Darem
Tres años después...
Salgo del estudio y voy directo a mi auto a recoger a mi chica de su última clase del día. Esta mañana cuando la deje aun durmiendo en nuestra cama le deje una nota avisándole que iría por ella.
Halia y yo llevamos tres años juntos. Tres años en los que el amor que siento hacia ella crece cada día más. No hay un maldito día en el que no le diga que la amo, además de que necesito escuchar esas palabras de su boca tanto como el oxígeno que respiro. Desde esa noche en la casa de los padres de Halia no deje que nadie más se interpusiera en nosotros o que mi ángel dude alguna vez del amor que siento por ella.
Sasha no volvió a ser un problema, gracias a Reed y a sus contactos en la policía, ella no puede acercarse a mí o a mi chica a menos de tres metros. Mi padre rompió cualquier vínculo con la familia Collin y nuestra relación ha ido mejorando. Las cenas familiares con los padres de Halia y mi padre junto a mi hermano y cuñada dejaron de ser incomodas hace mucho. Por supuesto no puedo olvidar a la pequeña Sofía, mi sobrina. Quien es una réplica exacta de su madre, pero heredo el fuerte carácter de Marcus.
Comienzo a desesperarme más cuando aparco en el estacionamiento de la universidad y no encuentro a Halia entre todos los estudiantes que salen. Me quedo tranquilo cuando recuerdo que su última clase del día es su favorita y tal vez este llenando a su maestra con cientos de preguntas.
La pasión de mi chica por los libros la ha llevado a estudiar creación literaria. Cuando no está estudiando para un examen o yo siendo una distracción para ella, se dedica a escribir en su laptop.
Mi chica siempre tiene la cara entre un libro y yo lo tengo entre las cuerdas de mi guitarra. Una dupla perfecta.
Mis ojos recaen en ella cuando la veo salir por la puerta de entrada. Viste el hermoso vestido que le regale hace días atrás. Me alegra que no haya cambiado su estilo cuando inicio la universidad, se cuánto ama los vestidos. Y yo amo más la sonrisa que se le forma en el rostro cuando da vueltas en estos.
Me apresuro en llegar a ella y la recibo con los brazos abiertos. La beso con desesperación. No he besado esos adictivos labios desde hace horas y es una completa tortura.
- ¿Qué tal te fue en el estudio? ¿Sigues teniendo problemas con tu próxima canción? -pregunta pasando sus brazos alrededor de mi cuello.
Aspiro su perfume antes de responder. -Sigo en ello, pero estoy seguro que valdrá la pena el resultado.
Tuve que decirle a Halia que estoy estancado en mi próxima canción para que no me acompañe a las grabaciones. Siempre que digo eso ella trata de darme mi espacio para, según ella, no "agobiarme". Tonterías. Amo cuando ella está ahí cada vez, amé que ella fuera la primera persona en saber y felicitarme cuando le conté sobre el productor que se interesó en mis canciones. Ahora tenía un contrato con una reconocida disquera y ya tenía dos álbumes lanzados, iba por el tercero.
El cuál para mí es el más especial y la razón de porque no quiero a Halia en el estudio. Es un álbum completo sobre ella y sobre nuestra relación. Y será una sorpresa para su cumpleaños que es dentro de dos semanas. Quiero que el mundo sepa lo afortunado que soy al tenerla a mi lado y así nuestro amor quedara plasmado en mi música, así como en sus libros por siglos.
Aunque muchas personas ya saben sobre mi relación. Lo dejo muy en claro en mis presentaciones cuando finalizo trayendo a Halia conmigo hacia el escenario, aunque a regañadientes por parte de ella, y la besó frente a todo el mundo.
-Tenernos que irnos. -me recuerda emocionada mientras me jala hacia el auto- Los chicos nos están esperando. No quiero llegar tarde, es un día muy importante para Reed.
-Estoy seguro que ni él ha llegado. Y eso que es el invitado de honor. -me quejo. Quería ir directo a casa con mi chica y poder acostarnos en nuestra cama. Está mañana no pude aprovecharla como debería.
-No importa. Thea dijo que haría sus famosos pastelitos y Tamara me guardara algunos, luego se olvidara que son para mí y terminara comiéndoselos como la última vez. -hace un tierno puchero mientras le abro la puerta del copiloto.
Beso su tierno puchero antes de cerrar su puerta. Me sigue con la mirada mientras paso por delante del auto hacia el asiento del piloto.
-Si eso pasa le diré a Thea que haga más para ti, le pagare el doble si es necesario. -sostengo su mano, dejando un beso antes de arrancar.
Halia comienza a escuchar música mientras me turno en ver la carretera y verla a ella. Es jodidamente hermosa que siento mi pecho oprimirse por no poder besarla en estos momentos. Tengo claro la gran necesidad que tengo hacia ella, la obsesión que me cruza cada vez que no la tengo en la mira, pero es algo que con el tiempo deje que fluya. Ella muchas veces me ha demostrado lo mucho que ama esas cualidades de mí. Y quien soy yo para arrebatarle eso a mi chica.
Recordando el camino que tengo más que plasmado en mi cabeza, giro en la dirección opuesta a la que deberíamos estar yendo. Mi chica se percata del cambio de ruta y voltea a mirarme con el ceño fruncido.
-Haremos una parada antes de ir con los chicos. -aclaro. Asiente sin preguntar. Confiando en mí.
Su ceño fruncido regresa cuando ve que nos estoy llevando por un vecindario. Las casas son elegantes, sin llegar a ser ostentosas, pero sin perder ese toque de hogareño. Estaciono frente a una gran casa, por fuera se ve acogedora con un gran patio delantero lleno de flores. Sujeto su mano, guiándola hacia la entrada. Me sigue observando todo detalladamente. Sin soltar su mano, saco las llaves de mi bolsillo y abro la puerta.
Halia se sorprende más cuando entramos y se fija que la casa está vacía. Se da la vuelta a observarme para resolver sus dudas. La sujeto de las mejillas con suavidad antes de hablar.
-Bienvenida a nuestro hogar, amor. -veo como sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas.
- ¿Nuestro hogar, hablas en serio? -asiento- ¿Qué pasara con tu departamento?
-Ya no más. Esté será nuestro hogar a partir de ahora. Aquí formaremos la familia que tanto deseamos, aquí cuidaremos de nuestros hijos y aquí envejeceremos juntos. -la atraigo a mí con cada palabra que digo y termino besándola.
-Te amo, Darem. -se cuelga de mi cuello, enredando sus piernas en mi cintura.
-La palabra "Te amo" no abarca todo lo que siento por ti, Halia. -las lágrimas que derrama me están volviendo loco, no importa que sean lágrimas de felicidad. - ¿Qué te parece si inauguramos nuestra nueva casa como se debe?
- ¿Y los chicos? ¿No se preocuparán de que no aparecemos? -duda, pero de todas formas se continua frotandose contra mí.
-Ellos son conscientes de mi necesidad hacia ti, así que estoy seguro que saben la razón de porque no llegamos.
Y así paso las siguientes horas haciéndole el amor a mi chica en nuestro nuevo hogar. Ahora y para siempre.
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My music writer
Short Story#1 de la serie My school lover Darem Matthew es muy problemático y reservado. Lo único que le interesa es hacer su música y poder hacerle la vida imposible a su padre, pero eso cambia cuando le da un vistazo a una de las alumnas nuevas. Es el prime...
