Despertar y ver a Guillermo a lado suyo fue lo más hermoso que pudo sentir aquella mañana y es que al fin, al fin estaba junto a él ¿Qué más podía pedirle a la vida? Después de tantos años lejos sobrellevando momentos realmente duros, sentir sus labios, escuchar aquella voz y ver aquel brillo en sus ojos color miel le hacía mover su mundo por completo; ver como despertaba para después de llenarlo de besitos por todo el rostro, le hizo sonrojar hasta las orejas.
Te amo
Te ves hermoso mi omeguita
Me encanta tu sonrisa
Me encanta el brillo de esos bonitos ojos
Vamos a alistarnos, iremos a desayunar con mis padres
Lionel Messi quedó perplejo ante ese comentario y solo veía como su alfa se levantaba para dirigirse al baño de manera tranquila sin darse cuenta del manojo de nervios que dejaba en la cama. El omega solo escuchaba como el agua caía hasta que la voz de su pareja le hizo salir de aquel trance – ¡Amor! ¡Ven! Vamos a darnos a bañarnos juntos –
El más bajo solo sacudió su cabeza para caminar hasta la ducha donde veía a su novio, tras una pared de cristal y admiraba aquel cuerpo bien trabajado que tenía algunas de sus marcas. Sonrió un poco y mordió su labio inferior ante ellos que poco a poco se fue desnudándose y Guillermo lo recibió feliz. Ambos empezaron con suaves besos mientras las manos del menor tocaban aquel torso desnudo hasta que fueron deslizándose al falo de su pareja, jugando con el glande con sus pulgares, despertaba poco a poco aquel trozo de carne y no pudo evitar disfrutar aquel gemido que soltó el mexicano. Todo iba aumentado, toda aquella temperatura los calentaba mucho; Guillermo puso contra la pared al argentino y aquel vaivén resonaba en toda la habitación.
Ambos cuerpos húmedos
Los gemidos de los dos mezclándose en una bella melodía
Y las caderas de Messi sintiendo un ardor, disfrutando de aquel morboso sonido de los testículos de su amado contra su piel.
No dejaba de humedecerse
– Omega... mi omega... llevaras mis cachorros, te marcaré y eres mío, solo mío... nadie te follara como yo... – Guillermo besaba sus hombros, mordisqueando con fuerza dejando marcas y disfrutando de como ambas pieles se rozaban de manera exquisita que poco a poco aumentaba la intensidad. – Te amo, te amo mi omega, te amo mi Lio –
– Tuyo... tuyo... mi alfa, quiero llevar tus cachorros... quiero llevar tu marca amor... – Messi trabaja de mover sus caderas al ritmo frenético de su novio, aunque le era imposible. Podía jurar como veía estrellas, su piel ardiendo hasta que la semilla de su alfa lo llenó de golpe que bajo un momento la mirada para admirar como su vientre se inflaba y aquellas manos gruesas acariciaba los costados de su cuerpo de forma cariñosa.
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El desayuno en la casa de los padres de Guillermo fue más que cómoda, especial y por primera vez se sintió integrado en una familia. – Entonces querido ¿De que trabajas? Mi Guille siempre me habla de ti, pero quiero conocerte mejor... aprovechemos que se fue con mi esposo al OXXO – Messi solo empezó a reír un poco y ambos omegas empezaron a platicar mientras cocinaban, bueno, más bien el argentino acataba las órdenes del mayor. No tenía ni idea de como cocinar comida mexicana, pero tenía que aprender. – ¿Y cómo son tus padres Lio? – Y la expresión de menor cambio, preocupando a Francisco, sin darse cuenta había tocado un tema delicado sin desearlo.
– Bueno, hace años que no hablo con ellos... yo, ahm, me corrieron de casa al enterarse que prefiero alfas masculinas. Entonces todo este tiempo he crecido con mi abuelo, jamás dijo algo malo ¡Y siempre me apoyo! El hizo que terminara una buena carrera y que jugara fútbol, ojalá estuviera aquí... me encantaría que lo conocieran Sr. Francisco –
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Wrecked
FanfictionOMEGAVERSE UNIVERSO ALTERNO Guillermo Ochoa estaba naufragando en un mar sin sentido, cargando con un gran vacío existencial y su camino hasta la vida adulta no había nada fácil. Había perdido a su mejor amigo pero dentro de él se preguntaba ¿algún...