HIELO

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Laia llegó al rink de patinaje temprano esa mañana. El frío del hielo calmando su cuerpo de la humedad del exterior. Se puso sus patines y se unió a su entrenador, que ya estaba esperando en la pista.

- Buenos días, Laia - dijo el entrenador con una sonrisa. ¿Cómo te sientes hoy?

- Estoy lista para entrenar duro - respondió Laia, devolviendo la sonrisa.

- Perfecto. Hoy es un día importante para nosotros. Tenemos una competición este domingo, y necesitamos que estés en tu mejor forma.

Laia asintió con la cabeza, sabiendo que su entrenador tenía razón. Ella había estado trabajando duro en las últimas semanas, pero esta competición era especial. Sabía que si podía destacar en esta, sería un gran impulso para su carrera.

Durante las próximas horas, Laia se dedicó a su entrenamiento, centrada en mejorar su técnica y su postura. Trabajó en sus giros y saltos, con el entrenador a su lado dándole indicaciones sobre cómo mejorar.

Cuando el entrenamiento terminó, Laia se sintió satisfecha con su progreso. Se quitó los patines y se dirigió a los vestuarios, donde se encontró con Alba, que estaba esperando en la entrada.

- ¡Laia! - exclamó Alba, abrazando a su amiga ¿Cómo estuvo el entrenamiento?

- Fue muy intenso - respondió Laia, riendo. Pero estoy contenta con mi progreso.

- Eso es genial - dijo Alba. ¿Qué planes tienes para el resto del día?

- Nada especial - respondió Laia encogiéndose de hombros. Solo necesito descansar un poco y prepararme para la competición del domingo.

Alba sonrió y asintió.

- Bueno, entonces déjame llevarte a casa. Quiero oír más sobre este chico con el que hablaste.

Laia rió y aceptó la oferta de su amiga. Mientras caminaban hacia la salida del rink, Laia se preguntó cómo sería el partido del sábado entre el Barça y el Real Madrid. Sabía que su hermano y sus amigos estarían allí, pero ella tenía que centrarse en su competición.

Laia se sentó junto a su mejor amiga Alba en el banco del parque mientras tomaban un descanso de caminar. Alba notó la sonrisa en la cara de Laia y preguntó curiosa:

- Oye, ¿por qué sonríes tanto? ¿Ha pasado algo emocionante?

Laia sonrió aún más y le respondió:

- Es sobre el chico. Se llama Alejandro. Fue muy dulce conmigo y me invitó a salir.

- ¡Eso es genial! - exclamó Alba emocionada - ¿Qué vas a hacer con él?

- Pues me dijo que nos veríamos el viernes en una discoteca. Estoy emocionada, pero también un poco nerviosa. No quiero hacer el ridículo ni nada.

Alba puso una mano en el hombro de Laia y le dijo:

- No te preocupes, Laia. Serás genial. Siempre lo eres. Solo sé tú misma y todo irá bien.

Laia sonrió y se sintió reconfortada por las palabras de su amiga. Sabía que podía contar con ella para cualquier cosa.

Laia llegó a casa cansada, cuando abrió la puerta vio a Pedri, su amigo, habiendo con su hermano Gavi. Laia dejó sus cosas en la entrada y se unió a la conversación con su hermano y Pedri mientras comían.

Gavi estaba hablando sobre la rivalidad entre el Barça y el Real Madrid, mencionando que Vinicius era uno de los jugadores estrella del Real Madrid.

Pedri, que también era jugador del Barça, conocía bien a Vinicius y parecía tener una opinión formada sobre él. Laia estaba un poco confundida y le preguntó a Pedri quién era Vinicius y por qué no era una buena persona.

Pedri le explicó que Vinicius era un gran jugador, pero que tenía una mala actitud y a menudo se metía en peleas con otros jugadores. Laia no podía creer que alguien pudiera ser tan agresivo en el campo de fútbol.

Gavi y Pedri continuaron hablando de fútbol y Laia los escuchaba, pero no estaba muy interesada. En cambio, estaba pensando en su cita con Alejandro el viernes por la noche. No sabía mucho sobre él, pero estaba emocionada de conocerlo y ver adónde iba su relación.

Después de la comida, los tres se sentaron en el sofá y encendieron la televisión para ver una película. Laia se acomodó entre su hermano y Pedri y disfrutó de la noche relajada en casa.

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