Capítulo 6

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Darem

Abro los ojos y lo primero que hago es estirar mi brazo en el lugar de Halia. Está vacío. Su lugar se encuentra frío, significa que se levantó hace mucho. Me lanzó tirando las sábanas fuera de la cama, cuando el pánico llega a mí.

- ¡Halia! -grito.

Corro hacia la sala y el comedor, pero no la encuentro ahí. Sigo gritando mientras me dirijo al baño. Se fue. No está por ningún lado y la desesperación es tanta que aviento contra la pared el primer plato que encuentro. ¿Fui muy rápido? ¿Hay alguien más? No. Y si lo hubiera, eso se acabó en cuanto la vi. La única persona que me importa en estos momentos es ella y no está.

Vuelvo a mi habitación sin saber qué hacer, no sé dónde vive y menos su número. Olvidé preguntárselo anoche. Estaba perdido en ella, en esa mirada tan angelical que posee y esa risa que hace que yo sonría. Algo que no creía posible, pero perdí toda noción cuando escuché sus súplicas, sus jadeos y sus gemidos.

Trato de pensar otra cosa que no me pueda provocar una erección en estos momentos. El único lugar que la encontraré en estos momentos es la escuela, así que me apresuro en cambiarme y agarrar mi mochila antes de salir por la puerta.

Camino al ascensor marcando el número de Reed, él ya estará en la escuela junto a Sam, deben de tener algo de información si mi chica está allá. Me molesta que ellos sepan algo de ella, pero en estos momentos me trago mis celos solo para tener un poco de información de ella. En el tercer tono contesta:

-Dime. -Responde Reed apenas descuelga.

-Amigo ¿qué es lo que podemos hacer por ti? -se mete Sam en la conversación- Tienes que contarnos de tu nueva chica, he escuchado que es una preciosura.

- ¡Es mía! -exclame- Sam, si quieres conservar tus pelotas será mejor que estés a un metro de distancia de ella.

-Tranquilo hermano, además no es mi tipo. Me he dado cuenta que me gustan las pelirrojas...

Reed lo corta y por el ruido que escucho sé que lo hizo a un lado. - ¿Qué es lo que quieres Darem?

-Las tres chicas nuevas que llegaron hace unos meses, estoy buscando a la castaña. Halia. -digo, mientras arranco mi camioneta.

-Acabamos de verlas pasar hace unos minutos. Nunca se separan. Thea hablaba sobre una fiesta, parecían muy emocionadas.

- ¿Quien? -pregunto, no me preocupé por los nombres de sus amigas cuando se presentaron en la clase, pero sé que tendré que aprenderlos, son especiales para mi pequeño ángel. Se notó por como hablaba de ellas ayer.

-La pelinegra, usa una mochila roja. -comienza a describirla, como si me acordara. Toda mi atención se la había llevado cierta castaña. - El punto es que irán a una fiesta en la casa de un amigo suyo, esta noche.

- ¿Dónde es la maldita fiesta? -piso el acelerador tratando de llegar en dos minutos a la escuela.

-No llegaron a mencionarlo, solo dijeron que saldrían de su casa a las ocho y media.

-Mierda, su dirección, necesito su puta dirección. -me vuelvo a reprender mentalmente por no pedirle su número. La desesperación y la ira me consumen, sería la última vez que la perdería de vista.

De fondo se escucha a Sam y Reed peleando por el celular, sé que Sam se lo quitó cuando lo escucho hablar: -Si tan solo alguien supiera en donde encontrar tan valiosa información de esas tres chicas.

- ¡Habla de una vez! -le gritamos Reed y yo al mismo tiempo.

-Bájenle tres tonos a su volumen ¿sí? -se ríe- En administración. Ahí es donde guardan la información de cada estudiante.

Estaciono mi camioneta y me apresuro a cruzar por las puertas dobles de la escuela, aún tengo mi teléfono junto a mi oreja, escuchando a Sam y Reed volviendo a pelear e ideando un plan para poder infiltrarnos.

Cuelgo la llamada cuando a unos pocos pasos míos, visualizo a Halia junto a sus amigas en sus casilleros. Carga esa hermosa sonrisa que me tiene a sus pies, con solo verla la ira desaparece, pero aun cargo la desesperación en poder tenerla nuevamente en mis brazos como lo hice toda la noche. Después de muchos años volvía a dormir tan pacíficamente, todo por ella.

Aun no me ve, antes de que se vayan a su primera clase me acerco lo más rápido que puedo. Cuando estoy a unos pasos de ella la sujetó delicadamente de su brazo y la arrastró hacia mí. La acorralo contra el casillero y estampo mi boca contra la de ella, sin importarme si alguien nos ve.

El beso no es suave, ni gentil, es uno en el cual le transmito que es mía, uno duro y posesivo. Se sujeta fuertemente de mi camiseta para no caerse. Con un gruñido me separo de ella para dejarla recuperar aire, me acerco a su odio a susurrarle: -La próxima vez que te levantes de la cama sin avisarme te juro que te esposaré a ella.

Sus mejillas se tiñen de rojo, el tono de rojo que estará su culo si vuelve a darme un susto como este. Sus ojos no se apartan de los míos y veo lujuria en ellas. Le gusta la idea. Bueno, mi deber es cumplir todo lo que ella deseé. Unos carraspeos de parte de sus amigas hacen que aparte la vista de mí. Me giro hacia ellas, arrastrando a Halia de la cintura a mi lado.

-Darem, ellas son mis amigas Thea y Tamara. -habla mi chica- Chicas, él es Darem...-deja la oración colgando, confundida de lo que somos. Después de lo de ayer debe estar más confundida, tambien por el hecho de que aún no le pido ser mi novia, pero para eso estoy yo. Para resolver sus dudas sobre nosotros.

-Él novio. -termino la oración.

Gira en mi dirección con la boca abierta, pero la cierra cuando dejó escapar una pequeña risa y me sonríe en repuesta.

-Si debes serlo, no creo que Halia deje que sus amigos le metan la lengua hasta la garganta.

Gruño por el comentario. No me gusta imaginar la mínima posibilidad de que otro chico toque a Halia, se me revuelve el estómago tan solo pensarlo. A Tamara le parece divertida la situación, pero Thea sigue sin decir una palabra y mantiene una expresión neutral.

-Debemos irnos a clase Halia. -se digna a hablar.

-Claro, nos vemos luego. -se pone de puntillas dejando un beso en mi mejilla.

Me niego a perderla de vista de nuevo, pero sé que necesito encontrar a los chicos y seguir con el plan. No se lo pediría a Halia, no la quiero agobiar con todo esto, además no quiero que sepa que yo también planeo ir a esa fiesta para poder cuidarla desde las sombras.

Cuando da un paso adelante intensifico mi agarre en su cintura, pero sin llegar a lastimarla. Sus amigas no dicen ni una palabra, mi ángel les dedica una mirada que hace que ellas sigan avanzando.

- ¿Por qué desapareciste esta mañana? -la sujeto de las mejillas, plantando un beso en su frente- ¿Te lastime?

-No, no me lastimaste. Me encanto. -se ruboriza, deja de mirarme y comienza a jugar con el cuello de mi camiseta.

-Mírame. Todo lo que este maquinando esa cabecita tuya dime, quiero oírlo. Lo que más temes, aborreces, anhelas, deseas, valoras y amas, dímelo que siempre estaré aquí para escucharte.

Vuelve a elevar la mirada, dedicándome una sonrisa. Se eleva plantando un beso rápido en mis labios. Quiero más, pero tengo que dejarla en su primera clase y sé que necesitare más de dos minutos para lo que quiero hacerle.

-Vamos te dejo en tu clase. -le quitó su mochila, colocándola en una mano, mientras entrelazo nuestros dedos con la otra.

-Mmm, okay. -se limita a decir.

Llegamos a la puerta de su clase y hay varios alumnos que siguen hablando, esperando que la maestra llegue. Muchas miradas caen sobre nosotros, Halia trata de coger su mochila, pero pasó al salón con ella atrás mío. Dejó su mochila en el asiento contiguo al de sus amigas y me despido de ella con un fuerte beso.

Salgo del salón cuando veo que mi chica está tranquila. Voy en busca de los chicos, encontrándolos en sus casilleros. Me cuentan cómo ingresar a administración sin ser vistos y nos movemos hacia allá.

Ni muerto dejaría a mi pequeño ángel en una fiesta rodeada de chicos sin mí. Que me condenen si dejo que eso pase.

Ella me ha vuelto loco. Loco por ella.

My music writerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora