Darem
En definitiva, la esposaré a nuestra cama. Desperté cuando me acurruqué más en la almohada que pensé que era mi chica, pero al no sentir su aroma, sabía que algo estaba mal.
Es la segunda vez que duermo junto a ella y también la segunda vez que no amanece a mi lado.
¿Se arrepintió de lo qué pasó ayer? No lo creo. Las veces que la desperté anoche para hacer el amor tenía una sonrisa auténtica en el rostro. Una la cual demostraba que me ama, aunque aún no me lo haya dicho. Le dije que la amaba. Y esa es una de las pocas cosas que puedo decir que nunca me arrepentiré.
Sus zapatos siguen aquí, de seguro está en la sala. Voy en busca de un pantalón chándal en mi cajonera, cuando escucho la puerta principal cerrarse. Me apresuro a ponerme rápidamente el chándal y salgo de la habitación.
Me detengo cuando encuentro el desayuno listo en la mesa, pero no siento la presencia de Halia por ninguna parte. Alguien me abraza por la espalda, deslizando sus manos por todo mi abdomen. Sus caricias son toscas, nada comparado a las de mi ángel. Las suyas son suaves como si tuviera vergüenza de tocarme y hacer algo mal. Agarro las dos manos antes que vayan más abajo y doy la vuelta a enfrentarme cara a cara con... Mierda.
-Sasha, ¿qué carajos haces en mi casa? -no me molesto en controlar mi tono.
No se molesta en contestarme, posa su mirada en mí y me come con la mirada. No me gusta su mirada en ninguna parte de mi cuerpo, esa vista solo debe ser para mi chica. Me apuro en agarrar una de mis camisetas que se encuentra tirada en el sofá y me apresuro en colocármela.
- ¿Dónde está Halia? - pregunto. Ya me está cansando esta situación, pero sé que debo mantenerme a raya si quiero saber dónde está mi chica o si ella le hizo algo.
- ¿Halia? Ah, te refieres a esa niña a medio vestir. Lo dejaré tolerar por esta vez, pero espero que sea la última vez que ocurra. -responde con desagrado. Esta demente si cree que la dejare hablar así de ella.
-Esa mujer a la que te refieres es el amor de mi vida. Así que no hables mierda de ella, porque es la única razón por la que en estos momentos estoy tranquilo.
Ella simula no escucharme y solo se concentra en sacar de su bolso papeles que no me molesto en recibir cuando me los extiende.
-Hay tantos arreglos por hacer. Necesito tu opinión para el pastel y ya elegí nuestra canción para nuestro primer baile.
No puedo imaginarme a una persona más terca que está mujer. Esta demente si cree que habrá una boda, la habrá, pero no con ella.
-No habrá ninguna boda entre tú y yo. Halia es la mujer que quiero, compartiré mi vida junto a ella. Ahora y para siempre. Haría un pacto con el diablo para compartir todas mis vidas con ella.
-Dejemos de hablar de ella, cariño. Ahora yo soy...
Mi paciencia se acabó. Me irrita saber que su voz es lo primero que escuchó en la mañana, cuando definitivamente debería ser la melodiosa voz de mi ángel. Necesito ir por mi chica, traerla de vuelta aquí conmigo. A mi lado. Donde pertenece.
-Te quiero fuera de mi casa. No me importa que seas una mujer, si no te vas, llamaré a la policía y haré que te arresten por allanamiento.
-No puedes hacer esto. Estamos comprometidos. Nos vamos a casar. Tendremos un lindo hogar donde nuestros hijos puedan crecer.
Nunca me había interesado el tema de los hijos, sentía que no estaba hecho para ser una figura paterna para alguien. No tengo el mejor ejemplo de padre y tratar a una criatura como mi él lo hizo conmigo..., prefiero no ir por ese camino. Pero pensar en Halia con su vientre redondo con nuestros hijos, jugando con ellos, haciéndoles reír, leerles un cuento antes de dormir, todas esas cosas conmigo a un lado, protegiendo a nuestra familia, a nuestras mini copias y a mi amada esposa, hace que me duela el corazón por llegar algún día a esa etapa.
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My music writer
Nouvelles#1 de la serie My school lover Darem Matthew es muy problemático y reservado. Lo único que le interesa es hacer su música y poder hacerle la vida imposible a su padre, pero eso cambia cuando le da un vistazo a una de las alumnas nuevas. Es el prime...
