Tal vez... mejor dicho, siempre Parte 2

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Guillermo y Robert solo podían verse a través de las videollamadas en estos últimos meses, habían tenido dificultad en encontrarse. Robert viajando y cerrando negocios en nombre de su padre, Ochoa aceptando el nuevo cargo que lo llevaba a viajar a varios estados de la república, aunque sonreían felices por sus logros y la estabilidad que tenían ahora, pero extrañándose con el corazón y alma – Pablo me contó todo, muchas felicidades mi Guille, espero ser su padrino... –

– De eso jamás lo dudes... – dijo feliz, aunque cambio su expresión preocupando a su amigo – El abuelo de Messi ya esta aquí... tiene contacto con Emiliano... no sé cómo sentirme con ello ¿Sabes? Les comenté que estoy de acuerdo que lo visiten, los apoyaré solo que no quiero escuchar nada de él ni verlo ¿Estuve mal? –

Robert lo miraba preocupado así que dejo sus pendientes un momento para tomar su celular y salir de su oficina para platicar de aquel asunto – No, siempre y cuando hayas sido asertivo... Sabías perfectamente que estar con Lionel era saber de Emiliano. – Sonrió un poco para tranquilizar a su amigo – Estuvo bien que hayas sido claro con ese tema y mostrar tu apoyo ¿Lo tomaron a mal? – preguntó.

– No, de hecho, hasta me agradecieron... tal vez jamás pueda perdonarlo por quitarnos nuestro principito Robert...– El polaco lo miro unos segundos, tampoco podía perdonarlo tan fácilmente, aunque su vida dependiera de ello, pero tampoco era sano cargar con aquel odio, lastimaba el corazón y el alma.

– Tendremos que hacerlo algún día... para poder ser realmente felices mi Guille, me incluyó en ello o seremos dos alfas rencorosos y no es bueno para nuestro corazón ni para nuestra vida. No tiene que ser hoy, no tiene que ser mañana, pero tendrá que ser algún día – y Memo le envió un beso a su amigo tras esas palabras provocando que Robert soltara una gran risa por ello.

Tal vez en otra vida aquellos alfas terminarían creando una bonita familia.

El embarazo de Messi era agotador pero emocionante que ambos estaban felices, aunque el cambio de hormonas provocó más sensibilidad en el argentino y como siempre Ochoa siempre buscaba mimarlo y como premio, Lionel abría sus piernas todas las noches para sentir el nudo de su hermoso alfa – Te amo Guille, te amo... – le susurraba vaivén tras vaivén.

Ochoa amaba como gemía su omega que aumentaba las embestidas solo para enloquecerlo por completo — Te amo pulga, te amo —

Cada antojo era cumplido por más extraño que fuera

Su hermosa pancita crecía y cada mañana Ochoa le besaba, Mateo se removía feliz al sentir a su padre – Solo faltan cuatro meses cariño, para poder ser una gran familia... los amo, los amo a los dos – Lionel tenía las mejillas sonrojadas y no pudo evitar seguir enamorándose de Guillermo Ochoa.

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Emiliano empezaba a sufrir los cambios hormonales y tuvo que ser cambiado de celda quedando solo, Lautaro solo podía mirarlo desde la distancia, ningún antojo era cumplido y su olor se intensificaba que llegaba a molestar a los que estaban a su alrededor que temía lo peor.

Por primera vez rezó para que cachorro no nazca como su mismo defecto que aquella noche lloró en silencio al imaginárselo. La enfermera que lo custodiaba ni siquiera lo miraba a los ojos cuando realizaba el ultrasonido, simplemente cumplía con su función de monitorearlo y pasar el reporte a sus superiores. Emiliano jamás se quejaba de ello, sabía que estaba en esa situación por su pecado, pero aún así... le gustaría tener a su familia junto a él, tener a alguien que cuidará de él en este proceso que se supone que era uno muy lindo.

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