Preparé mi cámara y algunos dulces para el picnic de hoy.
El sol brillaba y el viento era cálido por lo que deseaba disfrutar el último fin de semana de las vacaciones de primavera.
-¿Está lista?
-Ya casi termino, espérame un momento por favor.
Mientras la esperaba me detuve a observar las flores y entre ellas me llamó la atención las camelias; se han vuelto el símbolo de nuestra promesa.
Hablamos cada noche desde que se fue y al parecer se ha adaptado bien a la universidad, es una chica alegre, divertida e inteligente así que no es difícil para ella hacer amigos.
-Perdon por hacerlo esperar.
Asentí y le ayude con la canasta que se veía pesada.
-La tienda... ¿Estará cerrada?
-No, mi papá vendrá en media hora para terminar el trabajo de hoy.
Me sonrió dulcemente y caminamos juntos hacia el parque en dónde siempre realizamos nuestro picnic de primavera.
Es algo que hemos hecho desde que nos conocimos por primera vez en la preparatoria; es su época favorita.
Llegamos al pequeño parque no muy lejos del complejo de apartamentos y ubicamos la sombra de un enorme árbol de Cerezo en flor, colocamos el mantel y nos acomodamos, ella se retiro el sombrero que protegía su rostro del sol ya que su piel es sensible a la luz directa.
-¡Me encanta este lugar!
Suspiro y se sirvió un vaso de soda, observaba todo alrededor con entusiasmo.
-Cuando... Terminemos de almorzar me gustaría que fuéramos al templo a rezar.
Asentí y tome un sorbo de té con un poco de mochi.
-Tomioka, deseo pedirle algo.
Su rostro reflejaba seriedad por lo que la escuché atentamente y me entregó un ramo de flores pequeñas y azules.
-Estan... Hermosas muchas gracias pero no las reconozco ¿Cuál es su nombre?
Se sonrojó y desvío la mirada pero en su mirada se observaba determinación.
-Se llaman no me olvides.
-Interesante me gustan mucho.
Las coloqué a un lado y observé los pétalos que viajaban con el viento; ella se filtró en mis pensamientos.
-¿Tomioka? ¿Está bien?
-No es nada perdón por no escucharte.
-Esta bien solo le pregunté si deseaba comer ya o esperar más tarde.
Le sonreí y le ayude a retirar todo de la canasta, mientras comíamos hablamos de su familia y de la mía así como de sus planes a futuro.
-Yo... Quiero que nos dirijamos por nuestros nombres.
-Por mi está bien pero a qué viene esta petición.
-Hemos sido amigos por años y somos cercanos por lo que considero que es normal que lo llame por su nombre.
-Tiene razón ¿Recuerda el día en que nos conocimos?
-!Cómo olvidarlo! Fue el momento más vergonzoso de mi vida.
Ella se cubría el rostro mientras yo no podía contener las carcajadas.
-No sabía que se sentía de esa forma.
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Dulce indiferencia
FanfictionDicen que la felicidad es tan frágil como un vaso de cristal y la vida tan efímera cómo un suspiro ¿Resiste el amor la prueba del tiempo?
