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Habían pasado unas semanas desde que salí al casino con Kenny y sus amigos. Me había ido bastante bien a decir verdad.
Por otro lado, los chicos no ganaron mucho, por no decir nada, el único que parecía tener algo de suerte era Kyle, quien se llevó un par de dólares más de los que gastó.

Después de ese día Kenny fue a verme a casa un par de veces, salíamos a la plaza o lo invitaba a la cafetería de los Tweak, ya que era la única que hay por aquí cerca.
Habíamos quedado de que iría a su casa a visitarlo, había planeado llevar algo de comida para el almuerzo y algo rico para el postre.
Faltaban tres horas para que me fuera, así que me puse un delantal y empecé con la preparación.

...

Al final acabé preparando pasta casera con salsa Alfredo y para el postre budín.
Mi mamá se ofreció a llevarme hasta la casa de Kenny, así que ahora me encuentro frente la puerta de su casa. Escuché un "voy" de una voz femenina antes de que Karen me abriera la puerta, me miró con una sonrisa en los labios.

— ¡Butters!

— Hola Karen, ¿está tu madre en casa?

— Si, está en su habitación viendo el televisor.

— Vale ¿Me ayudas a llevar esto?

— ¿Que es eso?

— Es budín, para el postre. Voy a por la comida.

Karen asintió alegre entrando con el recipiente que le había entregado hace segundos atrás. La vi caminando miy cuidadosamente como si temiera tropezar, reí. Fui al auto y saqué la fuente de pasta que había preparado hace un rato.

— Avísame cuando te desocupes, cielo.

— Esta bien mamá, ahí te marco.

Me dió un beso en la frente y cerré la puerta del auto para irme a la entrada de la casa donde Karen me esperaba. Entré y la seguí hasta la cocina, dónde dejé la comida sobre un mesón. El lugar estaba... Sucio. Miré a Karen y pareció apenada.

— Esto... Kenny está afuera, si quieres-

— ¿Te parece ordenar un poco antes de llamar a todos para comer?

— Oh, claro.

Le di una sonrisa y me quité el poleron colgandolo en una silla para tomar un paño húmedo y empezar a limpiar las superficies de la cocina. Cada vez que pasaba el paño parecía que la suciedad no dejaría de salir. Estuve mucho tiempo limpiando solo la estantería y Karen estuvo barriendo todo el lugar.

Después de un rato terminamos la limpieza y se veía muchísimo mejor. Sonreí y mire a Karen quien estaba cansada ya de tanto limpiar.

— Te ganaste la comida eh, venga, ve a por los demás, voy a servir la comida.

Asintió alegre y salió corriendo a la habitación cercana. Busqué platos y calenté la comida, sirviendo los platos calientes en la mesa. Pronto llegó Carol, la cual miró su alrededor pensando.

— Algo pasó aquí, ya no huele a mierda.

— Buenas tardes.

— Oh, buenos días... Butters ¿No? Mi hijo me ha hablado sobre ti, mucho gusto.

— El gusto es mío, porfavor tomé asiento, la comida está caliente.

— ¿Tu la preparaste?

— Si, también les traje postre.

— Ojala Kenny fuera así, se la pasa saliendo y no hace nada en casa. Debería aprender un poco de ti, esto huele delicioso.

Azul Mar. - KenjorineHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora