Capítulo 8

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Darem

Se siente tan jodidamente bien tenerla de vuelta en mis brazos en nuestra cama. En nuestro departamento, usando solo una camiseta mía. Después de venirme en su preciosa boca lo único en lo que pensaba era sacarla de esa fiesta. No soportaba la mirada de lujuria que todos esos idiotas le lanzaban.

Cuando averigüe donde vivía, los chicos y yo después de la escuela fuimos a su departamento a esperar a que fueran a la dichosa fiesta. Proteste cuando se subieron a mi auto a acompañarme, pero ninguno hizo caso. Cuando las vimos salir, tuve que contenerme para no salir del auto y llevarme a Halia por llevar semejante vestido. Podía usar esos vestidos cuando estaba en casa conmigo.

Fue peor cuando llegamos a la fiesta y tuve que mantenerme en las sombras para que no me viera. Aunque mi autocontrol es nulo cuando se trata de ella. Solo la había perdido unos minutos y ella se encontraba arriba de una mesa, no aguante más y fui por mi chica. No me arrepiento de nada.

Ninguna de sus amigas protestó según mis amigos, de todas formas, no me habría importado, lo único que me interesa está entre mis brazos en estos momentos. Se remueve más contra mí, frotando su culo contra mi polla. Quisiera follarme a mi chica, pero necesita descansar.

Si alguien me hubiera dicho hace una semana que estaría compartiendo mi cama con una chica me hubiera reído en su cara. Pero eso era antes de Halia. No me imagino levantarme un día y que ella no esté a mi lado, con un anillo en su dedo y su vientre hinchado por nuestros hijos.

El sonido de la puerta siendo golpeada me vuelve a la realidad. Mierda. Siguen tocando más fuerte, a regañadientes me levanto porque si siguen tocando así despertarán a mi ángel. Me pongo una camiseta antes de salir de la habitación, tratando de ocultar mi erección lo mejor posible. Los golpes son más fuertes, apresurando mi paso.

-Ya va. Joder.

Y desearía nunca haberla abierto. Me encuentro cara a cara con mi padre. Su expresión es neutral, la misma que trae desde que murió mi madre. No me dirige palabra alguna, pasa de frente a uno de mis sillones mientras se arregla la corbata.

- ¿Qué mierda es lo que quieres ahora? -digo manteniendo la calma, lo último que necesito es que mi chica se despierte.

No quiero que mi padre conozca a Halia sé que la hará sentir menos solo porque no es una de las tantas chicas con las que él me quiso emparejar. Cualquier sentimiento alguno se fue cuando mi madre falleció. Sé que si perdiera a Halia me volvería loco, nunca amare a alguien como la amo a ella, pero sé que cuidaría a nuestros hijos como lo más preciado del mundo. Serian una parte de mí y de la mujer que amo.

- ¿Es así la forma de hablarle a tu padre? - responde tranquilamente.

- ¿Ahora si quieres ser mi padre? No me digas que el tarado de mi hermano ya no cumple tus órdenes como el perro faldero que es y ahora quieres que lo haga yo.

Se ríe por lo bajo. Me observa unos segundos, es como verse en un espejo. Me parezco físicamente a él, pero siempre me decían que herede la pasión del arte de mi madre. Amaba tocar la guitarra con ella mientras cantábamos. Preferíamos hacer eso que leer cuentos antes de dormir.

- Sasha Collin. -me saca de mis recuerdos con ese nombre- Hija del multimillonario Michael Collin, familia de buena reputación y un buen estatus económico. Si uniéramos nuestras empresas seríamos el triple de ricos de lo que ya somos. -saca una foto del sobre que hasta ahora me doy cuenta lleva consigo.

La recuerdo, varias veces sus padres venían a mi casa cuando era pequeño. Era muy arrogante y siempre hacía menos a las personas que no cumplían con sus estándares. Ha cambiado mucho desde ese día, pero quién no con tantas cirugías y después de pintarse el pelo a rubio.

My music writerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora