Halia
- ¿Por qué estás más perdida de lo habitual? -pregunta Thea, dándole un mordisco a su sándwich.
- ¿Es por el señor llegó tarde? - Tamara eleva una ceja en mi dirección.
Mis mejillas arden cuando pienso en él y el momento que tuvimos hace unos minutos. Sus besos me dejaban en un trance que, si no hubiéramos parado, las chicas nos habrían encontrado en una situación comprometedora y en estos momentos me estarían llenando de preguntas.
-No necesitas negarlo. -Thea habla antes de que pueda responder. Conociéndome sabía que iba a negarlo. – Desde el primer día que entró a clase no te quitaba los ojos de encima.
Mis ilusiones crecen con ese comentario. Le intereso. Y eso ha quedado más que demostrado por su posesividad hacia mí.
Las chicas se dan una mirada entre sí antes de hablar: -Hal - habla dulcemente Tamara- ya sabemos que está maquinando esa cabeza tuya. No decimos que no lo intentes, solo no te ilusiones demasiado pronto.
Estaba a punto de decirles que me beso, la manera en cómo se comportó conmigo, pero no lo hice. A pesar de que no tenemos secretos, no se los conté. Era algo entre él y yo. Solo los dos. No quería compartir este momento tan especial para mí con alguien que no sea Darem.
-Tranquilas, no es que ya esté planeando nuestra boda o pensando en el nombre de nuestros futuros hijos. -Se ríen por mi comentario y olvidan el tema. Solo quieren lo mejor para mí, así como yo lo quiero para ellas.
Unas horas después las clases finalizan. Estoy esperando a las chicas en el estacionamiento a que salgan de sus últimas clases. Unos pasos se escuchan detrás mío, obligándome a voltear.
Un chico de unos centímetros más alto que yo, viste jeans rasgados y una polera, viene hacia mí. Sus ojos no abandonan mi cuerpo haciéndome sentir incómoda. No se parece en nada a la sensación que Darem me hizo sentir.
-Hola. -me ofrece una sonrisa.
-Hola. -observo detrás de él algún indicio de las chicas. Nada. Solo varios estudiantes dirigiéndose hacia sus autos.
–Soy Alan, ¿no tienes quien te lleve? yo te podría llevar a tu casa - mi instinto me dice que me niegue y que me aleje de él, que siga mirado mi cuerpo me lo confirma. Antes de responderle ya está sujetando de mi muñeca.
-No, gracias. Estoy esperando a mis amigas. - Es del tipo que no acepta un "no" como respuesta, lo confirmo cuando intensifica su agarre.
-No tan rápido.
Gimo por la fuerza del agarre. En un momento soy apartada, cayendo de espaldas al piso. Es Darem. Y está furioso. Se abalanza sobre el tipo sin dejar de golpearle el rostro. Sus venas son más notorias en estos momentos y la agresividad que desprende solo hace que mi deseo por el aumente «No es el momento» pienso. Si no lo detengo lo matara.
-Darem. -lo llamo, haciendo que se calme. Voltea a verme, olvidándose del tipo que yace en el suelo y de todas las personas que se han acercado a presenciar el espectáculo. Se acerca rápidamente a mí, atrayéndome hacia su pecho.
- ¿Estás herida? -respira entrecortadamente. Niego.
Sus manos tienen sangre del chico que yace en el suelo y no me molesta cuando me sostiene de las mejillas, manchándome un poco. Acaricio su cara delicadamente para calmarlo. Funciona. Junta nuestros labios antes de que alguno vuelva hablar, un beso posesivo que le demuestra a todos que soy de él. Que no estoy sola.
-Mía. -pronuncia antes de dirigirse a todos los demás- Escúchenme bien todos, quien se mete con Halia, se mete conmigo. Mi chica no está sola y no lo estará mientras estemos juntos. Yo me encargaré de ello.
Me levanta en sus brazos, llevándome hacia su camioneta. Los estudiantes siguen mirando en nuestra dirección, así que escondo mi cara en su cuello, oliendo su aroma. Me relaja, huele a bosque, madera y tierra.
No me sorprendería que él pase tiempo en la naturaleza, sus brazos parecen ser de leñador. Brazos que me sostienen en estos momentos y me llevan a su auto.
Me coloca en el asiento del copiloto, dejándome un beso en la frente antes de ir al lado del piloto.
- ¿A dónde vamos? -pregunto cuando enciende el auto.
-A casa, pequeño ángel. -me da un beso rápido antes de partir.
Siento mis mejillas sonrojarse y mi corazón acelerarse con tan solo una oración. Esto podrá verse demasiado rápido a vista de los demás, pero no me importa en absoluto. El amor a primera vista existe. Deja una mano en el volante, mientras la otra la deja en mi muslo trazando círculos suavemente. Gira su cabeza de vez en cuando a observarme, quedándose un buen rato en cada semáforo que nos detenemos.
-Deberías escribirles a tus amigas para que no se preocupen.
Asiento, sacando mi celular y enviándole un mensaje a Thea. -Sí, les diré que regresen a casa sin mí.
- ¿Viven juntas? -pregunta, girando en mi dirección.
-Sí, vivimos en un pequeño departamento cerca de la escuela.
-Tres chicas viviendo juntas es un peligro ¿debería preocuparme? -frunzo el ceño ante su pregunta, sin entender- Un espacio pequeño en donde habrán hecho muchas fiestas con alcohol y chicos con mal juicio, tratando de tener sexo con cada chica que se les cruce, eso incluye a mi chica.
Recordando todas las cosas que hemos hecho desde que nos mudamos no está una fiesta. Solo noches de pizza, bailes espontáneos con alto volumen y reuniones con amigos. No pasó desapercibido el tono de celos que usa, me parece tierno que piense que he salido con otros chicos o que incluso traten de ligarse conmigo.
Pienso que pasó desapercibida por el género opuesto ya que siempre tengo mi cara entre un libro, pero no es algo que me importe. Me encanta leer y perderme durante unos instantes, lo único que odio es regresar a la realidad y saber que no tengo un romance así.
- ¿Que tú no tienes la misma edad que esos chicos que mencionas? –bromeó.
Mi mente me juega una mala pasada creando escenarios de Darem tratando de ligarse a otras chicas. ¿El también hará eso que mencionó de esos chicos? ¿Acostarse con cada chica que se le cruce? Darem es alguien que no pasa desapercibido y las chicas hacen fila por él, no se le dificultaría encontrar a una chica para un polvo rápido.
-Tendremos la misma edad, pero no pienso igual que la mayoría de esos imbéciles. No niego que hubo una época en donde lo hacía, pero fue cuando mi madre murió y me perdí un poco. Me había enseñado tantas cosas que no las iba a olvidar solo porque ella ya no estaba conmigo. -entrelazó nuestros dedos, dejándole un pequeño beso en su mano- No tienes que estar celosa, pequeño ángel. Solo eres tú. Te pertenezco a ti.
No puedo con la sonrisa que se forma en mi rostro, es imposible ocultarla. Sus palabras hicieron más efecto en mí de lo que creía. Él me pertenecía y yo a él. Esto era mutuo, no me importaba las opiniones de los demás o las miradas que nos lanzaban al ser tan diferentes en todos los sentidos, al menos no en uno y era que nos amamos y pertenecemos.
No me doy cuenta que estoy aguantando la respiración, hasta que escuchó el sonido de la puerta abriéndose y a Darem desabrochando mi cinturón. Me vuelve a levantar en brazos sin importarle mis protestas.
-Déjame llevar a mi chica, es una de mis actividades favoritas del día. - sonríe con cada palabra. Se le forma un hoyuelo en ambas mejillas. Me encanta la facilidad con la que es abierto conmigo, no trata de esconderlas u ocultar sus sonrisas. No es el Darem serio que todos los demás conocen, este es el verdadero Darem, el que solo sale cuando está conmigo.
-Parecemos una pareja de recién casados así. –me arrepiento de mis palabras, solo riendo con nerviosismo. No quiero parecer desesperada.
-Genial, así vamos practicando. –suelta sinfiltros. –Juro que en un futuro tendremos un hogar con largas escaleras solopara poder tenerte justo como te tengo ahora.
ESTÁS LEYENDO
My music writer
Conto#1 de la serie My school lover Darem Matthew es muy problemático y reservado. Lo único que le interesa es hacer su música y poder hacerle la vida imposible a su padre, pero eso cambia cuando le da un vistazo a una de las alumnas nuevas. Es el prime...
