Hemos sido amigos por años y somos cercanos por lo que considero que es normal que lo llame por su nombre.

-Tiene razón ¿Recuerda el día en que nos conocimos?

-!Cómo olvidarlo! Fue el momento más vergonzoso de mi vida.

Ella se cubría el rostro mientras yo no podía contener las carcajadas.

-No sabía que se sentía de esa forma.

Dulce indiferencia Donde viven las historias. Descúbrelo ahora