Capítulo 5

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Charles

Si hay algo que odio de las fiestas post carreras es la resaca. A veces era más fuerte que otras, pero nunca como la de ahora. Intento abrir mis ojos, pero duele el siquiera pensarlo. Siento mi boca pastoza y mi cabeza parecía estar a punto de explotar.

Inhalo para tomar valor e iniciar con mi día pese al malestar pero un extraño peso en mi pecho me interrumpe, lo que me hizo consciente de lo que me rodeaba.

El peso venía de un brazo y la persona estaba respirando cerca de mi rostro, aparte de que también tenía una pierna sobre la mía. El sonido de una notificación de un celular hizo que reaccione sin despertar y se queje, siendo ese sonido lo que me ayudó a recordar todo.

Max y yo en la fiesta de anoche. Luego el beso en el baño. Después nosotros viajando en uno de los autos llevándonos a mi casa. Finalmente nosotros aquí volviendo a besarnos y sacándonos la ropa...

Abro los ojos sin pensarlo. El techo de mi habitación me recibe y la luz, demasiado fuerte para mi resaca, me ciega por unos segundos hasta que logro adaptarme. Me muevo un poco hasta poder mirar a mi derecha y lo veo. Su cabello rubio está despeinado, su boca entreabierta respirando suave y su rostro demasiado sereno, serenidad que seguro perdería cuando despierte.

Hago mi esfuerzo por levantarme pese a que cada movimiento me provoquen ganas de vomitar hasta sentarme. El brazo de Max cae a mis piernas y es allí cuando noto que ambos tenemos puesta nuestra ropa interior. Al menos mantuvimos ciertos límites en la noche.

Miro al reloj que está en mi mesa de noche para descubrir que es el mediodía. Fuerzo la vista para tratar de vislumbrar el cielo a través de la cortina y lo noto despejado, por lo que hoy sería un hermoso día de primavera. Suspiro y vuelvo a dirigir mis ojos al neerlandés que duerme a mi lado. Tendría que despertarlo y ver qué tanto entraría en crisis cuando se de cuenta de la situación.

—Max —sacudo su hombro lentamente —. Max, despierta —recibo un quejido de su parte —. Max —sacudo más fuerte. Lo escucho protestar pata luego comenzar a moverse poniéndose boca arriba. Su brazo viaja a su cara y friega sus ojos hasta poder abrirlos lentamente.

—¿Qué hora es? —pregunta con voz ronca

—Doce y cuarto, es tarde —contesto extrañado. ¿No se dio cuenta de la situación en la que nos encontrábamos? No tengo idea, sólo se que se quejó y volteó dándome la espalda.

—Déjame dormir un poco más, si me despierto ahora, vomitaré.

Y simplemente me dejó ahí. Miré su espalda desnuda y sentí el sonrojo subir por mi rostro sin entender el por qué. No es como si fuera la primera vez que lo veía sin una camiseta, pero era obvio que nunca lo había observado así.

Decidí tomar valor y salir de mi habitación lo más pronto posible. Me acerque con dificultad a mi closet para buscar ropa y me apresuré al baño de mi habitación donde primero me lavé los dientes para sacarme el gusto a alcohol de la boca. Fue en ese momento en el que vi la marca en sobre mi clavícula. Una marca de beso demasiado notoria y del tipo que dura días. Maldije al neerlandés acostado en mi cama por ello. Lo único que pude hacer al respecto fue suspirar y entrar darme una larga y necesaria ducha de agua fría mientras pensaba en mi siguiente movimiento.

¿Qué voy a hacer? Aún no se que es esto que pasa con Max y ahora está en mi cama después de lo que fue una noche de más que simples besos. Además él tiene su novia con quien convive. Y no olvidemos a lo que nos dedicamos. Esto nos podría complicar la existencia a ambos de muchas formas y a Max sólo le preocupa no vomitar.

Salgo de la ducha y me visto allí mismo pese a que no es algo que me guste, pero hacerlo en mi habitación con Verstappen durmiendo semidesnudo allí no es una opción. Pese a todo, esto no evita que lo mire cuando voy camino a la cocina. Creo jamás haberlo visto tan relajado y ese aspecto luce bien en él. Antes de que mis pensamientos se sigan desviando, huyo de allí.

Que Sea Un SecretoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora