GAVI

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Laia se encontraba en el estadio, ansiosa por presenciar el partido y ver a Vinicius en acción. El ambiente estaba cargado de emoción y tensión. El partido comenzó, y aunque él Barça estaba ganando, Laia sabía que el Real Madrid no se daría por vencido fácilmente.

En medio del juego, Vinicius logró marcar un gol espectacular. Laia se levantó de su asiento y aplaudió emocionada. Vinicius, sabiendo que Laia estaba en el estadio, le dedicó el gol bailando un breve trozo de salsa. Laia no pudo contener la risa y se sintió aún más conectada con él.

Después de que el partido terminó, Laia decidió mentirle a su hermano Gavi para poder pasar tiempo con Vinicius. Le dijo que iba a la pista de hielo para practicar, aunque en realidad su verdadero destino era encontrarse con Vinicius.

Sabía que si le decía la verdad, Gavi se enfadaría y no le permitiría ver a Vinicius.

Laia estaba esperando a Vinicius en un lugar tranquilo y romántico. La noche envolvía el ambiente con su manto estrellado, creando un escenario perfecto para el encuentro. Laia divisó a Vinicius acercándose corriendo hacia ella, su rostro iluminado por una sonrisa radiante.

Sin decir una palabra, Vinicius tomó suavemente el rostro de Laia entre sus manos y la besó apasionadamente. El mundo parecía detenerse en ese momento, y ambos se sumergieron en un beso lleno de amor y complicidad.

Disfrutaron de una noche mágica juntos, compartiendo risas, confidencias y gestos de cariño. Laia felicitó a Vinicius por su victoria en el partido, expresándole su orgullo y admiración por su talento en el campo.

Sin embargo, Laia y Vinicius sabían que este era su último día juntos por el momento. Laia tenía que regresar a Barcelona, y Vinicius debía cumplir con sus compromisos y responsabilidades con el Real Madrid.

Aunque sabían que la distancia les separaría temporalmente, se prometieron que se verían lo antes posible.

Laia y Vinicius caminaban juntos por la playa, disfrutando de la brisa nocturna y el sonido relajante de las olas. Las risas y los susurros de amor llenaban el aire mientras se tomaban de la mano, saboreando cada instante juntos.

Vinicius, con una mirada llena de ternura, le dijo a Laia:

- Mi amor, sé que tienes que regresar a Barcelona, pero quiero que sepas que te llamaré todos los días. No importa la distancia, nuestro amor es fuerte y nada podrá separarnos.

Laia sonrió, sintiendo una mezcla de felicidad y nostalgia por tener que dejar a Vinicius atrás. Agradeció las palabras de su amado y le aseguró que ella también haría todo lo posible por mantener viva la llama de su amor.

En un dulce gesto, Vinicius acercó sus labios a los de Laia y compartieron un beso lleno de cariño y promesas. Sus frentes se juntaron, sellando su compromiso de estar siempre el uno para el otro.

Sin embargo, justo en ese momento, el ambiente se volvió tenso cuando Gavi, el hermano de Laia, hizo su aparición. Laia pudo ver la rabia en los ojos de su hermano, y el silencio llenó el aire por un momento.

Gavi, sin decir una palabra, se acercó a Laia y la tomó del brazo, llevándola de vuelta al hotel sin dejar espacio para explicaciones. Laia miró a Vinicius con preocupación y tristeza, pero no pudo hacer nada en ese momento.

Mientras caminaban hacia el hotel, Laia intentó hablar con Gavi, pero él se mantenía en silencio y su expresión seguía siendo de enojo. Laia sabía que su hermano era protector y celoso, pero también entendía que tenía que enfrentar las consecuencias de sus decisiones.

Vinicius, desde la distancia, observaba con angustia la situación. Sabía que su amor por Laia sería puesto a prueba y que tendrían obstáculos que superar, pero estaba dispuesto a luchar por su relación.

Laia y Gavi llegaron al hotel y se separaron en silencio. Laia se sentía atrapada entre el amor que sentía por Vinicius y la lealtad hacia su hermano. Aunque dolía, entendía que tenía que enfrentar esta situación y encontrar una manera de conciliar los sentimientos de ambos.

Mientras tanto, Vinicius se quedó solo en la playa, con el corazón lleno de incertidumbre pero con la determinación de no rendirse. Sabía que el camino no sería fácil.

Laia se sentó frente a Gavi, consciente de que la conversación que iba a tener no sería fácil, también sabía que tenía que ser honesta con él.

Gavi frunció el ceño, sintiendo la tensión en el aire.

- ¿Qué hacías con él Laia? - preguntó con cierta impaciencia.

Laia respiró profundamente antes de continuar.

- Gavi, estoy saliendo con Vinicius. Nos hemos conocido y ha surgido algo especial entre nosotros.

El rostro de Gavi se oscureció rápidamente, su expresión reflejaba desaprobación e ira.

- ¿¡Vinicius!? ¡Él es del Real Madrid, Laia! ¡No puedes estar con alguien de nuestro rival histórico! Esto no está bien.

Laia intentó mantener la calma y explicarse.

- Gavi, entiendo tu punto de vista, pero el amor no entiende de colores de camisetas o rivalidades futbolísticas. Vinicius es una persona maravillosa y no puedo dejar que algo tan insignificante como un equipo de fútbol nos separe.

Gavi se levantó bruscamente de su asiento, frustrado.

- ¡No puedo creer que estés dispuesta a traicionar al Barça de esta manera! No puedo aceptar esto, Laia. Si sigues con Vinicius, me veré obligado a dejarte de hablar.

Las palabras de su hermano resonaron en el corazón de Laia, haciéndole sentir una mezcla de dolor y tristeza. Sin embargo, también sabía que no podía renunciar al amor por cumplir con una lealtad ciega a un equipo de fútbol.

Laia se encontraba en su habitación, sintiendo un nudo en la garganta y lágrimas brotando de sus ojos. Sabía que tenía que hacerlo, pero eso no hacía que fuera más fácil. Con manos temblorosas, tomó su teléfono y marcó el número de Vinicius.

Vinicius, al escuchar el tono angustiado en la voz de Laia, se preocupó de inmediato.

- ¿Amor? ¿Qué sucede? ¿Estás bien? - preguntó con ansiedad.

Las palabras se atascaron en la garganta de Laia mientras luchaba por contener el llanto.

- Vinicius... lo siento, pero no podemos seguir juntos - logró decir entre sollozos.

El corazón de Vinicius se detuvo por un momento. No podía creer lo que estaba escuchando.

- ¿Qué estás diciendo, Laia? ¿Por qué? Por favor, explícame - respondió con desesperación.

Laia lloró aún más al escuchar el dolor en la voz de Vinicius.

- Lo siento tanto, Vinicius - dijo con la voz quebrada.

Ambos se sumieron en un silencio lleno de tristeza y despedida. Laia sabía que había tomado la decisión correcta para preservar su relación con Gavi, pero eso no hacía que el dolor fuera menos intenso. Vinicius, por su parte, se sintió perdido y con el corazón roto.

Laia y Gavi regresaron a Barcelona. El ambiente en el hogar era tenso, pero Laia hizo todo lo posible por restablecer la conexión con su hermano. Aunque extrañaba a Vinicius cada día, sabía que había hecho lo que creía que era lo mejor para mantener la armonía familiar.

Vinicius, por su parte, se sumergió en su pasión por el fútbol para tratar de superar la pérdida. Aunque seguía sintiendo un profundo amor por Laia.

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