Capítulo 14

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Darem

- ¿Por qué estas dejando algunas de tus cosas aquí? -pregunto, mientras levanto la caja de libros que Halia acaba de empacar.

No era broma cuando le dije que se mudaba conmigo. Mis padres se casaron a los meses de comenzar su relación y me importa poco quien crea que estamos yendo muy rápido. Mientras nosotros empacamos sus cosas, en casa ya se está instalando, en una de las habitaciones que usaba para hacer ejercicio, su propia biblioteca. No era broma cuando dije que le daría una propia, pero lo que sí me parece una broma es que Halia este dejando cosas en su antigua habitación.

-Por si un día visito a las chicas sería bueno tener algunas de mis cosas cerca. -vacila. Que se pase el pelo por detrás de las orejas, indica que me está ocultando algo.

Ha estado así desde esta mañana, cuando no la sentí a mi lado en la cama y la encontré en la sala colgando una llamada. No dio detalles de más y supo cómo distraerme con un beso, ahí quedo el tema. Hasta ahora, que puedo notarla como algo la inquieta.

-Si estás aquí y quieres alguna de tus cosas cerca, podrías llamarme y pedirme lo que sea. -me mira burlona, si tan solo supiera que no estoy bromeando. -Sabes que solo tienes que pedirlo y yo lo hare, Halia.

-Lo sé. -sonríe.

Cuando estoy por preguntarle cual es la verdadera razón de su inquietud una mancha roja se asoma por la puerta. Estas chicas están en todos lados. Tamara entra a la habitación con su camiseta machada de pintura seca por todos lados.

-Si te llevas todas tus cosas, ¿En dónde rayos encontrare otros vestidos tan coloridos como los tuyos, Hal? -se mete Tamara en la conversación. -Lo siento, Darem. Halia tiene que dejar algunas de sus cosas aquí, compartimos ropa.

- ¿Tú? ¿Usando vestidos de flores?  -No va para nada con el estilo de Tamara, menos con la de Thea y eso lo sé porque Halia es la única que sobresalta de colores entre las tres. Ellas son muy diferentes en todos los aspectos.

-Estoy intentando probar nuevos estilos. -se coloca uno de los sombreros que Halia estaba por guardar. -Aunque Sam prefiere el estilo que no incluye nada de ropa.

- ¡Tamara! -grita mi chica tapándose los oídos- Guárdate tus obscenidades.

-Es mucho decir para alguien que se pasó gimiendo por más mientras sus amigos querían tomar un desayuno tranquilo. -las mejillas de Halia se vuelven de un rojo intenso. No importa que se diga que la próxima se mantendrá callada, se deja llevar por su placer y su mente termina nublándose. Me gusta que mi chica sea ruidosa, pero la próxima seré más precavido con quien nos escucha. -Darem, será mejor que vayas a ayudar a los chicos antes que dejen caer una caja y vean la ropa interior de Halia.

Esas palabras son como un interruptor en mí y obligo a mis pies a moverse directo al estacionamiento, donde encuentro a Reed y a Sam guardando algunas de las cajas de Halia en mi auto. Ambos se auto invitaron para ayudar a Halia a mudarse, pero estoy seguro que fue más para poder ver a Thea y a Tamara. No tengo idea de cuál es la definición de su relación, pero estoy seguro         que hay algo ahí.

-Algo te inquieta, ¿problemas con papi? -habla Reed tratando de fastidiarme, que viendo las circunstancias no le costara mucho.

- ¿Ahora eres psicólogo? -me burlo de su intento de analizarme.

-No necesito ser psicólogo para darme cuenta que estás siendo más idiota de lo normal. -se defiende. Sam por su parte ríe hasta quedarse sin aire, no importa que lo coma vivo con la mirada. 

Reed sigue serio mientras continúa guardando las ultimas cajas. El idiota está más serio que de costumbre y que no esté insultando a Sam para que cierre la boca me lo confirma.

My music writerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora